Qatar 2022: El Mundial de la corrupción

  • Dossiers
  • 22-05-2019 | 09:05
  • Escribe: Pedro Riscal

Así compró Qatar los votos favorables en los cinco continentes con la inestimable colaboración de España.


"Todos los caminos del Mundial de Qatar 2022 pasaron por España". Con esta afirmación destapaba la revista francesa France Football en junio de 2014 la implicación de un puñado de nombres y apellidos españoles ilustres en el escándalo del Qatargate que acabó con la designación de este país árabe como sede del Mundial de Fútbol de 2022.

El 29 de enero de 2013, la prestigiosa revista francesa France Football publicó, en su edición de papel, un impactante dossier de 16 páginas titulado "Qatargate" que detallaba el esquema de corrupción que envolvió al caso del proceso previo a la adjudicación de la organización del Mundial 2022 por parte de Qatar. 

En el informe de France Footbal, firmado por Eric Champel y Philippe Auclair, participaron periodistas de varios países. El uno de junio de 2014, el periódico inglés The Sunday Times amplió detalles con un completo reportaje de diez páginas titulado "Complot para comprar la Copa del Mundo", en el que se ratificaban las afirmaciones de France Football añadiendo nombres de testigos, copias de correos electrónicos y transcripciones de audios. Jonathan Calvert y Heidi Blake fueron los periodistas británicos que se atrevieron a desafiar el imperio de la FIFA.

Qatar se impone a Estados Unidos en la votación

Mucho dinero estaba en juego y desde España se movieron los hilos para que el reparto llegara a todos. Se compraron voluntades para que la votación de los miembros de la FIFA fuera favorable a los interés qataríes y no a los de Estados Unidos, la otra candidatura que aspiraba a la organización del evento. Qatar se impuso en la votación por 14 votos contra 8 de manera sorprendente teniendo en cuenta las condiciones climatológicas que se dan allí en verano (50 grados a la sombra) o la necesidad, como así sucedió al final, de variar el calendario para programarlo en noviembre interrumpiendo los intereses millonarios de las ligas europeas más poderosas.

La revista francesa, la misma que tiene los derechos sobre el Balón de Oro, aportó documentos y testimonios que dejaban al descubierto una red futbolística liderada por Ángel Villar, entonces presidente de la Federación Española de Fútbol, en la que también aparecían los nombres de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, y Sandro Rosell, en esa época presidente del FC Barcelona, con el fin de favorecer los intereses de sus empresas privadas.

Qatar no votó a favor de la candidatura española para organizar el Mundial 2018

France Football desveló un acuerdo secreto que se alcanzó en Madrid en 2009 y que significó el apoyo de España y un puñado de países latinoamericanos, entre ellos Brasil, Argentina, Paraguay y Guatemala, a la candidatura del emirato petrolero. Villar lideró todos los movimientos orientados a favorecer la designación de Qatar para 2022 y la de España y Portugal para el Mundial de 2018. Ambas sedes se decidían conjuntamente el 2 de diciembre de 2010. Aunque España se quedó en el camino, al acabar en tercera posición en las votaciones que arrojarían el triunfo de Rusia como país organizador del Mundial 2018, sin contar, curiosamente, con el voto de Qatar.

El informe añade que Qatar y España unieron sus destinos e intereses a través de una iniciativa de la consultora IMG Consulting que se plasmó en dos reuniones. La primera, en Madrid. La segunda de ellas se celebró en Barcelona en febrero de 2010 con la presencia de Ángel María Villar y Tariq al-Naama, vicepresidente de Aspire, la academia qatarí de jóvenes talentos futbolísticos en la que tenía intereses Sandro Rosell.  “Los contactos tejidos con las dos grandes instituciones del fútbol español abrieron la puerta a un juego de influencias que permitiría a Villar votar por el emirato y utilizar sus propias redes para obtener el apoyo de países latinoamericanos”, explicaba France Football.



El empresario mallorquín Jaime Fluxà ejerció de mediador

La aproximación entre los principales actores qataríes y españoles se produjo a través del papel de mediador que ejerció el empresario mallorquín Jaime Fluxà Morro, accionista entonces de ACS y bien relacionado con Qatar a través de la banca Rotschild, en su función de asesor de la poderosa constructora nacional Al-Jaber, y a la vez vinculado al FC Barcelona a través de su entonces vicepresidente Carles Vilarrubí, curiosamente el contacto de Florentino Pérez en el Camp Nou.

