Polémica en EE.UU.: los presos de Pensilvania se quedan sin cartas

  • Sucesos
  • 20-10-2018 | 07:10
  • Escribe: Eva Martín

En algunas cárceles de Estados Unidos se han aplicado polémicas medidas para evitar la introducción de droga.




Las cárceles de Pensilvania (EE.UU) han prohibido la entrada de libros y cartas de papel para atajar el trapicheo de drogas. Los funcionarios revisan toda la correspondencia, escanean las cartas y el preso recibe su contenido por vía digital. Se rompe la intimidad pero evitan que contengan droga.

Las donaciones de libros para la biblioteca también han sido restringidas. Los traficantes empapan las páginas de las cartas y de los libros de droga para que no la detecten los funcionarios. Si la carta es del abogado, un empleado de prisiones la abre en presencia del preso y le proporciona una copia.



En Pensilvania hay 27 centros penitenciaros que albergan 48.000 presos. La directora de la Agencia de Prisiones explica que los libros siempre fueron la forma más popular de introducir droga en las prisiones. Reconoce que en los últimos seis meses se introduce de una forma líquida que no se puede detectar.

Se está ampliando el acceso de los presos a dispositivos electrónicos de lectura

Este proceso de detección de droga se lleva a cabo en un centro de procesamiento en St. Petersburg a 1.800 km de distancia. Se calcula que la compañía Smart Comunications procesa unas 4.000 páginas diarias, la compañía ha manifestado que procesar el correo de Pensilvania se ha convertido en un campo de pruebas.



Para justificar esta medida indican que los casos de sobredosis están disminuyendo y que sustancias ilícitas empiezan a escasear. Se ha dado el caso en algunas cárceles de Ohio que algunos empleados al estar expuestos a mezclas como el fentailo y la heroína han tenido que tratarse y que es posible que adopten las mismas medidas.

La presión pública y las denuncias hicieron que Nueva York cesara en la aplicación de este proyecto

Los representantes de los empleados de prisiones de Pensilvania han manifestado que aún es pronto para determinar si con estas medidas se ha atajado la entrada de sustancia ilegales en las cárceles pero opinan que hay fórmulas “menos indecentes” para hacerlo.



Las maquinas expendedoras se han prohibido y también se han instalado sistemas para detectar drones. Se han destinado más empleados a las salas de visitas y parece ser que se han producido menos peleas.

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