Napoléon Puigdemont se lanza a la conquista de Rusia

  • Cataluña
  • 31-01-2019 | 08:01
  • Escribe: Pedro Riscal

Ante el desprecio de las potencias Europeas a su causa, el del flequillo aspira a convertir Cataluña en un satélite del Kremlin.


Europa le ha dado la espalda a Carles Puigdemont, el fugado en paradero conocido. Le conceden permiso a la vida y a respirar su oxígeno en Bélgica, pero no le hacen ni puñetero caso. No era eso lo que él esperaba cuando se embarcó en el jaleo del Procés. Por eso, ahora, despechado, lanza un guiño a Rusia con la esperanza de que Putin le tome en serio, lo que sería una auténtica novedad para este demente incomprendido.

Dentro de su campaña propagandística que busca sumar adeptos en el mundo mundial con coste a los presupuestos generales de Torra, Puigdemont se ha dirigido al pueblo ruso a través del diario ‘Komsomólskaya Pravda‘ para expresar allí la chaladura de su proceso, ganarse simpatías y regalar buenas noticias al pueblo ruso: si le hacen caso ahora, Cataluña sabrá recordarlo y recompensarlo cuando sea independiente.


"Europa no tiene autoridad moral"

Y nada mejor para ganarse a Putin que renegar de sus principios fundamentales europeístas y blasfemar contra la Unión Europea, que ha pasado olímpicamente de la movida catalanista poniéndose a disposición de España para lo que haga falta. Y habla de la "completa destrucción de la autoridad moral de la UE"... porque lo dice él, toda un notable en cuestiones morales.

Está despechado porque en su mundo paranormal estaba previsto que Europa se rindiera a sus pies y no ha obtenido más que desprecio. "Es una vergüenza y la completa destrucción de la autoridad moral de la UE, que al mismo tiempo continúa enseñando al mundo entero 'respeto por los derechos humanos'", sostiene Puigdemont en la entrevista. Ni Putin lo hubiera dicho mejor.


Tambén cuestiona a la OTAN

Pues si Europa no quiere a su envidiable Cataluña, ella se lo pierde. Y ahora no tiene inconveniente en regalarle los oídos a Putin cuestionando a la mismísima OTAN, que en su reputada (?) opinión debería limitarse a preservar la democracia y la paz en lugar de... bueno, a preservar la democracia y la paz.

Muchos ven en este giro hacia Rusia del político célebre por su flequillo un acercamiento como el que en su momento logró el bando republicano en la guerra civil española, cuando los medios para la guerra llegaban de Moscú. Si el sueño virtual de Puigdemont no lo aplaude nadie, pero Rusia está dispuesta a reconocerlo, ¡Viva Rusia, entonces! La misma que interviene militarmente en la península de Crimea. Pero eso a Puigdemont le da igual. Está muy lejos.

Putin apoya la Desunión Europea

A Rusia le interesa promover cualquier movimiento que vaya en detrimento de la democracia occidental y ponga en peligro la estabilidad de la UE, ya sea extrema derecha, extrema izquierda o separatismos catalán o escocés. Todo les vale. Y es que Rusia se siente fuerte y poderosa en sus relaciones unilaterales con las potencias europeas, pero cuando tiene que tratar con la Unión Europea le asaltan las dudas. Putin ha prestado su apoyo al Brexit, a Le Pen, a Salvini, a Orbán y a cualquiera que se enfrente a Europa. Y ahora toca Cataluña, como en su momento tocó Escocia.

Puigdemont no sólo ha prometido en Rusia que la Cataluña independiente brindará un excelente trato a los magnates locales de la droga y las armas en la Costa Brava y la Costa Dorada, sino que será la tierra prometida y amiga del Kremlin, un aliado dentro del avispero político de la Unión Europea. Es la única vía que le queda a Puigdemont para internacionalizar su Procés. Y Putin parece dispuesto a comprarla.

