Puigdemont controla la ONU...¡con dinero publico!

  • Cataluña
  • 04-06-2019 | 08:06
  • Escribe: Pedro Riscal

Desde la presidencia de Artur Mas la Generalitat ha puesto un especial interés por ganarse las simpatías de la ONU.


 
 

En el contencioso contra España que tiene abierto el fugado Carles Puigdemont, como cabeza visible del independentismo catalán, existe un aspecto importantísimo que la estrategia separatista ha cuidado con mimo: las instituciones internacionales.

Del interno "España no roba" al externo "España nos pega"

La propaganda separatista se encamina a generar pena en el exterior para crear complicidades. Hemos pasado del "España nos roba" de consumo interno al "España no pega, nos encarcela y nos exilia" para el mercado exterior. Ese es el mensaje que se expande de forma machacona con la esperanza de que alguien lo compre.

En el contencioso abierto contra España que tiene formado el fugado Carles Puigdemont, como cabeza visible del independentismo catalán, existe un aspecto importantísimo que la estrategia separatista ha cuidado con mimo: las instituciones internacionales.

Con Europa no están teniendo suerte. El Parlamento Europeo ya ha dejado claro que entre un estado de derecho y los anhelos golpistas de una porción de su territorio, siempre estará del lado de quien ha mostrado sus valores democráticos en Europa en las últimas décadas. 

Objetivo, la ONU

Pero el separatismo es inasequible al desaliento. Y lo siguen intentando. Han puesto especial interés en la ONU, por el eco de resonancia que acapara, y desde el principio han intentado hacer suya la Organización de Naciones Unidas, que vienen a ser los 'buenos' en cualquier disputa territorial que se produzca en el mundo.

Y ya desde tiempos inmemoriales Artur Mas comprendió la importancia de ganarse las simpatías de los altos funcionarios del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sin duda un excelente aliado para sus anhelos independentistas. Nada mejor que la ONU como organismo receptivo a sus actuaciones golpistas contra España. Por eso el entramado de embajadas catalanas, conocido como Diplocat, se preocupó  de firmar pactos y acuerdos  con el lobby norteamericano Independent Diplomat (ID), que se encargaría, previo pago de 1, 4 millones de euros, de generar una opinión favorable al movimiento independentista catalán dentro del marco internacional.

Así empezó todo. Y de momento el asunto ha acabado con el grupo de trabajo sobre Detenciones Arbitrarias, dependiente del Comité de Derechos Humanos de la ONU, el mismo que ha considerado en sus conclusiones que la detención de los políticos presos ha sido una decisión arbitraria del estado español, instándole a ponerlos en libertad de forma inmediata y ha indemnizarles como se merecen por los daños causados.

Embajador en la ONU pagado con dinero público

Era la señal que Puigdemont y Junqueras esperaban de la ONU después de tantos años de trabajo y dinero invertidos en el tema, con embajador en la ONU, incluido, Andrew Davis, para disponer de información de primera mano de los movimientos que pudiera producirse en Nueva York o Ginebra con un sueldo de 131.214 dólares anuales de dinero público, según informó en su momento OK Diario. 

Y es que los autores del trabajo, según la ministra portavoz Celaá "parecen desconocer el delito" por el que están encarcelados los políticos presos y también parecen negar el primer mandamiento democrático de la sepración de poderes mientras se pretende aplicar una "interferencia clara" en el trabajo de la justicia española en un momento estratégico, antes del cierre del juicio oral que deje el proceso visto para sentencia.

Al ejecutivo español no se le escapa la relación del abogado Ben Emmerson, letrado de Puigdemont con el mexicano José Antonio Guevara Bermúdez y el coreano Seong-Phil Hong, firmantes del trabajo. Nada es casual en las fechorías del separatismo. Nada se deja a la improvisación. Todo está calculado... y pagado con dinero público. 

 

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