Logo dondiario.com
Logo twitter
Logo Facebook
Una persona con expresión de sorpresa o preocupación se encuentra en una playa, con un logotipo de un programa de televisión en la esquina.
CRÓNICA ROSA

Graves críticas a Terelu Campos por hablar del suicidio de su padre en directo

La televisión es un espejo distorsionado. Un confesionario de neón. Allí, el alma de los concursantes se despliega

 Entre cortes publicitarios, la realidad se convierte en espectáculo. En Supervivientes 2025, Terelu Campos ha compartido su mayor dolor. Con la voz quebrada y la mirada perdida, ha desenterrado una herida profunda. Habla del suicidio de su padre. Un momento desgarrador. Un momento que queda grabado en la memoria colectiva.

"Mi madre fue valiente", inicia. Ella y su hermana, Carmen, se quedaron solas. La tristeza en la mirada de su madre era palpable. Pero su madre tomó la decisión correcta. "Con 18 años, recibí el palo de mi vida". Fue en 1984. Su padre, director de Radio Nacional en Marbella, decidió poner fin a su vida. Se pegó un tiro. La confesión resuena en el aire. Un telegrama emocional dirigido a la audiencia. Y la audiencia, ansiosa por emociones intensas, escucha en silencio.

Una persona con expresión de sorpresa y emoción se cubre la boca con las manos en una playa tropical.
Terelu Campos | Telecinco

Guy Debord advertía sobre la sociedad del espectáculo. La vida privada se convierte en mercancía. Cada duelo, cada trauma, se transforma en un programa de máxima audiencia. Antes, se contaban en la intimidad familiar. Ahora, se exponen bajo los focos. La historia tiene su estructura: introducción, conflicto, clímax, redención. Todo se cuenta en un formato predecible.

Terelu Campos habla del suicidio de su padre en 1984

Terelu continúa: "Lo que hizo mi padre no le dio derecho a dejarnos así". La herida no cierra. "Tuve que perdonarlo, pero no puedo olvidar". La lucha por el perdón es real. Su hermana, Carmen Borrego, ha compartido su dolor en el mismo formato. "En plena adolescencia, me llevé el primer palo de mi vida". La historia se repite. La televisión construye un santoral del sufrimiento. Un martirio público.

La pregunta es: ¿dónde están los límites? La catarsis puede ser sanadora. Compartir el dolor puede ayudar a otros. Pero, ¿es legítimo? Para algunos, es un proceso de duelo. Para otros, es mercantilización del dolor. La televisión devora la intimidad. Carmen expresa su amor por su padre. "Donde esté, le digo que le quiero". Hay autenticidad en sus palabras. Pero el medio puede desvirtuar el mensaje.

Una persona de pie en la playa con un fondo de vegetación y una bandera azul.
Terelu Campos | Mediaset

La memoria y la televisión son montajes. Cada recuerdo se edita y se matiza. El suicidio del padre se convierte en un capítulo recurrente. Un relato que se cuenta con más detalles cada vez. Carmen reflexiona sobre la pérdida. "Cuando eres madre, entiendes que te lo has perdido". La herida sigue abierta. La pregunta persiste: ¿es este un espacio legítimo para recordar? ¿O simplemente, la industria ha encontrado otra mina de oro en los traumas?

El "puente de las emociones" es más que un decorado. Es un símbolo de nuestra época. Los sentimientos más profundos ahora tienen su lugar en el prime time. En la televisión, solo hay una ley: mientras haya audiencia, la función debe continuar. El dolor se convierte en entretenimiento. La vida privada se vuelve espectáculo. Y así, el ciclo sigue.

➡️ Crónica rosa

Más noticias: