¿Por qué se ocasionó la tragedia del Challenger?

  • Hemeroteca
  • 19-06-2022 | 06:06
  • Escribe: Laura Abad
Hace más de tres décadas, el mundo vio en directo una de las peores tragedias espaciales de la historia: la explosión del Transbordador Espacial Challenger


Tras dos despegues aplazados por problemas técnicos, a las 11:39 horas del 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger estaba listo para cumplir su décima misión. Sin embargo, el despegue resultó en uno de los momentos más trágicos en la historia de la NASA.

Su misión era rutinaria, pues únicamente tenía que poner en órbita un satélite de comunicaciones. De hecho, en esta ocasión estaba previsto que una ciudadana corriente, Sharon McAuliffe, viajara al espacio para demostrar que este tipo de operaciones eran totalmente seguras.



Así, un total de cinco astronautas profesionales, un ingeniero y la mencionada ciudadana embarcaron en el transbordador y partieron con dirección a la atmósfera.

Pero al alcanzar la máxima potencia el fuego envolvió las juntas de uno de estos cohetes, por lo que a los 72 segundos éste acabó girando sobre sus amarres y desgarró el depósito de combustible, lo que provocó que toneladas de combustible se incendieran y convirtieran la nave en una bola de fuego.



En pocos segundos el transbordador se desintegró en el aire, a pesar de lo cual la cabina se mantuvo prácticamente intacta hasta caer en el Oceáno Atlántico. De hecho, algunos de los integrantes intentaron activar los suministros de oxígeno de emergencia, pero la presión aerodinámica y el posterior impacto con el agua acabaron con la vida de todos ellos.

Como es lógico, el presidente Ronald Reagan creó una comisión de investigación para identificar las causas del accidente, la cual llegó a la conclusión de que un diseño defectuoso de los aros de goma que sellaban los segmentos del cohete impulsor había provocado su fallo tras el despegue por las bajas temperaturas y, por tanto, había sido el desencadenante de la tragedia.



La NASA cambió en muchos aspectos, incluyendo procesos de gestión más sólidos con una mayor supervisión y más posibilidades para las evaluaciones independientes», señala Allard Beutel, portavoz de la agencia espacial. "En la NASA, tanto funcionarios como contratistas nos recordamos constantemente que debemos permanecer vigilantes, de manera que nuestros astronautas puedan llevar a cabo sus misiones de forma segura"

A las cinco de la tarde, el presidente Ronald Reagan, que ese día tenía prevista su intervención para informar del estado de la nación, se dirigió por televisión a unos estadounidenses en estado de shock. "Nos hemos llegado a acostumbrar a la idea del espacio, pero quizás olvidamos que solo acabamos de empezar. Somos aún unos pioneros", reconocía Reagan, que, sin embargo, añadía que aquello no significaba el fin de la exploración espacial. «Habrá más vuelos de trasbordadores y más tripulaciones y, sí, más voluntarios, más civiles y más profesores en el espacio".



Facebook Twitter

Deja tu Comentario