Una oficina fantasma en Barcelona para que tres parásitos (amiguetes de Puigdemont) vivan del cuento

  • Cataluña
  • 28-05-2020 | 20:05
  • Escribe: Pedro Riscal

¡¡Tiene un morro que se lo pisa!! ¡¡Puigdemont no se paga ni las juergas!! Una oficina fantasma que mantiene en Barcelona con tres empleados le cuesta a los contribuyentes 235.044, 59 euros anuales (en comidas y viajes, fundamentalmente)




Es de juzgado de guardia. Con la que está cayendo, los catalanes (también el resto de españoles) se ven obligados a sufragar las fiestas de Carles Puigdemont, que ahora ya se gana bien la vida como eurodiputado (unos 15.000 euros al mes), pero no perdona un gasto.

Una oficina fantasma con tres vividores

Ya se sabe que el Procés vive de chiringuitos inútiles que suponen un alto coste a los contribuyentes y que no reportan ningun benecio a los ciudadanos. No sólo las embajadas. La oficina fantasma que Puigdemont tiene abierta en Barcelona es un ejemplo. Allí ha colocado a tres empleados que cuestan a los españoles la friolera de 235.044,59 euros anuales... para no hacer nada. Vivir del momio. (Puigdemont sueña con un golpe de estado en España para "liberar" a Cataluña)



Además, Puigdemont le cuesta a los españoles el mantenimiento de cuatro asesores en Bruselas, según informa hoy El Confidencial. ¿Y qué actividad se realiza en esa oficina fantasma? Mantener una página web propagandistica del Procés. La misma fuente asegura que el cuarto de millón anual se va en gastos de representacion, comilonas y viajes. Puigdemont no se paga ni sus propias juergas.

Nacho Martín Blanco, de Ciudadanos, estaba con la mosca detrás de la oreja sobre el tema. Y preguntó en el Parlament. Allí le explicaron que los salarios de los tres empleados en la oficina ascienden a 159.465,41 euros, más el coste de la Seguridad Social.



De ese momio vive Josep Lluis Alay, uno de sus hombres de confianza más fieles que merecía una recompensa por sus desvelos y lavados de cara mediáticos que ha hecho de Puigdemont. Alay se encontraba con Puigdemont cuando fue detenido en Alemania en marzo de 2018. Él es el "jefe" y cobra 105.676,38 euros anuales por no hacer nada productivo. A no ser que se consideren productivos los tuits incendarios que redacta de vez en cuando en beneficio de la causa separatista.

Después de chupar del Barça, a vivir a costa del Procés

Pero Alay no está solo. Con él vegetan en la oficina fantasma otros correligionarios de la causa independentista. Por ejemplo, Jordi Finestras, un periodista también afín de Joan Lapoerta que ya estuvo chupando del bote del Barça durante muchos años en la época del expresidente independentista, y sin acumular sin más mérito que ser amiguete de Jan. Dios los cría y ellos se juntan. Finestras se ocupa de los viajes y de la agenda del cobarde presidente fugado de la justicia española. Y su sueldo es más modesto (40.550, 34 euros), aunque, para lo que hace, mucho es. (El último chanchullo de Puigdemont con Hacienda y las donaciones a su Consell de la República de pacotilla)



Como, por lo visto, estos dos elementos van desbordados de trabajo, necesitan de una secretaria. Y la elegida ha sido Glòria Sala, la mujer de Ramón Rovira, ex director de TV3, ex director de Comunicación del Banc de Sabadell y ahora en el Grupo Godó, aunque caído en desgracia, como director de relaciones institucionales. El sueldo de la secretaria es de 30.398, 64 euros al año sin quedar claras las funciones que desempeña. 

3.500 euros al mes en restaurantes y viajes

Estos tres vividores que disfrutan del honor de formar parte de la órbita que pulula en torno al expresidente cobarde, tuvieron, al margen de sus salarios, unos gastos de 41.134,32 euros durante el año pasado. Ya se sabe que los restaurantes y los viajes no son baratos. Mejor que los paguen los contribuyentes: 3.500 euros al mes. Lo que quieren decir que los tres parásitos sacacuartos se pulen cada mes 3.500 euros en viajes y comidas. Para ellos el Procés sí es rentable.



Y en Ciudadanos, el partido más votado del Parlament catalán, ponen el grito en el cielo:  “Parece como si los asesores de Puigdemont tuvieran barra libre de gastos. No puede ser que haya tal cantidad de gastos. Hay que tener en cuenta que, para las actividades relacionadas con el trabajo cotidiano que realiza Puigdemont en Bruselas, ya tiene sus propias partidas de gastos de la UE, con asesores pagados con fondos públicos comunitarios, por lo que la actividad en Barcelona no ha de ser tan elevada como para pasar 3.500 euros al mes en gastos”.

Los tres pájaros se lo han montado de narices. Y han sabido esconder la pista de sus actividades hasta el punto de que resulta prácticamente imposible conocer el coste de la web fantasma que se elabora en esta oficina. Y eso que lo pagamos todos. Existe un presupuesto global en el que se incluyen las webs del expresidente, pero aún así hay notas de gastos de 17.284,91 euros para solucionar cuestiones puntuales.

El alquiler sale gratis

Y todo son ventajas para Puigdemont. No paga ni el alquiler, porque el edificio es propiedad de la Generalitat. Ni tiene costes de seguridad, que también los absorbe la Generalitat. Esta oficina entró en funcionamiento a mediados de 2018 y se encuentra ubicada en el Palau Centelles. Y, como explica la misma fuente, no hay noticias sobre las actividades que realizó en 2019. Aunque sí se sabe que en 2018 organizó, en plan agencia de viajes, 24 desplazamientos del expresidente cobarde a México, Escocia, Dinamarca, Reino Unido, Holanda, Alemania, Suiza, Holanda, Islas Feroe, Suiza y Londres. (¿Han robado Puigdemont y sus secuaces dinero a Bolivia para financiar su república de chichinabo en Cataluña?)

¡Ojo! Y entre su frenética actividad se recogen también artículos propagandísticos en medios afines como el diario ‘Ara’, ‘Vilaweb’, ‘La República’ o el ‘El Punt Avui’. Todos ellos medios amigos de la causa. De eso también se ha encargado la oficina fantasma, así como de los 13 comunicados o ruedas de prensa de Puigdemont y de la organización de 32 entrevistas y comidas o cenas.

Puigdemont cobra como eurodiputado más de 8.000 euros mensuales en nómina, más 4.320 euros para gastos y 306 diarios en dietas para alojamiento y manutención.  Vamos, que se gana bien la vida como representante español en el Parlamento Europeo. Pero no perdona una. Los españoles tenemos que pagar hasta la manutención de sus lacayos escondidos en una oficina fantasma.

 

 

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