Sánchez recurre al insulto para pedir lealtad

  • Política
  • 10-04-2020 | 20:04
  • Escribe: Pedro Riscal

Mientras Sánchez reclama al PP su colaboración en los Pactos de La Moncloa, envía a sus peones a silenciarlo con insultos y difamaciones.




Pedro Sánchez pide a la oposición "unidad y lealtad" para afrontar juntos la crisis de la pandemia del coronavirus. A Dios rogando con el mazo dando. Sánchez reclama para sí el respeto que su gobierno no observa hacia los demás. 

Y es que no es fácil para la derecha aceptar la mano tendida de Sánchez sabiendo que se la van a morder. Para eso está Adriana Lastra, la encargada de ladrar a todo aquel que se aparta del pensamiento único del socialismo-comunismo que gobierna este país gracias al apoyo de los que buscan huir de él. (Los socios de Sánchez le dejan tirado)



"Casado alimenta bulos, mentiras y odio"

Resulta paradójico que el presidente Sánchez exija sumisión a sus rivales políticos para que le dejen seguir equivocándose mientras mueren miles y miles de españoles y su portavoz se dedica a espantarlos con insultos. No parece esa la mejor fórmula para seducirlos con un mensaje único de unidad.

En su comparecencia en el Congreso, Adriana Lastra le ha dicho de todo a Pablo Casado: "irresponsable", "incompetente", "desleal", "indigno",  "la ejemplaridad no va con ustedes" y le ha acusado de "alimentar bulos, mentiras y odio". (Casado aniquila a Sánchez: "No tiene autoridad moral para pedir lealtad o unidad")



A Adriana Lastra le encantaría que el PP se convirtiera en un grupo de palmeros dedicado a la ovación al gobierno por unir sus destinos a quienes buscan su desunión y por equivocarse una y otra vez en un asunto que ya ha costado más de 15.000 muertos a España. Y le molesta que la oposición le saque los colores al gobierno, como es su obligación, aduciendo que "todo lo hace mal".

Conquistar al PP con insultos y difamaciones

Y mientras Pedro Sánchez maltrata y fustiga a la oposición, le pide paralelamente que se avenga a jugar a los Pactos de La Moncloa apelando a su conciencia de estado y como triquiñuela para conseguir alguna adhesión después de que sus socios de gobierno le hayan traicionado pasando de él. «¿Quiere usted que el Grupo Popular apruebe el estado de alarma? Es que cualquiera que haya oído su intervención, a juzgar por los insultos y las difamaciones que ha vertido sobre nosotros usted y su portavoz, puede pensar que está deseando no hacerlo», le ha respondido Casado a Sánchez.



Y es que el paisaje político en España describe en este momento la necesidad de un gran acuerdo PSOE-PP para sacar adelante a España de la crisis. Como era previsible, los separatistas vascos y catalanes no tienen ningún interés en que a España le vaya bien y ya se han desmarcado del objetivo común de levantar el país cuando el azote de la pàndemia vaya remitiendo.

Rufián avisa que ERC no arrimará el hombro

Gabriel Rufián, en nombre de ERC, ya le ha dicho a Sánchez que él no está por la labor de arrimar el hombro por España, que eso no va con ellos, de acuerdo con su tradicional filosofía insolidaria. Y tanto ERC como JxCat están más pendientes de sacar tajada de la debilidad del gobierno en favor de sus reivindicaciones independentistas que de sumarse al esfuerzo común de todos los españoles para devolver a España la estabilidad perdida. (¡¡Que lo detengan!! Piden la detención inmediata de Sánchez si se observa delito en su actuación)



Y cualquier excusa les sirve. Por ejemplo, que no quieren participar en la "militarización" de un país que tiene un presupuesto militar de 11.500 millones de euros en un momento en el que escasean las masacarillas y los respiradores. Y han lanzado una sentencia: "No habrá Pactos de La Moncloa mientras no haya Pactos de Ajuria Enea o de la Generalitat".

Chantaje puro y duro que obliga al PSOE a mirar hacia el PP, pero con tanta torpeza que pretende engrescarle a base de insultos. No saben ni hacer amigos.

 

 

 

 

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