Detenido y puesto en libertad con cargos en mayo de 2010 por presunto desvío de fondos públicos, Fluxà es para France Football una de las piezas fundamentales de las relaciones empresariales entre España y Qatar. Trabajó como asesor del grupo Al-Jaber y ayudó al banco Rothschild, del que era consejero en España, a aterrizar en Doha. 

Fluxà se encargó de organizar en secreto un viaje a Madrid de diversos representantes de peso de la delegación de Qatar 2022 entre los días 21 y 23 de octubre de 2009. A esa reunión asistieron Florentino Pérez, y los directivos José Ángel Sánchez, Julio González Tojo, Emilio Butragueño e Iván Bravo, que hoy es director general de estrategia de Aspire y entonces era un alto ejecutivo del club blanco.

Según el informe de France Football, el jefe de la delegación qatarí, Hassan Al Thawadi, consiguió con la mediación de Fluxà que los dirigentes madridistas intercedieran ante Villar para verse en una entrevista concertada en una de las salas VIP del estadio Santiago Bernabéu durante un Real Madrid-Milan de Champions League. Allí se pactó “un intercambio de votos, pero solo de país a país” en un principio. La reunión fue el 22 de octubre de 2009, y en ella estaba Phaedra Almajid, exmiembro de la candidatura qatarí que se desvinculó de la misma y luego accedió a cooperar en las investigaciones.

Rosell firmó el patrocinio de Qatar antes de ser presidente del Barça

En esa época el Barcelona se aprestaba a vivir una luna de miel con Qatar obteniendo un generoso contrato de patrocinio (171 millones por cinco años) que salvaría sus maltrechas finanzas y también las de Sandro Rosell, que conseguiría para su empresa Bonus Sport Marketing un acuerdo de 2, 7 millones con Aspire del que France Football ofreció las correspondientes fotocopias del contrato firmado el 31 de marzo de 2008, cuando Rosell todavía no era presidente del FC Barcelona. 


Qatar 2022: El Mundial de la corrrupción

Florentino Pérez apostaba más alto como presidente de ACS junto a su socio Fluxà. Ambos controlarían desde 2011 la constructora alemana Hochtief, participada en un 11% por el estado qatarí, que jugaría un papel importante en las obras faraónicas que habrían de realizarse en Qatar para cubrir todas las necesidades en infraestructuras que generaría la organización del Mundial. Por ejemplo, un centro comercial de ocho kilómetros de largo, valorado en 1.300 millones de euros, y la nueva ciudad de Lusail, que albergará a 200.000 habitantes.

Guardiola, Platini, Sarkozy

Al destapar France Football el escándalo, el Real Madrid se apresuró a negar su posible vinculación: “Deseamos confirmar que el Real Madrid no ha organizado, ni solo ni con la FEF, ninguna reunión con nadie, sobre ningún tema que tenga que ver con el Mundial de Qatar”. Y añadía: "Es absolutamente falso que se haya reunido en octubre del año 2009, ni en ninguna otra fecha, con la delegación citada en la información, ni con cualquier otra, ni con el presidente de la Federación Española de Fútbol, ni con nadie en relación con la candidatura del Mundial de Qatar".

Fluxà, por su parte, aclaró que  "la reunión que menciona el artículo existió, pero fue por otra cosa (crear un parque temático del Real Madrid en Valdebebas). No entiendo por qué me han situado en esta polémica". Fluxà dijo entonces, para salir del paso, que "alguien pagará por esto" y anunció una demanda por injurias. A día de hoy no se ha vuelto a saber nada del asunto. 


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Lo cierto es que junto a los nombres de Ángel María Villar, Florentino Pérez y Sandro Rosell, en el informe aparecen otros apellidos ilustres de la jet set del fútbol internacional. Desde Ricardo Teixeira, presidente entonces de la Confederación Brasileña de Fútbol, hasta Michel Platini, presidente de la UEFA, el expresidente francés Nicolás Sarkozy y el actual emir de Qatar (entonces príncipe heredero) Tamim bin Hamad al-Thani, así como Pep Guardiola, en su calidad de embajador. En esa época Al-Thani decidió comprar el PSG a petición de Platini para darle a Francia ese gran equipo con el que soñaba el fútbol galo con el fin de darle la réplica a los clubes más poderosos de España, Italia, Alemania e Inglaterra.

