Una famosa cantante de OT sufre en sus carnes las graves consecuencias del coronavirus

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  • 19-11-2020 | 07:11
  • Escribe: Redacción

La cantante Vega, de 41 años, ha confesado que padece alopecia, entre otros problemas de salud, tras haber superado la enfermedad


El coronavirus tiene graves consecuencias, y no solo las personas mayores pueden dar fe de ello. Las personas jóvenes también pueden sufrir los efectos adversos de esta enfermedad, y no nos referimos únicamente a los problemas que genera el virus cuando está en el cuerpo, sino a las secuelas que deja sobre éste. Una cantante famosa, Vega, ha dejado claro que esto es así. 

La triunfita de 41 años, a la que conocimos a comienzos de este siglo en la segunda edición de OT, ha contado al mundo su experiencia con el coronavirus y ha dejado a todos con la boca abierta. Vega ha confesado que el virus le ha dejado graves secuelas físicas, entre ellas alopecia, dolores de espalda y unas migrañas terribles.


"Hace un mes me diagnosticaron una alopecia, secuela de covid. La estoy tratando a ver si hay suerte. Mi espalda esta dolorida, todos los días, a partir de la media tarde me cuesta aguantar el tipo, a veces falta el aire y las migrañas se suceden danzando despreocupadas. Ellas nunca se confinaron", expresó en su perfil de Instagram la cantante.

"Hoy he tenido la deferencia de maquillarme para una entrevista y decidí que era un buen momento para volver a hacerme un selfie. He concluído que se me ha olvidado mi cara de #selfish, que apenas comparto mi cara en las redes salvo que tenga algo que decir. Salvo hoy. Que tengo tan poco que decir como mi foto. Quizás este ejercicio de vanidad me secuestre el gesto serio, o la pregunta que a su vez me roba el sueño: quienes somos llegados a este punto y sobre todo, en qué me he convertido. Yo. Esa detrás de la foto", comienza su discurso.


Los reproches de Vega a los irresponsables

"Probablemente dejé de vivir o más bien me dejé llevar. Uno vive conforme a sus prioridades, responsabilidades, temores y vanidades, a su juicio de lo justo y coherente, de sus sueños. Me refugié en un refugio, no es redundante, es literal. Aquí, en esta cabaña, empiezo a sentirme simplemente mi propia víctima, víctima de todo eso, desde mis propias prioridades hasta mis sueños", explica, tras haber sufrido una enfermedad que le ha cambiado todos los esquemas.

Vega no tiene miedo de quedarse sin pelo, tiene miedo de que la gente siga expandiendo el gravísimo problema de salud pública que atraviesa el mundo: "No me asusta, ya me vi rapada al cero por voluntad. Sea como fuere mi cabeza seguirá igual de redonda, igual de terca, igual de obstinada, igual de tierna, igual de fría, igual de llena que a fin de cuentas es lo que más me importa. ¿O no? ¿O quizás sea algo que me repito a diario para mirar a otro lado? Para no ser la loca que mira mal y perjura en silencio cuando ve una mascarilla mal puesta, adolescentes y no tan adolescentes obviando no solo una normativa que todos nos esforzamos en cumplir, sino el sentido común y empático", apunta.



"Hay días que me hablo sola y me repito “no seas la cascarrabias que gruñe por todo”, “la gente tiene que vivir para no morir en vida”, “¿acaso tú misma estás bien en tu encierro absoluto 100% voluntario?” No, no estoy bien. A diario paso por un parque infantil cerrado al paso con cintas de policia, donde muchos adolescentes se sientan a charlar en la valla que lo franquea con la mascarilla colgando de una oreja. Sus batallitas. Los miro y me digo “tu con su edad...”. Y la verdad es que no. Yo con su edad estoy segura de que he hecho más el animal que todos ellos juntos. Pero yo con su edad tenía una cosa tremendamente clara. Lo prioritario. El respeto por los demás, la empatía y que lo mas preciado que uno tiene es su familia, sus vidas, su vida", expresa la cantante.

Según ella, la estupidez no tiene límites: "No hemos llegado a este punto solo por las buenas/malas acertadas/desacertadas decisiones de todos los que nos gobiernan nacional y regionalmente. Hemos llegado a este punto porque la tasa de idiotez en cada país indica que la estulticia es el único recurso inagotable del planeta", concluye.

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