Pedro Sánchez ya está harto y deja de reírle las gracias a RacisTorra

  • Cataluña
  • 20-11-2018 | 17:11
  • Escribe: Guillermo Vives

Sánchez considera que las exigencias de Torra son inaceptables y ya piensa en las elecciones anticipadas antes de seguirle el juego.


Pedro Sánchez empieza a marcar distancias con Quim Torra, especialmente desde que sabe que no contará con su apoyo para defender sus presupuestos generales del Estado.

El presidente del Gobierno no espera nada de Torra en vista de su nulo interés por el espíritu y los contenidos de los presupuestos que deben aprobarse en el Congreso. A Torra no se le puede hablar de otra cosa que no sea la liberación de los presos, el retorno de Puigdemont y el camino hacia la independencia de Cataluña.

Torra deja tirado a Sánchez

Y en vista de que el diálogo es imposible, a pesar de que Torra ha convocado a Sánchez en Barcelona antes de Navidad, el presidente del Gobierno empieza a hacerse a la idea de que no concluirá la actual legislatura y deberá convocar elecciones antes de tiempo: "si no logramos esos presupuestos, mi vocación de acabar la legislatura se acorta", ha dicho.

Sánchez ya tenía previsto el rechazo absoluto de Ciudadanos y el Partido Popular: "no quieren saber absolutamente nada de los presupuestos". Pero con eso ya contaba. Lo que no esperaba es que los socios que le auparon a la presidencia tras la moción de censura a Mariano Rajoy le dejaran tirado. Refiriéndose a los partidos catalanes ha dicho: "plantean exigencias que no tienen nada que ver con los presupuestos. Sus exigencias son imposibles de asumir por cualquier presidente".

El presidente del Gobierno ha descubierto ahora que eligió a pésimos compañeros de viaje en su aventura en La Moncloa. Del independentismo poco o nada bueno se puede esperar. A Torra le da igual si los presupuestos de Sánchez son buenos o malos para Cataluña. Para él sólo son una moneda de cambio para negociar por los políticos presos.

Torra se desentiende de los problemas reales de los catalanes

Mientras tanto, la ciudadanía catalana espera soluciones para sus problemas en el día a día: la sanidad, la educación, el paro, las infraestructuras... Todo queda en un segundo plano porque sus gobernantes no tienen en la cabeza otra cosa que no sea el Procés y el camino que conduce a la independencia.

Poco le importa a Torra si cuenta o no con el apoyo de la población catalana. De hecho no dispone de una mayoría que le permita actuar en su nombre. Y los ciudadanos catalanes pagan las consecuencias, sin comerlo ni beberlo, de la irresponsabilidad de sus gobernantes, que muestran un claro desprecio por la cultura democrática infrautilizando un Parlament que debería servir para resolver los problemas de los ciudadanos.
 

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