TV3: manipulación y propaganda separatista por un puñado de millones

  • Cataluña
  • 11-11-2018 | 05:11
  • Escribe: Daniel Guerra

La capacidad del Govern para lavar el cerebro a la población se explica muy bien en las cifras que arroja la inversión en la cadena de televisión pública TV3


El control (y la manipulación) de los medios de comunicación es una de las claves de la situación que está viviéndose en Cataluña en los últimos años. La capacidad del Govern para lavar el cerebro a la población (a la que se deja) se explica muy bien en las cifras que arroja la inversión en la cadena de televisión pública TV3.

No existen estudios que muestren qué parte del presupuesto de la cadena autonómica catalana se emplea a tareas profesionales y qué parte se destina a propaganda separatista. Pero no puede ser una casualidad que TV3 sea la cadena autonómica, con diferencia, más rica en la actualidad. ¿Por qué será? ¿Por qué invertirá tanto dinero la Generalitat en el ente público?

236 millones de TODOS los catalanes fueron para TV3 el año pasado

El pasado año 2017, sin ir más lejos, TV3 dispuso de 236 millones de euros, una cifra que dobla el presupuesto de la televisión gallega (104’7) y casi el de la televisión vasca (134,2). Un dineral que pagan todos los catalanes y que se pone solo al servicio del independentismo, no al servicio de la pluralidad ideológica.

Albert Rivera, líder de Ciudadanos, no se mordió la lengua hace unas semanas en Els Matins de TV3, exponiendo una verdad dolorosa para el separatismo: “No tengo tiempo para decir todas las mentiras que ha dicho TV3 en público. Ustedes son un aparato de propaganda separatista. Se lo estoy diciendo a todos los catalanes”, espetó, citando algunas de esas falacias que venden como verdades supremas.

Lo grave del asunto no es simplemente que la televisión catalana haga apología del independentismo, sino que lo haga expoliando el bolsillo de todos los catalanes, incluidos los no separatistas (que son muchos más de los que nos quieren hacer creer): “La línea editorial de esta casa, que la pagamos todos, se ha convertido en un aparato separatista (…). En esta casa se hace propaganda del independentismo, y a mí me gustaría que ésta fuera la casa de todos los catalanes”, apuntó Rivera.

Demasiado pedir. Y, por supuesto, Puigdemont y su marioneta Torra no tardaron en dar la cara por TV3: “Me costaría mucho hacer las manifestaciones que ha hecho Rivera porque pienso que tenemos que permitir que los medios hagan su trabajo”, afirmó Torra. Desde Bruselas, el fugitiu también se hizo notar en las redes sociales: “Es comprensible que quien tenga como modelo de verdad y rigor la prensa española de los grandes grupos de comunicación, que lo agasajan para desayunar, comer y cenar, piense que TV3 miente”. Por fortuna, no es Rivera el único que lo piensa.

Manipulación y desinformación en la televisión pública catalana

Es algo que salta a la vista. Informaciones sesgadas, maltrato de distintas clases a los que opinan diferente, distracción de los temas verdaderamente relevantes para los catalanes… Manipulación y desinformación, en definitiva, para hacerle las palmas a los golpistas que han convertido una bella tierra en un lugar en que el aire es irrespirable por unas ambiciones repugnantemente fascistas.

Todo ello a cambio de 236 millones de euros (en 2017) anuales, una cantidad de dinero que da para mucho y con la que se podrían hacer cosas mucho más útiles. Por ejemplo, en intentar reducir la tasa de paro o la precariedad laboral, en mejorar la sanidad, la educación o el acceso a la vivienda. Esos son los problemas que realmente importan a la mayoría de los catalanes.

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