Terror en Cantora ante la recaída de Kiko Rivera en el mundo de las drogas

  • TV y Cine
  • 11-01-2020 | 09:01
  • Escribe: Ana Villà

Kiko Rivera sigue en tratamiento por sus adicciones y asegura sentirse feliz y que disfruta de las cosas que antes no disfrutaba gracias a la ayuda de su madre y su mujer




La nueva temporada de 'Mi casa es la tuya' ha llegado este viernes con uno de los rostros más conocidos de nuestro país. 

Bertín entrevistaba a Kiko Rivera y en su charla han abordado un sinfín de temas en los que el dj se ha visto envuelto durante su vida. 



Kiko y sus adicciones

Su paso por Gran Hermano Dúo junto a su mujer Irene Rosales supuso un antes y un después en su vida ya que dentro de la casa confesó que había salido de un mundo en el que no debería haberse metido nunca. Fue adicto a las drogas y con la ayuda de los suyos consiguió salir de ello. 

El coqueteo con dichas sustancias llegó cuando empezó a conseguir dinero fácil gracias a los bolos. Kiko se convirtió en todo un reclamo para las salas y las discotecas del país y él vio el cielo abierto. Fue a partir de entonces cuando todo cambió para él. 



A los 18 años le ofrecieron 20.000 euros por hacerse fotos con sus fans y para él fue la gran oportunidad para poder independizarse y vivir más allá de Cantora y La Moraleja con su madre.

"Quizás por empezar tan joven, ese fue uno de mis problemas por el que caí en el mundo de las drogas", confesó. 



Recordó también su relación con Jessica Bueno, a la que conoció tras su paso por Supervivientes y de la que se enamoró perdidamente. Con ella tuvo a su primer hijo, Francisco que ahora tiene 7 años. Confiesa que con ella parecía que todo iba bien pero todo cambió. "Estuve bien, pero la recaída fue bastante mala".

La aparición de Irene en su vida fue decisiva para alejarse de ese mundo que solo le hacía mal. La joven sevillana le dio un ultimátum y le dijo que si continuaba con la vida que estaba llevando iba a coger a su hija Ana y se irían las dos. "Ahí dije: ‘Es el momento de cambiar", señala. 



Poco después habló con su madre Isabel y junto a ella buscó la ayuda de profesionales con quien a día de hoy sigue tratando. Asegura que no ha llegado a ingresar en un centro pero que la ayuda de médicos, psicólogos y psiquiatras le ha venido muy bien para alejarse de la mala vida que llevaba. 

"Aún sigo luchando. Es muy complicado porque me dedico a la noche", afirma mientras señala que "ahora me siento feliz, viviendo y disfrutando de cosas que antes no disfrutaba". 

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