La interesada amistad de Rosell y Teixeira

Según un informe de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) del Cuerpo Nacional de Policía, Sandro Rosell habría cobrado 30 millones de euros para amañar el resultado de la votación del Mundial 2022 según apuntó Crónica Global. Rosell consigió protagonismo en el tema gracias a su excelente relación con Ricardo Texeira desde la época en la que ejerció como director de marketing de Nike, cuando logró para la selección canarinha un contrato de 192,7 millones de dólares por el patrocinio de la firma deportiva estadounidense. En el futuro los dos amigos seguirían compartiendo amistad y dinero a través de la empresa BSM de Rosell


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Philippe Auclair, coautor del reportaje de France Football junto a Éric Champel, aclara que después del revuelo que se levantó a raíz de su publicación no tiene ninguna noticia de las acciones legales anunciadas contra la publicación por las personas que aparecían en la información. “No pueden, porque tenemos pruebas de todo”, ha dicho. Y respecto a Florentino Pérez ha matizado:  “Lo que le sentó mal fue aparecer en el texto junto a Villar, y que probáramos que tenía interés en Qatar. Pero nunca dijimos que presionara a favor de Qatar 2022: sólo que acercarse a España era clave, y el Madrid fue una de las llaves que usaron para ello”. 

Qatar dejó 200 millones en España

Este mismo coautor del dossier muestra su extrañeza por el giro dado por los medios de PRISA, El Pais y As, al tema Qatar, pasando de una línea crítica, como la mostrada por Alfredo Relaño, director de As, al cambio de UNICEF por Qatar en la camiseta del Barça, a un enfoque amable sobre todo lo relacionado con el Mundial de Qatar. El País incluso ofreció una entrevista "cariñosa" al ministro de deportes qatarí. Qatar había entrado en el accionariado de PRISA. Pero los demás medios españoles tampoco han mostrado ninguna sensibilidad sobre un tema que en Francia y en Inglaterra los medios han afrontado con extrema crudeza.

El 25 de abril de 2015 el Daily Mail descubrió el dinero invertido por Qatar para quedarse con el Mundial de 2022. Según el autor de la exclusiva, Nick Harris, a Qatar le costó más de 200 millones de euros ganarse el favor de España a través del patrocinio de Qatar Airways para el Barcelona, dentro del pacto global de intercambio de votos.

Obama se enfada y Estados Unidos entra en acción

La designación de Qatar como sede del Mundial 2022 indignó al entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama, a quien el mismo presidente de la FIFA, Joseph Blatter, le había garantizado el triunfo de la candidatura norteamericana. No podía ser de otra manera con los votos de las 41 federaciones afiliadas a la CONCACAF, Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol, asegurados por su presidente Jack Warner, y los de la CONMEBOL, Confederación de Asociaciones de Fútbol nacionales de América del Sur, que con con diez votos manejaba el argentino Julio Grondona



El despecho norteamericano llevó a Don Garber, el comisionado de la Major League Soccer a iniciar una investigación a fondo para descubrir la verdad de una decisión que levantaba muchas sospechas. Y estas se confirmaron. Un puñado de ejecutivos de la FIFA, entre ellos su presidente Joseph Blatter, fueron destituidos. Y otros acabaron en la cárcel. Son los riesgos de enfrentarse frontalmente a Estados Unidos.

El nacimiento de la candidatura de Qatar 2022

Qatar presentó el 2 de febrero de 2009 su candidatura para organizar el Mundial de Fútbol de 2022 con la ilusión de convertirse en el primer país árabe capaz de asumir esta responsabilidad que, además, serviría para limpiar la maltrecha imagen política del país dentro de su zona y en el mundo. Fue un capricho del emir Hamad bin Khalifa Al Thani, que nombró a su hijo, el heredero Mohamed bin Hamad bin Khalifa, que entonces sólo tenía 21 años, como presidente del Comité de Candidatura.

Pero el heredero no estaba puesto en este tipo de gestiones y sus funciones quedaron limitadas al plano simbólico, para dejar en manos de Mohamed bin Hammam la tarea ejecutiva y el trabajo sucio de hacer realidad el sueño qatarí en base a los conocimientos y contactos que había acumulado en los últimos años como ex presidente de la Federación Qatarí de Fútbol, presidente en funciones de la Confederación de Fútbol de Asia y empresario de éxito. De esta manera quedaba a salvo el buen nombre y la reputación de la Familia Real qatarí.

