¿Queda alguien en la cárcel? ¡¡Los sueltan a todos!!

  • Cataluña
  • 13-02-2020 | 21:02
  • Escribe: Guillermo Vives

Cinco de los nueve presos del 1-O han accedido a la flexibilización penitenciaria de forma "legal" gracias a la intervención interesada de la Generalitat de Torra y Puigdemont. ¡¡Y amenazan con sacarlos a todos!!


Hoy se ha sabido que Joaquim Forn y Dolors Bassa, condenados por su participación en el delito de sedición que se produjo en Cataluña en el otoño de 2017, podrán salir de la cárcel entre semana en aplicación del 100.2

Antes ya habían salidos los Jordis, Cuixart y Sànchez, a los que sólo se les exige regresar a dormir a la prisión de Lledoners mientras el resto del día lo ocupan en sus asuntos y en alguna actividad relacionada con el voluntariado.


Hoy veíamos a Jordi Cuixart entrando en su fábrica de Setmenat para reanudar su actividad empresarial. Y ahora el exconseller Joaquim Forn ha sido informado de que podrá salir de la cárcel de Lledoners (Barcelona) para ir a trabajar, y la exconsellera Dolors Bassa también podrá salir del centro penitenciario de Puig de les Basses (Girona) entre semana para cuidar de un familiar, en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

Según ha informado la Secretaría de Medidas Penales, Reinserción y Atención de la Víctima de la Generalitat, la Junta de Tratamiento de los respectivos centros penitenciarios ha acordado aplicarles el 100.2, que permite flexibilizar el régimen en la cárcel, si bien mantiene la clasificación de segundo grado, el ordinario.


Forn, condenado por el Tribunal Supremo (TS) a 10 años y medio de cárcel por sedición por el proceso soberanista, podrá salir 12 horas y media diarias de lunes a viernes para trabajar.

Bassa, condenada a 12 años por sedición y malversación por la misma causa, podrá salir de prisión tres días entre semana durante ocho horas diarias para cuidar a un familiar de edad avanzada.



La decisión es de aplicación inmediata pero se tiene que comunicar al juzgado de vigilancia penitenciaria que, tras consultar el posicionamiento de la Fiscalía, puede ratificar o anular la aplicación del 100.2, y en última instancia se puede recurrir a la Audiencia Provincial.

Con Forn y Bassa, ya hay cinco de los nueve presos del 1-O a los que las respectivas juntas de tratamiento les han aplicado el artículo 100.2: también han accedido a la flexibilización el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart; el expresidente de la ANC y exdiputado de JxCat, Jordi Sànchez, y la expresidenta del Parlament y de la ANC, Carme Forcadell.

¡¡Todos a la calle!!

Y para que no se note mucho el trato de favor que están recibiendo estos presos que fueron condenados por sus delitos de sedición y malversación, la consellera de Justicia de la Generalitat, Ester Capella, ha intentado camuflar el tema detrás del escudo de la legalidad afirmando este jueves que es "previsible" que las cárceles catalanas apliquen el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario a los nueve condenados por el proceso soberanista por el Tribunal Supremo, permitiendo que salgan durante unas horas al día.

Capella ha dicho en Catalunya Ràdio que el 100.2 "es una forma de cumplimiento de la sentencia" prevista en la ley, y ha dicho que los presos tienen los mismos derechos y deberes que el resto de internos.

Capella, que no ha descartado que en el futuro puedan obtener el tercer grado cuando en seis meses se revisen las clasificaciones, ha valorado que "es una anomalía que estén en prisión" y ha recordado que el Govern defiende la amnistía para ellos porque no deberían estar en prisión, ya que a su juicio, los hechos sucedidos en octubre de 2017 no son delictivos.

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