Una niña sobrevivió haciéndose la muerta en la matanza del colegio de Texas

  • Sucesos
  • 30-05-2022 | 07:05
  • Escribe: Gonzalo Palacios
19 niños y 2 mujeres, sus profesoras, han muerto en el ataque de un joven de 18 años a un colegio de primaria de Uvalde (Texas)


Salvador Ramos, el autor del tiroteo en el colegio de Texas (EEUU), acabó con la vida de 19 niños y 2 mujeres, sus profesoras. El joven de 18 años tuvo una hora para matar a los pequeños y a las maestras que intentaron salvarlos.

Entró armado en esta escuela de Uvalde (Texas) y se atrincheró en un aula. Cuando entró en la clase miró a los niños y les dijo: "Vais a morir todos". El saldo de fallecidos se cerró finalmente en 21 (los 19 niños y las 2 maestras).



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En esos minutos de horror el asesino disparó contra toda la clase creyendo haber acabado con la vida de todos los presentes. Sin embargo, hubo una niña que consiguió salvar su vida de una sorprendente forma.



Se trata de Miah Cerillo, de 11 años. La pequeña impregnó su pecho con la sangre de su mejor amiga y se hizo pasar por muerta. Su mejor amiga era Amerie Garza, la niña que murió llamando a los servicios de emergencias para pedir ayuda.

Miah, en esos momentos de horror y tensión, se cubrió con la sangre de su amiga y cerró los ojos. Ese gesto le sirvió para pasar completamente desapercibida para el asesino y salvar su vida. La encontraron minutos después los servicios de emergencia.



Los médicos se dieron cuenta de que no tenía ninguna herida de bala. Sin embargo, la niña era incapaz de reaccionar. La Policía intentó hablar con ella pero por el momento ha sido imposible que la menor pronuncia ni una palabra.

En 'shock' tras lo ocurrido

La superviviente de la brutal matanza se encuentra en estado de shock. El hecho de haber vivido el ataque en primera persona ha dejado a la niña de 11 años traumatizada. Se espera que vuelva a hablar en los próximos días.



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La pequeña de 11 años tiene problemas para dormir desde el tiroteo. Además, vive en un constante estado de nervios y grita y llora de forma frecuente. Eso sí, no ha pronunciado ni una sola palabra ante las autoridades policiales.

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