Los dos personajes clave para comprar voluntades

Bin Hamman incorporaría a su equipo directivo a su íntimo amigo Amadou Diallo, un guineano residente en París e íntimo amigo de Bin Hammam, que seria el encargado de administrar el dinero que serviría para comprar las voluntades necesarias que garantizaran el Mundial a Qatar.

Con la caja fuerte repleta de billetes, para distribuirlos de la manera más eficaz para Qatar, Diallo empezó invirtiendo en "embajadores". En la época se habló de que Diallo pagó a Zinedine Zidane 15 millones para hablar bien de Qatar ejerciendo como embajador en los discursos de apertura y cierre del congreso de la FIFA en donde se elegiría la sede del Mundial 2022. Pero el equipo de embajadores no acababa con Zidane. También fueron untados para ejercer la misma función Pep Guardiola, Daniel Batistuta, Christian Karambeu, Ronald De Boer y Roger Milla. Hasta el Arzobispo Desmond Tutu aparece en la lista de embajadores agraciados con 80.000 dólares recibidos como donativo para sus obras de caridad.



Así se produjo la compra de los votos: Oceanía

Y el resultado no podía ser otro que la victoria después de una inversión estratégica muy generosa. El presidente de la Confederación Oceánica de Fútbol, el tahitiano Reynald Temarii, que teóricamente debería haber votado por Australia, se decantó por Qatar. Bin Hamman le envió 350.000 doláres para consolidar su tambaleante posición en la presidencia a cuenta de gastos de representación jurídica, que garantizaran su permanencia en el cargo. Temarii dijo luego que esos fondos que fueron donados por Qatar fueron para abrir una academia de deportes en Tahití. 

África también es qatarí

La Confederación Africana de Fútbol (CAF), con cuatro integrantes en el Comité Ejecutivo de FIFA, también se decantó por Qatar. Se sabe que en diciembre de 2009 Amadou Diallo y otros miembros del comité qatarí se reunieron en un hotel de Abu Dhabi con el egipcio Hany Abu Rida. El acuerdo fue rápido. Qatar esponsorizaría con un millón de dólares el congreso de la CAF que iba a celebrarse en Angola. 

El acuerdo sirvió a Qatar para introducirse en diez países africanos a través de sus academias Aspire. Pero el momento decisivo llegó cuando Bin Hammam reunió al nigeriano Amos Adamu, al marfileño Jacques Anouma y al camerunés Issa Hayatou (presidente de la CAN y miembro del CE de la FIFA) para untarles con 1,5 millones de dólares a cada uno. Bin Hamman no reaparaba en gastos y durante todo el 2010 giró 200.000 dólares por persona a treinta miembros de asociaciones africanas mientras organizaba fiestas y banquetes a razón de otros 400.000 dólares. África también era qatarí.

La conquista de América

CONCACAF (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol) fue el siguiente objetivo.  Su presidente, el triniteño Austin "Jack" Warner, se mostró rápidamente colaboracionista, aunque hubo que lidiar con Charles "Chuck" Blazer, estadounidense y secretario general de CONCACAF y miembro del CE de la FIFA, que era partidario de la candidatura de Estados Unidos. Blazer acabó salpicado por el escándalo de los derechos televisivos y acabó convertido en uno de los principales informadores en las comisiones de investigación de los derechos y de Qatar 2022. Blazer admitió haber recibido sobornos y formar parte de un complot para colaborar con la candidatura de Sudáfrica para el Mundial 2010. El tema de los sobornos no lo inventó Qatar. Se limitó a seguir las instrucciones del juego.

Warner acabó cobrando 1,2 millones de dólares a su nombre, procedente de la compañía Kemco Group -controlada por Bin Hammam- y poco después ingresó otro millón en las cuentas de sus dos hijos y un empleado. CONCACAF, en el bote. 

Teixeira y Grondona, claves en Sudamérica

El siguiente paso era captar para su causa a los grandes países sudamericanos (CONMEBOL) con histórica tradición futbolística y mucho peso en el mundo. Mohamed bin Hammam no tenía dudas de las teclas que había que tocar para lograr la adhsión de los diez países miembros de esta confederación. Teniendo de su lado a Ricardo Teixeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) y a Julio Humberto Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), América del Sur también sería qatarí. 