Las mentirijillas del "emigrante político"

Y para hacerse el gracioso y para que le tomen en serio de una puñetera vez en algún lado, Puigdemont se permite alguna licencia en su entrevista a los rusos como la de que sólo el 10% de los catalanes es contrario a la independencia. Su capacidad de engaño es mayúscula. En este caso se trata de manipular a la audiencia como a rusos a base de fake news, algo que el del flequillo domina como nadie.

Por eso le pintan en Rusia como "el rebelde pacífico de la península Ibérica" que ahora va de "emigrante político". Aunque en realidad el periódico lo presenta como el "líder de los separatistas catalanes", algo que le confiere un tinte de peligrosidad en un país en donde estas cosas penalizan más que una celda en Lledoners con todas las comodidades.

Putin y Trump hablan sobre Cataluña

En la Rusia de Putin no están bien vistas las revueltas callejeras, pero si están controladas desde el Kremlin con el mando a distancia pueden incluso resultar muy interesantes por el valor que tiene una posición favorable en una zona estratégica del sur de Europa. Además, a Putin le han convencido de que lo de la independencia de Cataluña está muy caliente. Este verano se supo que una Onege con base en la Embajada de Ecuador en Londres recogió la grabación de una conversación telefónica de altísimo nivel según la cual Vladimir Putin y Donald Trump habrían tratado el "problema catalán". 

Según esta fuente, el propio Putin habría dicho a su colega norteamericano: “Tengo la esperanza de que en un par de años Cataluña se independice”. Se trata de un gesto de complacencia que nada tiene que ver con el desagrado con que fueron acogidas las desconexiones de la antigua Unión Soviética, o la situación de Kosovo, algo que no casa con el orgullo ruso. Pero detrás de Cataluña se esconden otros intereses que invitan a Putin a hincarle el diente.

La UE ha fomentado el crecimiento de los separatismos

El presidente ruso está dispuesto a mojarse por el tema catalán. En 2017, durante su discurso en el foro anual del Club Internacional de Debates Valdai, que se celebra en la ciudad rusa de Sochi, Putin criticó con dureza el doble rasero de los países occidentales ante casos como el de Cataluña y el de Kosovo. 

"En España hay un conflicto, no se sabe si se va a convertir en una crisis", dijo Putin entonces, aprovechando el conflicto catalán para echar en cara a Europa haber provocado "el crecimiento de los ánimos separatistas" apoyando la independencia de Kosovo. "Y ahora se está sufriendo por esto, como en el caso de Cataluña".

El grado de comprensión de Putin ha llegado al extremo de afirmar que "resulta que para algunos de nuestros colegas hay luchadores buenos por la libertad y hay separatistas que no pueden defender sus derechos ni con la ayuda de mecanismos democráticos", mientras lamentba que la Unión Europea y otros países condenaron a los impulsores de la independencia catalana, pese a que "en su momento apoyaron la desintegración de otros estados, sin ocultar su alegría por ese hecho".

"Cataluña y Rusia seremos dos naciones amigas"

Ni un solo jefe de estado de la Unión Europea le ha mostrado a Puigdemont tanta comprensión. No es extraño que el fugitivo de la justicia española se haya apresurado a afirmar que "Cataluña y Rusia seremos dos naciones amigas". Claro que sí. En esa misma entrevista en el ‘Komsomólskaya Pravda‘, Puigdemont se hacía el simpático: "Somos dos naciones europeas con una historia común. ¿Sabes que uno de los más grandes comandantes navales del siglo XVIII, Josep de Ribas, era un catalán? Sirvió en el Mar Negro bajo el mando de la emperatriz Catalina la Grande (y fundó Odessa, cuya calle principal, Deribasovskaya, lleva su nombre). Lo mismo puede decirse de los cientos de huérfanos catalanes que encontraron refugio en Rusia después de la Guerra Civil Española a fines de la década de 1930...".

Enternecedor. Esta es la apuesta de Puigdemont metido a Napoleón conquistando Rusia.

 

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