¡Vaya jeta! Cuatro años haciendo campana en el cole

  • Sucesos
  • 10-10-2018 | 04:10
  • Escribe: Redacción

Una familia de Girona ha sido condenada por no llevar a su hijo al colegio durante cuatro años


En Girona han condenado a unos padres por no llevar a su hijo al colegio durane nada más y nada menos que 4 años. El Juzgado Penal número 3 de la ciudad catalana les ha interpuesto un delito de 'abandono familiar' y una multa de 1.080 euros

La sentencia concluye que los progenitores no cumplieron con la obligación de escolarizar a uno de sus tres hijos durante cuatro cursos, de 2012 a 2016, y que actuaron con "dejación de los deberes legales de asistencia, y en especial, de la obligación de escolarización".


Los padres del menor, que ahora tiene 14 años, alegaron problemas de salud del hijo para justificar las ausencias, que llegaron a ser del 60% en 2012, pero fueron en aumento durante los cuatro años que faltó a clase.

El primer curso, el 12/13, el menor se ausentó un 60% de las clases cuando todavía pertenecía a la escuela Sagrada Famíla. El año siguiente se matriculó en el colegio Font de la Pólvora, según explicaron en el juicio porque era el que tenían más cerca de casa, ya que el menor sufría una enfermedad cardíaca que le provocaba "desmayos y problemas respiratorios".


Pensando que las ausencias podrían ir a menos, fue todo lo contrario: hasta el 64 %, y en 2015 siguió en aumento llegando al 78 %. En 2016 se llegó al "absentismo crónico" por ausentarse el 91% de las ocasiones. 

En su escrito la juez destaca que "la asistencia regular a la escuela es uno de los pilares fundamentales en la educación de un menor" y que "la consolidación de los hábitos educativos es tarea fundamental de los progenitores".



También indica que "Fomentar o no poner coto al absentismo escolar reiterado supone un incumplimiento patente de los deberes asistenciales, que puede truncar las posibilidades que al menor ofrece el aprovechamiento de la vida en el ámbito educativo, tanto por la recepción de los conocimientos, como en los importantes patrones de conducta que puede adquirir de la relación con sus profesores y compañeros". 

El juicio la forense afirmó contundentemente que el menor "podía hacer una vida escolar normal y que con mera información al centro escolar bastaba", por lo que la sentencia considera que "no deja de ser una excusa de los padres, sin apoyo médico ninguno".

 La defensa se ha mostrado en desacuerdo con la sentencia y ya ha interpuesto recurso en la Audiencia de Girona.

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