¡Y encima Ramos se pone chulo! ¿No le da vergüenza?

  • Deportes
  • 29-10-2018 | 07:10
  • Escribe: Sergi Concha

El capitán del Real Madrid, Sergio Ramos, manda un recado a Conte mientras sigue cometiendo errores de bulto en defensa


Sergio Ramos es uno de los hombres más señalados tras la debacle del Madrid en el Clásico. Sus fallos defensivos, una constante a lo largo de la temporada, le costaron caros a su equipo, pero además, hizo unas declaraciones incendiarias contra el probable nuevo entrenador. 

"El respeto se gana, no se impone. A veces la gestión del vestuario es más importante que el conocimiento técnico", sentenció el capitán en clara alusión a Antonio Conte, que será con casi total seguridad el relevo de Lopetegui

Estas palabras vienen dadas seguramente por el carácter fuerte y aguerrido de Conte, que ya le ha hecho enfrentarse a más de una estrella en sus anteriores equipos. El italiano tiene un método totalmente opuesto a Ancelotti, Zidane o incluso Lopetegui, y quizá eso no guste demasiado al vestuario blanco. 

Previamente a ello, Ramos aseguró que estarían a muerte con el entrenador que esté al mando, aunque siempre ha sido partidario de defender a Lopetegui: "No son decisiones que estén en nuestra mano. Nosotros estamos a muerte siempre con el entrenador que esté al mando. Veremos qué pasa. Debemos respetar las decisiones que se tomen desde arriba”, aseguró. 

Recado a Casemiro por sus declaraciones

Ramos suele ser una mina de titulares cuando tiene un micro delante, y anoche también quiso mandar un recado a Casemiro, que tuvo que acudir al rescate de la defensa en la segunda mitad, tras tachar la actuación de su equipo de "desastre". 

"En los momentos difíciles siempre es inoportuno opinar de esa manera. No hay que señalar a nadie. Hay que hacer autocrítica. Hoy hemos regalado 45 minutos y un rival con tanto talento te castiga. Hay mucho que reflexionar”, dijo el central sevillano. 

El capitán del Madrid es una voz autorizada dentro del terreno de juego, aunque sus continuos fallos y ganas de protagonismo le lacran en muchas ocasiones. Para que un defensa pueda lanzar las faltas y los penaltis, como él hace, primero debería asegurarse de estar haciendo bien su trabajo: evitar los goles; algo que de momento está muy lejos de conseguir. 

En el primer gol no llega a cubrir a Coutinho, que está completamente sólo para armar la pierna. En el tercero, ni se atreve a cubrir a Sergi Roberto para tapar el centro ni a Suárez para evitar el remate. En el cuarto directamente le regala la pelota a Roberto tras un mal control con el pecho y Suárez marca a placer y en el quinto deja a Vidal totalmente libre para rematar de cabeza. 

Con todo ello, Ramos está lejos de poder exigir el nuevo entrenador del Madrid y de creerse el profeta de un vestuario que está empezando a dejar de creer en su capitán. El equipo está roto y el vestuario también.

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