Uno por uno: Así jugaron los candidatos el partido del debate de La Sexta

  • Política
  • 12-02-2021 | 09:02
  • Escribe: Pedro Riscal

Este es el rendimiento que ofrecieron los candidatos catalanes en el bronco debate de La Sexta


Salvador Illa tenía claro en el debate de La Sexta que quería situarse en un escalón superior a los demás y ver los toros a otra altura para no salpicarse en el barro. Y los demás tenían decidido también ignorar al tipo de Vox, un novato en estas cosas, y no darle cancha. Illa logró su objetivo de imponer su marca de "señor ministro" sobre los demás y Garriga los sacó a todos de quicio. No sólo no le ignoraron  sino que le dieron más visibilidad que la que hubiera soñado. Entre descalificaciones y reproches, el debate acabó con mala nota y con la sensación de que esos no son los dirigentes que necesita Cataluña. Por no hablarse, prácticamente no se habló de Procés, de independencia, de referéndum y de DUI. Temas ya pasados de moda.

Por cierto, que el último y decisivo debate ya no es en TV3 y en catalán. La capacidad de manipulación de TV3 ha empujado a los partidos a buscar otro escenario neutral que no ejerza el sectarismo.


Este es el rendimiento que ofrecieron los nueve políticos durante su participación en el terreno de juego de La Sexta:

SALVADOR ILLA (PSC): PROTAGONISTA

Intentó mantenerse siempre en su pedestal, aunque a veces le costó no bajar al lodazal. No soltó su muletilla de pasar página y repitió hasta la saciedad lo de "Antes era todos contra Illa, ahora contra Illa vale todo, incluso la injuria", haciéndose el ofendido. Llevaba la lección aprendida: "Hay la foto de Colón y la otra foto de Colón de ahora", refiriéndose al contubernio independentista que los ha puesto a todos de acuerdo para que no pueda acabar siendo investido. Le atizaron con lo de la vacuna, pero se salió. Dijo que no estaba vacunado (es una cuestión de fe) y dejó en el aire sus problemas para hacerse la prueba en el plató por respeto a los demás. Intento hacerse pasar por hombre sereno y con el sentido común que necesita el presidente de la Generalitat después de diez años de locuras.


IGNACIO GARRIGA (VOX): GALLITO

Pretendían ignorarle, pero él supo ganarse su cuota de pantalla desquiciándoles. Al final, todos fueron contra él y, lejos de amilanarse, se defendió atacando y poniendo a cada uno en su lugar. A Aragonés le llamó "terrorista" por tirar piedras a su partido. Se le vio verde, pero sobrado de arrestos para compensar sus carencias con valor a prueba de piedras. Limitó demasiado su programa: delincuencia, yihadismo, inmigración ilegal, desplegados como una obsesión prioritaria sobre todo lo demás. Quiso dejar claro que "la mayoría de delincuentes son extranjeros" y cuando le llamaron "fascista" respondió que llamaban "fascistas" a cuatro millones de españoles. 

ALEJANDRO FERNÁNDEZ (PP): PERDIÓ EL TIEMPO CON VOX

Se desdobló entre Illa, los partidos separatistas y Vox. Demasiados frentes abiertos para  ajustar el tiro. Se dispersó e inclusó cayó en la trampa de enzarzarse en un cuerpo a cuerpo con Garriga que sólo podía beneficiar al de VOX, que es lo suyo. Dio imagen de sensatez y confianza y reivindicó la Cataluña anterior a la actual, devastada por el independentismo. Se remontó a los Juegos Olímpicos, cuando Cataluña era el motor económico, social y cultural de España y era el orgullo de todos. Perdio demasiado tiempo tratando de evitar el sorpasso de Vox en lugar de plantarle cara directamente a Illa y los independentistas. Le  mostró a Garriga el contrasentido de desmontar las autonomías para darle más poder a Pedro Sánchez.



CARLOS CARRIZOSA (CS): PUÑETERO

Le recordó a Borràs su condición de imputada. Y ella se hizo la sorda. Insistió mucho en lo de la necesidad de que el constitucionalismo obtenga un voto más que los separatistas. Y le sacó los colores a Borràs con una cita de su correligionario Quim Torra: "llamaba bestias taradas a aquellos que hablan castellano en Cataluña y cuyas palabras y artículos fueron tachados de supremacistas, racistas y xenófobos por los tres principales partidos". También le preguntó por una frase de un peso pesado de Junts: "Haremos limpieza de españoles". Y se cuestionó: "¿cómo se hace esto, señora Borràs? La imputada Borràs no se lo explicó y se quedó con las ganas de saber cómo le van a limpiar los supremacistas de la faz de Cataluña.

