¡¡Se van a hacer daño!!

  • Política
  • 07-12-2019 | 05:12
  • Escribe: Pedro Riscal

La relación entre PP y Vox va camino de acabar como el rosario de la aurora.


Esto va a acabar mal. El PP y Vox han dado por concluida esa luna de miel que permitió a los populares a tomar el mando de Andalucía y Madrid. La lucha por España no sólo ha deteriorado su relación, sino que les ha enfrentado abiertamente.

Casado estaba más cómodo con Rivera que con Abascal

Casado estaba más cómodo con un Rivera fuerte que con un Abascal crecido que se ha demostrado que no va a ser el mejor compañero de viaje para el PP en su cruzada contra Pedro Sánchez.


Ya fue difícil el encaje de Ciudadanos con Vox tanto en Andalucía como en Madrid, pero el PP ejerció de juez de paz para que la sangre no llegara al río. Ciudadanos se debatía entre sus principios fundamentales y los votos. Necesitaban de Vox, pero huían de la foto con Abascal porque teóricamente CS estaba a la izquierda del PP ejerciendo de bisagra entre populares y socialistas. Sin embargo, a la hora de la verdad Albert Rivera luchó por el liderazgo de la derecha pura y dura olvidándose del centro. Y ahí perdió la batalla porque para derecha dura, que es lo que pretendió ser Cs, ya estaba Vox, que acabó devorándolo.

El liderazgo de la derecha está en juego

Ciudadanos ha sido la primera víctima de Abascal, que ahora va a por el PP para adueñarse del liderazgo de la derecha. Casado intenta ponerle sordina a sus diferencias, pero Vox está encantado de airearlas. La última, la de la Mesa del Congreso, en la que Abascal le ha transmitido a Casado que su partido no será en España un apéndice del PP, que tiene vida propia y que le sobra fuerza para ir por libre sin necesidad de recibir la bendición de los populares y el permiso para volar en solitario e incluso liderar la cruzada contra lzquerda


Vox ha endurecido su discurso como vía necesaria para prepararle un 'sorpasso' al PP después de dejar por el camino a Ciudadanos. "No se equivoquen de enemigo", les ha recordado Casado. Pero ellos ya saben lo que hacen. Quieren crecer. Más. Y el coyuntural gobierno que puede llegar a España, con las izquierdas coaligadas y gozando del favor del separatismo, prepara para Vox el escenario ideal para exhibir el músculo de su capacidad de denuncia como oposición feroz.

Dos pájaros de un tiro

Se trata de matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, al enemigo natural de la izquierda con una oposición que pretende ser descarnada aprovechando la cincuentena de escaños que le protegen. Y por otro, el gran objetivo de devorar a Casado en el ejercicio de la oposicion, de manera que en próximas citas electorales Abascal no sólo le pueda mirar a los ojos, sino que incluso le pueda superar apoderándose de la jefatura de la oposición.



Y en el PP no son ajenos al tema. Casado es consciente de que deberá endurecer su discurso para cerrar el paso a Vox por su derecha. Y tendrá que repartir sus palos entre Pedro Sánchez y Santiago Abascal, algo que no ocurría con Albert Rivera, con quien no necesitaba desgastarse porque iban de la mano en todo. Casado sostiene que tan peligroso es para España la plurinacionalidad que propone el socialismo como la negación del estado autonómico o el distanciamiento de Europa que exige Vox. Y va a tener que repartir sus esfuerzos para combatir a ambos.

Cuanto más fuerte es Vox, más se distancia del PP

A medida que Vox va creciendo como fuerza política es más lo que les distancia que lo que les une con el PP, con el que las alianzas van a ser cada vez más difíciles, como quedó probado en el reparto de sillones en la Mesa del Congreso. Vox se negó a aceptar las reglas del juego impuestas por el PP como líder de la derecha y el resultado fue que la derecha perdió un representante, que se lo agenció Podemos. De este incidente han quedado heridas de difícil cicatrizacion. "Tomamos nota", le ha dicho Abascal a Casado amenazándole con retirarle su apoyo en las autonomías en las que comparten la responsabilidad del gobierno, especialmente Madrid y Murcia, en donde el entendimiento entre ambas formaciones se está poniendo muy difícil.

Abascal no ignora lo importante que es para el proyecto de futuro de Casado la consolidación de Ayuso y Almeida en la comunidad y ayuntamiento de Madrid, y el chantaje va a ser constante. Vox pretende apoyarse en sus posiciones minoritarias en las autonomías para asentar sobre ellas el asalto al poder de España.

Van a acabar haciéndose daño

En los últimos días Ayuso ha colocado en su sitio a Rocío Monasterio y Almeida ha parado los pies a Ortega Smith. Y en Murcia las relaciones no son mejores. No son detalles menores. Son la constatación de que Pedro Sánchez ya puede frotarse las manos porque a su derecha en el Hemiciclo va a encontrar confrontación en lugar de la unión que temía para perpetuarse en La Moncloa.

PP y Vox van a acabar haciéndose daño una vez perdido el contrapeso de Ciudadanos, y esto puede acabar como el rosario de la aurora.

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