Un cigarrillo provoca un grave accidente de avión: el número de fallecidos asciende a 66

  • Sucesos
  • 29-04-2022 | 07:04
  • Escribe: Enrique Sanz
La falta de profesionalidad de la tripulación ha condenado a los pasajeros de este fatal vuelo


Las investigaciones en torno al trágico accidente aéreo del vuelo MS804 de EgyptAir por fin han finalizado. Después de seis años de pesquisas y de versiones contradictorias, el análisis de la caja negra del aeroplano ha desvelado la verdad: una negligencia de la tripulación provocó el fatal desenlace que causó el fallecimiento de hasta 66 personas.

Todo parecía marchar bien el 19 de mayo de 2016, cuando el vuelo MS804 cubría la distancia entre El Cairo y París. El avión fletado por EgyptAir despegó de la capital gala sin mayores problemas, iniciando su ruta sin problemas y comenzando su travesía por encima del Mediterráneo sin sobresaltos y contactando con el control francés habitualmente para comprobaciones necesarias y rutinarias.



Durante un momento del vuelo, varios empleados de la tripulación se percataron de que había fuego en la cabina del piloto y del copiloto, y alertaron a las autoridades aéreas. Poco después de aquella comunicación, se perdió todo contacto con la aeronave, que se había precipitado hacia el Mediterráneo provocando el fallecimento de 66 personas en el proceso. No hubo ningún superviviente.

Aquel desastre conmocionó a la opinión pública y enfrentó a las autoridades aéreas de Francia y Egipto, quienes atribuían a diferentes causas el desplome del avión y su fatal desenlace. Durante el paso de los años, se analizaron e investigaron todos los ángulos posibles de tan trágico incidente. Las autoridades egipcias pivotaron firmemente en la creencia de que el accidente había sido provocado por un ataque terrorista. La versión de la contraparte gala, sin embargo, desmontaba la teoría egipcia y consideraba que se había producido un incendio en la cabina del piloto que habría provocado un fallo total en el aeroplano, propiciando su caída.



Los avances en las investigaciones y los supuestos encuentros con secciones del fuselaje de la aeronave de EgyptAir confirmó paulatinamente la teoría de las autoridades aéreas francesas y desmintieron la versión egipcia. Sin embargo, el detalle del cigarrillo en la cabina fue uno de los matices más complicados de descifrar por parte de los investigadores.

En un principio se contempló la posibilidad de que un fallo electrónico provocara el mencionado incendio, desarmando todos los sistemas de la aeronave y propiciando su caída al Mediterráneo. Esta hipótesis se apoyaba en nuevas muestras de negligencia por la tripulación y la compañía encargada de mantener en perfecto estado el avión, puesto que habían pasado por alto e ignorado los diferentes avisos de reparaciones y correcciones de pequeños desperfectos del Airbus A320-232.



La segunda hipótesis que se contempló fue el sobrecalentamiento de las baterías de los dispositivos móviles del copiloto, quien los había colocado en su cabina. Esta falla en la tableta y el móvil del copiloto, sumado al deplorable estado de la aeronave, habría provocado un fallo catastrófico que habría causado el desplome del avión sobre las aguas del mar que sobrevolaban en aquel momento.

Sin embargo, la verdad ha salido a la luz. Aunque todas las teorías apuntan hacia una negligencia de proporciones alarmantes por parte de la tripulación y de la compañía encargada de mantener el aeroplano en perfectas condiciones, el cierre del caso con la confirmación de que el causante fue un cigarrillo del piloto mal apagado ha provocado un verdadero ataque de indignación entre la opinión pública francesa y en los familiares de las víctimas de aquel vuelo, a los que les arrebataron a sus seres queridos de manera tan injusta por la mala praxis de un piloto que se olvidó de las normas más básicas a bordo de un avión aquel 19 de mayo de 2016.



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