Piden la libertad de la peor asesina en serie de la historia de Australia por una "mutación genética"

  • Sucesos
  • 10-03-2021 | 07:03
  • Escribe: Redacción

La muerte de los niños no fue causada por un acto de violencia, sino por mutaciones genéticas, han explicado los expertos




Decenas de científicos están pidiendo a la justicia de Australia que ponga en libertad a una mujer que está cumpliendo condena en prisión por acabar con la vida de sus cuatro hijos.

Un total de 90 expertos, entre los que hay dos premios Nobel, han explicado que existen evidencias de que los hijos de Kathleen Folbigg, encarcelada en 2003, fallecieron por mutaciones genéticas raras.



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Sus hijos Caleb, Patrick, Sarah y Laura, que tenían entre 19 días y 19 meses, murieron en 1989 y 1999. La justicia de Australia la condenó por el asesinato de todos ellos aunque podría haber una explicación.



Esta petición para liberarla parte de un estudio que indica que las hijas de Folbigg, Sarah y Laura, tenían una mutación genética, una variante nunca antes reportada en un gen conocido como CALM2. Dicho gen codifica la calmodulina, una proteína intracelular que se localiza principalmente en el cerebro y el corazón.

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"Las mutaciones en este gen son una de las causas más reconocidas de muerte súbita en la infancia y la niñez, tanto en el sueño como en la vigilia", explican los expertos en el documento.

Asimismo, los científicos han explicado que los médicos, en su día, señalaron varias afecciones en los niños tales como laringomalacia (Caleb), ataques epilépticos y ceguera (Patrick) e infecciones respiratorias (Sarah y Laura).



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Los expertos piden su puesta en libertad

"La miocarditis, medicamentos como la pseudoefedrina y la fiebre son desencadenantes bien establecidos de arritmia en niños con una susceptibilidad genética, como la mutación probablemente patógena CALM2", han añadido los expertos en el documento.

A raíz de esto, los científicos están convencidos de que estos 18 años que ha pasado en prisión son "un error judicial" y que hay pruebas más que suficientes para demostrar su inocencia.

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