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El ex futbolista Gabriel Batistuta propició el acercamiento. El primer contacto fue el 19 de enero de 2010 en un club de golf de Rio de Janeiro. Allí estuvieron el Emir Hamad bin Khalifa Al Thani y Bin Hammam. Fue entonces cuando conocieron a Sandro Rosell, que ya movía la cola para hacerse notar entre el resto de invitados citados para la cumbre: Julio Grondona, Ricardo Teixeira, Joao Havelange y Nicolás Leoz. 

La AFA argentina estaba viviendo una situación de crisis financiera galopante y los emisarios qatarís encontraron la solución para proporcionar alivio económico a Grondona ofreciendo 220 millones de dólares a través de BeIn Sport para comprar los derechos televisivos del fútbol argentino, pero TyC sports y Fullplay, los propietarios, se defendieron con uñas y dientes abortando la estraetegia qatarí de inyectar dinero en las arcas de Grondona. 

Cumbre en un lavabo de la FIFA

Y encontraron la solución organizando un amistoso en Doha que enfrentara a las selecciones de Brasil y Argentina con mucho dinero en juego. La entrevista fue un éxito, Brasil y Argentina arrastrarían a los demás miembros de la confederación sudamericana en favor de los intereses de Qatar. Aunque no lograron captar a Sebastián Bauzá, presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, que no se avino a componendas. Y no sería el único, tampoco el paraguayo Nicolás Leoz prestó su apoyo. Le dejaron al margen en el reparto de prebendas  y votó en primera ronda por Estados Unidos. Pero, según se supo luego, Grondona acabó convenciéndole en los lavabos de la FIFA en Zurich para que cambiara el signo de su voto en la segunda votación. Lo que hablaron ambos mientras hacían sus necesidades será siempre un secreto. Pero los argumentos de Grondona fueron convincentes.

Lo de Ricardo Teixeira lo solucionó Sandro Rosell en junio de 2011 ingresando 3, 4 millones de dólares de su empresa BSM en una cuenta a nombre de su hija de 11 años.

Qatar consigue el apoyo de España 

Y había que afrontar la UEFA, la Unión Europea de Fútbol Asociación, en donde las dificultades para obtener adhesiones debían ser insalvables. Michel Platini y Ángel Villar movían los hilos en la organización y además eran pesos pesados en el Comité Ejecutivo de la FIFA de Blatter. Era vital un entendimiento con ambos. 

El contacto de Hassan Al Thawadi, el CEO de la delegación qatarí, era Jaume Fluxà, empresario español muy introducido en Qatar y con importantes relaciones con el mundo empresarial en España. La comitiva qatarí se alojó en el Gran Meliá Fenix Hotel y Fluxà lo organizó todo para que la reunión con los españoles fuera un éxito. A la cita secreta que tuvo lugar en el Bernabéu  acudieron Hassan Al Thawadi, el Jeque Sultan Al Thani, directivo de alto rango de la candidatura qatarí, Jaume Fluxà, Andreas Bleicher, director de las academias Aspire, y Athanasios Batsilas, abogado de la QFA (Federación Qatarí de Fútbol). El comité de bienvenida estaba formado por Florentino Pérez, José Ángel Sánchez, director general ejecutivo del Real Madrid, Iván Bravo, director de planificación estratégica, Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales, y el director de infraestucturas Julio González Tojo. 


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El Real Madrid y el Barça, claves en la operación

En esa reunión se establecieron acuerdos de todo tipo favorables al Real Madrid y a ACS. Al día siguiente Iván Bravo abandonaba el Real Madrid para convertirse en director general de estrategia de Aspire y, lo más importante para los qataríes, 24 horas después Ángel Villar les esperaba en el meencionado reservado de la sala VIP del Bernabéu. Éxito total. Faltaba ahora triunfar con el otro grande español, el FC Barcelona. El encuentro se produjo en febrero de 2010 e incluía una oferta cercana a los 200 millones para sponsorizar la camiseta blaugrana. Pero el presidente Laporta vivía sus últimos meses como presidente y había que esperar a las elecciones presidenciales en verano. Ganó Rosell y Qatar entró en el Barça. Y Rosell en Aspire a través de su empresa BSM a la espera de que Xavi Hernández acabara sus días como futbolista en el Al Sadd. Los qataríes regresaron a casa con el Real Madrid y el Barça en el bolsillo y el entusiasmo por su causa de Ángel Villar, la llave que abría la UEFA y la FIFA.



