¡Objetivo cumplido! El conflicto catalán llega a Europa

  • Política
  • 18-06-2019 | 08:06
  • Escribe: Pedro Riscal

Los líderes del Procés han logrado externalizar el tema de los presos y exiliados europarlamentarios para forzar el debate.


El eurodiputado saliente Ramon Tremosa, que hasta ahora ha ejercido de mnonaguillo de Puigdemont en el Parlamento Europeo, ha informado a través de las redes sociales de la existencia de una carta firmada por 76 eurodiputados de tendencias afines al independentismo catalán dirigida al presidente del Parlamento Europeo, el popular italiano Antonio Tajani, en la que se le reclama que proteja los derechos de Carlos Puigdemont y Toni Comín, eurodiputados electos que no han jurado la constitución y, por tanto, no pueden ejercer como eurodiputados.

Tremosa, un maestro de las fake news

¿Y quién es Ramon Tremosa? Lo retrató muy bien El País en diciembre de 2017: "Llevó a las instituciones europeas un pisotón de Pepe a Messi. Repartió informes vinculando al eurodiputado de Ciudadanos Javier Nart con el terrorismo para impedir la entrada de su partido en el grupo liberal europeo —sin conseguirlo—. Utilizó un selfie con un exprimer ministro belga para agradecerle su apoyo al procés y fue desautorizado por este. Publicó en redes sociales una falsa portada de la revista Time haciéndola pasar por verdadera, un montaje en el que la imagen original de protestas en Hong Kong aparecía cambiada por manifestaciones proconsulta en la Plaza Sant Jaume de Barcelona. Compartió supuestas fotografías de una marcha en repulsa a la aplicación del artículo 155 cuando en realidad pertenecían a una celebración del Athletic de Bilbao. Aseguró que Cataluña seguiría en la Unión Europea en caso de independencia y difunde que la separación es la única forma de garantizar las pensiones de los catalanes. Y la guinda: aventuró que el Brexit sería para el reino unido un win-win". 


Todo un experto en fake news que, en este caso, no falta a la verdad: 76 eurodiputados se han interesado por el tema catalán. Lo que no dice es que 76 eurodiputados apenas llegan al 10% del total de asientos en el Parlamento Europeo, que asciende a 751.

La tabarra del Procés llega a la Eurocámara

Pero eso es lo que hay. El separatismo ha conseguido su objetivo de enredar en Europa vendiendo victimismo y quejándose de un estado tiránico que no permite a los políticos elegidos por el pueblo ejercer su cargo en Europa. Es la parte de la verdad que venden, saltándose el capítulo de que Puigdemont y Comín no han acatado la constitución como los demás, requisito imprescindible en España y en todos los países de la UE para ejercer la función de eurodiputado. Y ellos saben muy bien por qué no han jurado la constitución y, por tanto, por qué no pueden gozar de la inmunidad diplomática que perseguían para saltarse la ley.


Para el separatismo habrá valido la pena. Aunque ni Junqueras, ni Puigdemont ni Comín puedan ejercer como eurodiputados, habrán logrado algo importante con sus ausencias: que se hable de ellos y del conflicto catalán en la Eurocámara. De momento han convencido a 76 eurodiputados sensibles a su tema. Por algo se empieza. Pero ya están dando la tabarra y saliendo en los papeles en Europa, que es de lo que se trataba. 

La realidad es que un grupo de 76 eurodiputados, incluidos algunos que no tendrán escaño en la nueva legislatura y otros que lo ocuparán por primera vez en julio, han reivindicado el derecho de los líderes independentistas Carles Puigdemont (JxCAT) y Oriol Junqueras (ERC) a ocupar un escaño en el Parlamento Europeo, a pesar de que la Junta Electoral Central (JEC) ha dejado vacantes sus plazas por no cumplir con los trámites necesarios para ser acreditados como eurodiputados.



Carta a Tajani

En una carta dirigida a la Mesa de la Eurocámara, de la que forman parte el presidente de la institución, Antonio Tajani, y catorce vicepresidentes, los eurodiputados piden "reconocer y proteger los derechos políticos" de Junqueras, de Puigdemont y del exconseller Toni Comín, que acompañó a Puigdemont en su huida a Bélgica y figura como número dos en la lista a las europeas que lidera el expresidente catalán.

La misiva es una iniciativa de los eurodiputados Jordi Solé y Josep-Maria Terricabras (ERC) y Ramon Tremosa (PDeCAT), que han reunido apoyos principalmente de los grupos de la Izquierda Unitaria, Verdes-Alianza Libre Europea y Conservadores y Reformistas.

Reclaman respeto para los dos millones de votantes que los eligieron

También piden a la Mesa que insten a la JEC y a las autoridades judiciales españolas que "respeten los resultados" de las europeas de mayo y reconozcan el derecho de los afectados a ocupar su escaño y gozar de inmunidad parlamentaria; al tiempo que reivindican el mismo respeto para los derechos de los más de dos millones de votantes que suman sus candidaturas.

Entre los firmantes, además de los eurodiputados independentistas figuran Izaskun Bilbao (PNV), Pernando Barrena (Bildu), Ernest Urtasun (En Comú), Lola Sánchez, Estefanía Torres y Miguel Urbán (Podemos).

También se han unido Ana Miranda (BNG), que deja su escaño, el nacionalista flamenco Mark Demesmaeker, que tampoco continuará en la próxima legislatura, y otros que llegarán por primera vez a la Eurocámara el próximo julio, como Manu Pineda (IU) y María Eugenia Rodríguez Palop.

Puigdemont desafía a la credibilidad de la Eurocámara

A través de su perfil en Twitter,el showman Puigdemont ha difundido la carta del grupo de eurodiputados y ha denunciado que, a su juicio, "está en juego el papel de las instituciones europeas con respecto a la defensa de los derechos de todos los ciudadanos".

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) establece que los eurodiputados electos deben acatar la Constitución española para poder recibir su acta de eurodiputados, un requisito que los electos deben cumplir personalmente en la sede de la Junta Electoral, en Madrid. En el caso de Puigdemont, acudir a España para completar los trámites que se exigen a los eurodiputados hubiera supuesto su detención inmediata.

No es más que eso. Otros eurodiputados con las mismas ideas independentistas de Puigdemont pueden ejercer sin ningún problema su cometido en la Eurocámara. Lo que les diferencia de Puigdemont, Comín y Junqueras es que ellos no han cometido ningún acto delictivo que les haya conducido al exilio o a la cárcel. A diferencia de los presos y los fugados al extranjero, ellos fueron a jurar la Constitución a Madrid y no fueron detenidos, algo que debería haber ocurrido si fuera cierto que en España se persiguen las ideas políticas. 

 

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