LAURA BORRÀS (JUNTS): IMPUTADA Y SORDA

No estuvo cómoda, no está acostumbrada a oír lo que no le gusta, por eso se hizo la sueca y adujo problemas de sonido cuando Carrizosa le puso en un aprieto. Se sintió despechada por la pareja de baile elegida por Aragonès, Jessica Albiach. Y les llamó "pareja de hecho". "España trata a Cataluña como si fuera una colonia", dijo. No iba a permitir que La Moncloa se instale en la Generalitat, pero Illa respondió que sólo habrá un despacho, el suyo, y no dos, el de Waterloo y el de aquí, como sucede con su partido. No aprovechó su oportunidad y se la vio más cómoda en el terreno de la descalificación que ofreciendo un modelo de gobierno que no tiene más contenido que la independencia.

PERE ARAGONÈS (ERC): ECLIPSADO

Estuvo muy pendiente de Salvador Illa, su gran preocupación, y le decía a Borràs: "no te equivocques de adversario", invitándola a no perder el tiempo y zurrar a Illa. Aunque tuvo tiempo de recordarle a su socia de Govern que "son ustedes los que pactan con el PSC en diputación y ayuntamientos". Borràs le echó en cara que sus votos en el Congreso son tirados porque los venden a Sánchez a cambio de nada. Quiso ofrecer imagen de estadista, pero no se le vio cómodo y ese papel se lo quitó Salvador Illa. Presumió de partido y habló muy poco de independencia. Ahora mismo le interesa más la amnistía que la república y cuando intentó desprestigiar a Garriga, éste le soltó que es "un terrorista". No ocultó que le molestaban "los humos y la superioridad moral" de Illa.

ÀNGELS CHACÓN (PDECAT): FUERA DE SITIO

Estaba fuera de sitio. Puede ser una excelente economista, pero se la veía incómoda entre reproches y descalificaciones. Con muchas dificultades para expresarse en castellano, acabó haciendo el discurso de su minuto de oro en catalán. Intentó vender su condición de independentista, pero priorizando la gestión del "mientras tanto" por encima de cualquier tentación de DUI. Y Borràs intentó comérsela. Es un grano molesto para Junts y más después de haber formado en el gobierno de Torra como nota discordante. "Vives en tu mundo particular", le dijo Borràs, que añadió refiriéndose a ella: "piensa el ladrón..." Y ella dejó claro que no se mueve bien en las aguas pantanosas del barriobajerismo político que proponía Borràs. "No nos ignoren", llegó a decirle a la de Junts.

JESSICA ALBIACH (COMUNES): LA 'NOVIA' DE ARAGONÈS

Albiach lanzó muchos guiños a Aragonès para oficializar su flirteo político, y le advirtió, como buena amiga: "Acabarás haciendo presidente a Canadell", el supremacista del clan Puigdemont. Y Aragonès le recordó a Albiach que el número 3 de Illa es Espadaler, peso pesado de la Unió de Duran i Lleida. La delegación de Pablo Iglesias en Cataluña ya ha anunciado su voluntad de repetir en Cataluña el esperpento de Madrid con un gobierno de coalición. E intentó captar para la causa a ERC: "esto no va de bloques nacionales sino de izquierdas y derechas". Intentó poner pose de señora que sabe de qué va esto, reclamó su catalanidad pese a no haber nacido en Cataluña y sólo perdió la compostura cuando Garriga la puso al límite.

LAIA ESTRADA (CUP): SUSTITUTA

La suplente de la CUP, Laia Estrada, tiene más mala leche que Dolors Sabater, la titular. Seguramente por eso anoche dio la cara en el debate para llamar "fascista, populista y homófobo" a Garriga para ser luego calificada como "delincuente" por el líder de Vox. Muy interesada en boicotear al IBEX-35, mantuvo un tono de moderación poco habitual en la CUP sin apenas referencias a una república que ve muy lejos.

 

 

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