Al Thani también firmó en Madrid con Villar un contrato que comprometía a la selección de España, campeona del mundo entonces, a jugar un partido amistoso en Doha por tres millones de euros. La Roja jugó en la capital de Qatar contra Uruguay y ganó por 3-1.

¡Vive la France!

Conquistada España, a la que curiosamente Qatar no concedió su voto en la elección del Mundial 2018 que finalmente fue a parar a Rusia, los petrodólares de Qatar se encaminaron a la invasión de Francia. Christian Karambeu, el exfutbolista internacional del Real Madrid, ejerció de maestro de ceremonias y condujo hasta El Eliseo a la comitiva qatarí. Fue el 23 de noviembre de 2010.


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El príncipe Tamim bin Hamad Al Thani, que en breve sería Emir de Qatar, acudió acompañado de altos funcionarios de su gobierno y una cara nueva, Nasser Ghanim Al Khelaifi, que acabaría convirtiéndose en la pieza clave de los intereses de Qatar en Francia liderando el proyecto de un PSG diseñado para dominar Europa. En el otro bando, nada menos que el presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, flanqueado por Michel Platini, presidente de la UEFA entonces, y Sebastien Bazin, propietario del PSG. De esa reunión salió la promesa del apoyo europeo a la candidatura de Qatar para el Mundial 2022 y la decisión del emir de Qatar de desembarcar en París para poner en marcha el megaproyecto del PSG financiado con capital árabe. El PSG, en manos de Colony Capital, atravesaba por una grave crisis financiera y deportiva (ese año acabó en el puesto 13 de La Ligue) y no existía en Europa.

La compra del PSG, el equipo de los amores de Sarkozy

Ese día Qatar Investment Authority (QIA), el brazo financiero de la familia real qatarí, compró el PSG por 50 millones de euros y puso en marcha un plan financiero y deportivo encaminado a colocar al club parisino en lo más alto del pedestal europeo gracias a las fuertes inversiones en fichajes estelares que la nueva propiedad estaba dispuesta a realizar.


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El proyecto quedó en manos de Nasser Al Khelaifi, un ex tenista profesional con educación occidental y muy vinculado a la familia real qatarí. Él sería el testaferrro que administraría el chorro de millones que iba a llegar procedente de Qatar para llenar de estrellas la modesta plantilla del París Saint-Germain. Empezó fichando al argentino Pastore y acabó captando para la causa qatarí a Mbappé y Neymar. Este último convertido también en imagen de Qatar 2022. 

Aparece BeIN Sport

Esa misma tarde nació BeIN Sport, el canal deportivo del monstruo de la comunicación Al Jazeera, propiedad, por supuesto, de la familia real qatarí. El PSG estaba en manos de Canal +, un medio crítico con Sarkozy al que convenía sacar de enmedio. BeIN compró por 150 millones los derechos de la Ligue francesa, de los siguientes cuatro mundiales y de las principales ligas europeas. Todo a lo grande. El encuentro terminó con el compromiso de QIA de adquirir un paquete mayoritario del grupo Lagardére, dueño de firmas como Airbus, Paris Match, Quo, Editorial Salvat o Time Warner Group, entre otras. 

El problema de Al-Khelaifi como presidente del PSG es justificar ante la UEFA y la FIFA que su club se mueve con dinero propio cuyo origen está en la actividad ordinaria, algo difícil de creer, pero que conviene demostrar para evitar sanciones por el incumplimiento de la normativa del fair play financiero al que deben someterse todos los clubs europeos, obligados a quedar al margen del blanqueo de dinero procedente de los petrodólares. 

"Han comprado el Mundial 2022"

Y después del PSG y el grupo Lagardere llegó la compra de la petroquímica Total, de Miramax Films y la Torre Shard londinense, entre otras. Dos días después la FIFA celebraba el congreso en el que debía anunciarse la sede del Mundial 2022. Jerome Valcke, secretario ejecutivo de la FIFA reconoció entonces en un correo electrónico que ha trascendido en la investigación: "Han comprado el Mundial 2022".  

El 23 de abril de 2015 apareció el libro "The Ugly Game: The corruption of FIFA & the Qatari Plot to buy the World Cup", ("El Juego Feo: La corrupción de FIFA y el complot qatarí para comprar la Copa del Mundo"). Fue el golpe de gracia para que se derrumbaran los cimientos de la FIFA como consecuencia de los movimientos de Qatar para comprar el Mundial 2022.


