Otro cachorro supremacista de Puigdemont: "Los españoles llevan la violencia en sus genes"

  • Cataluña
  • 27-01-2021 | 08:01
  • Escribe: Gonzalo Palacios

"Es Castilla, toda su historia es luchar, nunca han negociado nada, siempre con la fuerza...”. Así respira Jordi Fàbrega, alcalde de La Seu d´Urgell y número 3 de JxCat en Lérida


El radicalismo separatista supremacista y tiránico no descansa. Aún no recuperados del susto de Josep Sort, candidato en las listas de JxCat por Barcelona, mostrando su intención de "hacer limpieza de españoles en Cataluña", aparece Jordi Fàbregas, del mismo partido, para echarle gasolina al fuego: "los españoles llevan la violencia en sus genes", dijo en twitter en 2018.

A Josep Sort le han echado del partido. Hasta ellos mismos se avergüenzan cuando se les va el tema de las manos. Veremos qué pasa con Fàbrega, alcalde de La Seu d´Urgell y número tres en las listas del partido de Puigdemont por Lérida.


"Castilla, siempre por la fuerza"

"Es Castilla, toda su historia es luchar, nunca han negociado nada, siempre con la fuerza”, ha añadido. Castilla equivale a España para los cachorros de Puigdemont y alumnos aventajados del xenófobo Quim Torra. Se han quedado anclados en la Edad Media y no consiguen evolucionar y trasladarse al siglo XXI.

Esta gente, que vive tan "oprimida" que "Castilla" les permite presentarse a las elecciones como si fueran personas normales, no tienen más discurso que el del odio y la confrontación, porque contra el enemigo se vive mejor. Y si el enemigo no existe, ser lo inventan.


Menudo es este tipo para acusar a Castilla de llevar la violencia en los genes. ¿Será que propagar discursos incendiarios como el suyo a través de las redes sociales no es sinónimo de violencia? ¿Cree el ladrón que todos son de su condición?

Hispanofobia pura

Dice Fàbregas que “no hay futuro ni presente democrático. El 11 de septiembre, los catalanes pedimos pacíficamente poder votar. El 12 de octubre, los españoles sacan al Ejército a la calle para demostrar fuerza. Somos diferentes”. Y ahí, en la diferencia, queda retratado ese supremacismo del que presumen los peligrosos y violentos militantes ultras del partido de Puigdemont.



Los violentos son ellos, los "colonos españoles". Y los pacíficos, nosotros, debe pensar este ilustre representante del partido ultra JxCat, que recuerda mucho a lo que sucedió en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial.

Hispanofobia pura. Unos la tomaron con los judíos. Otros con los españoles, dignos representantes del mal. El problema es que no estamos ante dos chalados. El discurso supremacista se extiende en Cataluña y gana adeptos, como sucedió en Alemania con el populismo en la primera mitad del siglo XX. Sort y Fàbrega no están solos en el coro de lamentaciones en el que se ha convertido el independentismo catalán. 

No están solos: Hay más descerebrados

Joan Canadell, del mismo partido, número 3 en las listas y presidente de la Cámara de Comercio,  aseguró en su momento que "España es paro y muerte; y Cataluña, vida y futuro" y se refiere a los españoles como "colonos". Albert Donaire, número 39 por Barcelona y cabecilla de Mossos per la Independència, se refiere a los catalanes no separatistas como "ñordos" y vincula delincuencia con lengua castellana. O Roger Millan, número 47 en las listas del mismo partido, el de Puigdemont, que llamó "hijo de puta" a Enric Hernández durante su etapa como director de El Periódico

Son los modales y buenas maneras "pacíficas" de estos radicales que babean ante Carles Puigdemont, el mesías redentor de un pueblo oprimido. Y lo preocupante es que se lo creen. 

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