Quim Torra insiste en la mentira de la represión a pesar de que le echaron por delincuente

  • Cataluña
  • 28-09-2021 | 21:09
  • Escribe: Daniel Guerra

Quim Torra reaparece un año después de su inhabilitación para despotricar mentiras contra España y contra ERC en medio de la mesa de diálogo y con el independentismo más dividido que nunca




El inhabilitado Torra ha vuelto a aparecer un año después de que le echaran a patadas de la presidencia de la Generalitat por infringir la ley. El ex presidente ha sacado su pluma en El Punt Avui para intentar vender al independentismo una nueva moto sobre los acontecimientos que han tenido lugar en Cataluña recientemente. Como si los ciudadanos no se hubieran dado cuenta ya de que es un bocachancla, un embustero y un aprovechado.

"Hoy hace un año que un señor vestido de deporte se presentó en el Palau de la Generalitat para notificarme que el Tribunal Supremo español había ratificado la sentencia de inhabilitación que casi un año antes había dictado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Se podría muy bien decir que la vestimenta del señor notificador (un funcionario de los tribunales españoles) era la constatación de que la represión es ya el deporte nacional del Reino de España", comienza el relato de Torra, que intenta empezar con un chiste del que se debe haber reído solamente él. El deporte nacional de Cataluña sí es el insulto y la calumnia contra España, aunque ellos ven la paja en el ojo ajeno.



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"Hablamos de un estado que persigue lo que no le gusta, lo que no le conviene o lo que le incomoda. Hablamos de un estado represor que no deberíamos haber descubierto recientemente por los hechos de octubre de 2017 sino porque a lo largo de la historia ha dejado muestras bien claras y nada escondidas. Un estado que desde hace siglos reprime no sólo los catalanes por ser catalanes o de querer la libertad, sino que también ha reprimido todos los territorios de los que se ha considerado propietario", alega Torra, el mismo tipejo que llamó "bestias taradas" a todos los españoles, un tipo racista e intolerante intentando dar lecciones.



Y todo porque le echaron de la presidencia de la Generalitat, donde estaba muy cómodo mangoneando, con un sueldo millonario y despilfarrando dinero público en pantochadas indepes que no le importan más que a él y a cuatro hiperventilados más.

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A pesar de que le echaron por incompetente y por delincuente, Torra vive en su mundo de luz y de color y cree que se le echó del poder por algo más, llegando incluso a acusar a ERC en medio de la lucha de poder que el partido de Junqueras mantiene con JxCat: "Temo que, cegados por unas ganas irreprimibles de desgaste contra mí y contra la voluntad de una parte importante del independentismo de continuar avanzando, inutilizando la represión, demasiada gente pasó por alto la locura antidemocrática con que actuaba -una vez más- España. Algunos quisieron pasar página rápidamente pensando ya en las elecciones, a ver si arañaban cuatro votos más. Otros necesitaban enterrar rápidamente el camino seguido de plantarse ante tanta intromisión y prohibición al gobierno de Cataluña".



En ese sentido, pone el grito en el cielo por la mesa de diálogo, que va en contra de todo lo que él ha propugnado siempre: intentar arrastrar por el fango a España. "Decimos que somos independentistas, que queremos la independencia, pero nos dejamos atrapar en una mesa de diálogo que no tiene ninguna posibilidad de éxito -para el independentismo- porque el Estado no negociará nunca la autodeterminación de Cataluña", insiste.

"Y cuando esto sucede, cuando se tiene un objetivo pero no se tiene un plan, estamos en el terreno del deseo. Necesitamos un plan, un programa, una estrategia, una ruta a seguir. Y debemos reconocer que, más allá de la fórmula -un referéndum, una DUI o una revuelta democrática ciudadana-, lo que habrá es que defenderlo con todas las consecuencias", concluye Torra, volviendo a llamar a la rebelión del independentismo.



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Si esto pasa después de que haya salido a la luz que solo un 8% de los catalanes estaría dispuesto a alcanzar la autodeterminación de manera unilateral, no queremos imaginar lo que dirían si fuera cierto que son mayoría. Por fortuna, eso no ha sucedido ni tiene pinta de que vaya a suceder. Torra y compañía hacen mucho ruido, pero en el fondo son unos pobres diablos a los que solo les interesa el 'momio'.

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