Qatar 2022: El Mundial de la corrrupción

El libro hablaba de sobornos y del esquema institucionalizado de corrupción durante años que obligó a dimitir a Blatter y sus hombres de confianza, muchos de ellos con destino final en la cárcel. El todopoderoso Mohamed bin Hammam, el hombre fuerte de la candidatura que debía hacer el trabajo sucio, fue cesado para salvar el buen nombre de Qatar y su familia real. También saltó Diallo, el tipo que colocaba billetes en el bolsillo de los objetivos adecuados. No eran oficialmente miembros de su delegación, fue la excusa ofrecida por Qatar.

El Informe García

La FIFA encargó en julio de 2012 a dos agentes externos la elaboración de un informe que debía servir para lavar su imagen de honradez ante el mundo. El encargo se dirigió a Michael J. Garcia, antiguo Fiscal General de los Estados Unidos y presidente de la rama investigadora de la Comisión de Ética de la FIFA. El otro fue Hans-Joachim Eckert, un juez alemán que presidía el juzgado en lo comercial Nº1 de Múnich. 

Michael García y Eckert hablaron con todo el mundo. Y obtuvieron testimonios muy jugosos, como el de los miembros de los comités candidatos perdedores de Australia, Estados Unidos e Inglaterra, que admitieron que muchos de los dirigentes del Comité Ejecutivo de FIFA sobornados por Qatar también les habían requerido sobornos a ellos, confirmando que la elección  de la sede del Mundial 2022 no fue más que una  "subasta al mejor postor".  

Bonita Mersiades, miembro del comité australiano, fue una de las principales colaboradoras en el informe aportando nombres y pruebas que demostraban el pedido de sobornos a la delegación de Australia. Y Phaedra Al Majid, miembro del Comité de la Candidatura de Qatar 2022 y testigo y buena conocedora de las reuniones de Bin Hammam, cambió de bando y descubrió el pastel en un informe de 990 páginas.

Trabajadores en situación de pseudoesclavismo

Eckert filtró un resumen del informe en 40 páginas al diario sensacionalista alemán Bild. Y ardió Troya: dimisiones, ceses y encarcelamientos. Era la cara oscura de un proceso que llevó a Qatar al éxito de recibir adhesiones de los cinco continentes en favor de su candidatura para organizar el Mundial de 2022. Pero esa candidatura encierra más puntos oscuros, como el lavado de imagen de un país con muchas más sombras que luces. El Mundial oculta las precarias condiciones laborales de trabajadores extranjeros que han llegado a Qatar en busca de un trabajo digno y que son tratados bajo un régimen de pseudoesclavismo. Ellos son los que han levantadado estadios, hoteles, hospitales, autopistas... Ellos son el 90% de los trabajadores que han levantado y levantan Qatar mientras la población local disfruta de todas las comodidades.


Qatar 2022: El Mundial de la corrrupción

Miles de trabajadores llegados de Nepal, Pakistán, India, Filipinas e Indonesia acudieron a la llamada de una oferta de trabajo con salarios de 400-500 dólares, alojamiento decente, jornada laboral de ocho horas cinco días a la semana y con un mes de vacaciones al año. 

No pueden volver a su país

A la hora de la verdad, les retienen el pasaporte, el salario es de 150 dólares al mes, la jornada laboral de 12 a 13 horas seis días a la semana sin descansos y el alojamiento inmundo y compartido por 15 personas, auténticos campos de concentración que recuerdan a la situación de los judíos en la Alemania nazi en régimen de esclavitud moderna. Las previsiones para 2022 hablan de una cifra próxima a 4.000 entre los trabajadores extranjeros que habrán dejado su vida construyendo el Mundial por caídas, deshidratación, electrocución, suicidios o hambre. 



Ni siquiera existe para ellos la posibilidad de renunciar a su trabajo y volver a su país. Su pasaporte es retenido por el empleador y no les es devuelto hasta que éste lo decide. Qatar ha invertido muchos millones de dólares tratando de comprar voluntades en la FIFA pero deja morir a los trabajadores cuya misión es precisamente construir un nuevo Qatar que muestre al mundo su cara amable, moderna y progresista en un evento amenazado por el terrorismo de ISIS y en plena situación de desprestigio de Qatar con sus vecinos de la zona.

El Mundial de Qatar pasará a la historia como el Mundial de la corrupción .

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