Un estudio explica cómo nos manipulan nuestros perros con los ojos y con sus gestos

  • Mascotas
  • 26-05-2022 | 05:05
  • Escribe: Enrique Sanz
Nuestras más fieles mascotas también son maestras en el arte de la manipulación


Con el avance de las investigaciones científicas, cada vez se amplía nuestro conocimiento sobre los comportamientos de los difrerentes animales que nos rodean. Los últimos estudios señalan al mejor amigo del hombre como uno de los animales que mejor gestionan y expresan sus emociones entre individuos de la misma especie y con respecto de otras, como los humanos.

En esta curiosa relación entre perros y humanos permite que nuestros aliados más fieles del reino animal puedan caer en diferentes trampas de manipuñación a través de diferentes partes del cuerpo, como las expresiones faciales o el movimiento de los ojos. Además, una averiguación científica reciente descubierta por el equipo de la doctora Burrows refuerza aún más esta teoría.



La doctora Burrows comenta los últimos resultados de su estudio: "Los seres humanos tenemos alrededor de un 75% de nuestros músculos miméticos dominados por fibras de contracción rápida. En nuestro actual estado hemos descubierto que los perros también tienen más fibras musculares de contracción rápida en sus músculos miméticos que los lobos".

Estos músculos son los responsables de construir una comunicación fluida entre amo y mascota, por lo que para los humanos se hace más fácil adivinar los gestos de sus compañeros caninos para intentar resolver cualquier necesidad que pueda tener el animal de compañía. Además, la liberación de diferentes hormonas como la oxitocina ayuda a que la comunicación entre las dos especies sea má fluida todavía.



Con una simple mirada a los ojos, el perro puede decirle al humano lo que necesita. Y esta comunicación tan mejorada también tiene su lado negativo: a través de los diferentes mecanismos ya citados, los perros pueden controlar en cierta forma las acciones de sus amos, llevándole a tomar decisiones y hacer acciones que, en ese momento, no tenía pensado hacer. 

A pesar de que pueda ser considerada una conclusión realmente rocambolesca, en realidad da para pensar largo y tendido sobre la relación entre un humano y un perro. ¿Somos realmente los humanos los amos en este intercambio casi fraternal? Solo el paso del tiempo y nuevos estudios científicos podrán dar respuesta a esta pregunta.



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