¡¡Terremoto en el Camp Nou!! Messi toma el mando

  • Deportes
  • 21-07-2020 | 06:07
  • Escribe: Pedro Riscal

Messi repite con Setién la experiencia de Luis Enrique. El técnico ya sabe que el que manda en el vestuario no es él


Leo Messi ha optado por tomar personalmente las riendas del Barça para sacarlo del atolladero cuando aún queda pendiente el sueño de la Champions League. Josep Maria Bartomeu en los despachos y Quique Setién en el banquillo han hecho dejación de funciones y se ha sentido obligado a coger el toro por los cuernos y resolver la crisis a su manera.

El precedente de Luis Enrique: "Aquí no hay más líder que yo"

La situación recuerda mucho a lo que sucedió en 2015. Luis Enrique aterrizó en el Barça avisando a sus jugadores de que en ese vestuario no había más líder que él. Mal comienzo. En aquel Barça, además de Messi, jugaban Luis Suárez, Neymar, Xavi, Iniesta y Piqué, entre otros. (Messi lo quiere y lo tendrá: Bartomeu volará la semana que viene a París para fichar a Neymar a cualquier precio)


El Barça no funcionaba y en enero estaba ya descabalgado de La Liga. Messi se fue a Argentina en las vacaciones navideñas, volvió, como es habitual un dia más tarde que los demás, y Luis Enrique le dejó en el banquillo de Anoeta. Messi se enfadó mucho. Mucho. El Barça perdió ese partido, como otros muchos antes. La continuidad de Luis Enrique estaba en entredicho. Y con Messi ni se hablaban. En un atisbo de lucidez, ambos se sentaron a hablar cara a cara y Messi consiguió la rendición del míster, que aceptó dejar el tema en sus manos (en manos de Messi y los jugadores) pero a cambio de resultados. Y los resultados llegaron. El Barça, que no aspiraba a nada en enero, conquistó en mayo el segundo triplete de su historia: Liga, Copa y Champions League. 

Los gritos de Sarabia no han sido perdonados

Luis Enrique y Leo Messi no volvieron a pelearse. Cada uno era consciente de sus posición en el escalafón y no hacían falta ya más desafíos entre ellos. La historia se repite con Quique Setién, otro técnico norteño. Ha querido ser más papista que él papa y ha elevado el tikitaka de Guardiola a categoría de catecismo caricaturesco. Una cosa es jugar al toque y otra perder el tiempo lastimosamente en el campo sin profundidad. Las decisiones técnicas de Setién no han gustado nada en el vestuario, y todavía más desde que el ayudante del técnico, Eder Sarabia, les dejó verdes desde el banquillo del Bernabéu diciéndoles lo que piensan todos los aficionados del Barça. El hecho tuvo relevancia mediática y ya nada volvió a ser lo mismo con Setién. (Leo Messi revienta en público contra Setién y le lee la matrícula a Bartomeu)


Messi esperaba que a las primeras señales de debilidad en el reinicio de la competición tras el parón, Setién reaccionara y tratara de arreglar la situación con los jugadores. Pero no lo hizo. Y ahora ya es tarde, aunque no lo suficiente, porque todavía queda en juego la Champions League. La incomunicación Setién-jugadores ha servido para perder La Liga. Pero Messi no está dispuesto a acabar el año en blanco y ha decidido tomar las riendas de la situación, ya que ni Bartomeu ni Setién han estado ágiles para utilizar el bisturí y curar al enfermo.

A los jugadores no les interesaba el cese de Setién

Bartomeu llamó a Messi después de su rajada tras la última derrota ante Osasuna. Muy tarde. Messi le explicó la situación, tal y como está, y salvó al técnico del cese. Echarle en ese momento hubiera sido tanto como admitir que los jugadores echan a los entrenadores. Y los futbolistas del Barça no desean ofrecer esa imagen ante sus seguidores. Descartado el cese, pese a que Bartomeu ofreció a Messi la alternativa de Patrick Kluivert, el presidente conminó al técnico a que se reuniera con Messi, en representación de la plantilla. Y eso es lo que hizo. Y Messi repitió la operación de Luis Enrique, reclamó para los jugadores la toma de decisiones trascendentes y le garantizó que el año puede acabar con la Champions League de color blaugrana. (La mayor bomba en el Barça de Messi: ni Pimienta ni Xavi, pero propone a una leyenda del club )



Luego hubo examen de conciencia y ejercicio de autocrítica en una reunión muy tensa mantenida por el técnico con todos sus futbolistas. Se lo dijeron todo a la cara. Y de allí salió otro Barça. Setién les pidió un cambio de cara en Vitoria para mantener la esperanza entre los aficionados con una imagen ilusionante y volvió de allí con una manita al Alavés. 

Vuelve la "autogestión"

Ahora es Messi quien controla la manija. Messi y su corte de jefes, con Luis Suárez, Jordi Alba, Sergio Busquets y Gerard Piqué a la cabeza. Son capaces de llevar a su entrenador a una situación límite. Y también son capaces de ofrecerle las soluciones para salir de la crisis. Es lo que ha ocurrido ahora. Es lo que antiguamente, en la época de Bobby Robson, se dio en llamar "autogestión". Los jugadores tendrán autonomía. 

Y no se trata de mandar más que el entrenador. No es eso lo que buscan. Basta con que el entrenador sepa que quienes mandan son ellos y no él. Luego que tome sus decisiones, que aceptarán, o no, en función de su propio criterio. Pero tampoco quieren hacer alineaciones, ni decidir el sistema de juego. Eso es trabajo del entrenador, que no debe olvidar nunca que en el escalafón no está por encima de los jugadores.

Una vez hecha esta aclaración, y siendo asumida por todas las partes, todo funcionará mejor en el Barcelona. En Vitoria funcionó. 

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