Mitos sobre la sexualidad más famosos

Mitos sobre la sexualidad más famosos

19/08/2022

| Laura Abad

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Los mitos alrededor de la sexualidad son fruto de silenciar algo tan evidente y poderoso que no puede ocultarse, pero que se ha callado y por lo tanto se desconoce

A continuación, veremos algunos los mitos y creencias populares más famosos sobre la sexualidad

- Existe una edad adecuada para perder la virginidad: Este es uno de los mitos que todavía preocupa a la población más joven. Y no es un mito sólo porque no exista una edad límite para empezar a mantener relaciones sexuales, sino porque el concepto de la virginidad es erróneo en sí mismo. ¿Se es virgen si se ha tenido sexo oral pero no penetración, por ejemplo? Según esa regla, ¡muchas mujeres lesbianas serían vírgenes toda su vida! Este es un concepto muy problemático que viene de otros mitos como el de concebir el sexo sólo como penetración, o por la desinformación sobre la anatomía del himen

- El sexo tiene que ser espontáneo: Es muy común pensar que las relaciones tienen que “surgir”, cuando no lo aplicamos a otras actividades de nuestra vida. No comemos sólo cuando tenemos hambre ni dormimos cuando tenemos sueño, y el problema de pensar así sobre el sexo es que a no buscarle un hueco en nuestro día a día puede verse relegado a algo para lo que nunca encontramos el momento.

Los hombres tienen más deseo que las mujeres: La biología es sólo uno de los factores que influyen en nuestra sexualidad. Es cierto que la testosterona puede incrementar el deseo sexual, pero no olvidemos que todos los seres humanos tenemos testosterona y estrógenos en proporciones variables. Este mito está muy influido por los roles sociales que se esperan en función del género. Así, la promiscuidad está mal vista en las mujeres mientras que de los hombres se espera que “siempre estén dispuestos". 

- Los afrodisíacos aumentan el deseo: Hoy en día no se ha encontrado ninguna sustancia que se pueda afirmar que incrementa directamente el deseo sexual. Hay sustancias que desinhiben, como el alcohol y otras drogas, pero que después perjudican a la respuesta sexual. Otros elementos pueden favorecer la circulación y mejorar la respuesta sexual, pero sin aumentar el deseo necesariamente. Por lo general, las personas que consumen alimentos y sustancias supuestamente afrodisíacas pueden experimentar mayor deseo por efecto placebo.

- El tamaño del pene importa: La eterna pregunta… El hecho de que un pene mida más o menos centímetros no es relevante para el placer ya que la sensibilidad de la vagina y el ano no se encuentran en puntos muy profundos (en la vagina, por ejemplo, la mayor sensibilidad está en el tercio exterior). Entonces, ¿por qué hay personas que se fijan en el tamaño? Precisamente por el mito del tamaño hay personas que prefieren que el pene sea grande porque les causa una mayor excitación su apariencia, pero realmente las sensaciones sólo cambian si es demasiado pequeño (inferior a 8 cm en erección) o demasiado grande (ya que puede producir dolor).

- No tener orgasmos durante la penetración es un problema: En parejas heterosexuales es una preocupación común. Sin embargo, la mayoría de las mujeres necesitan una estimulación directa del clítoris para alcanzar el orgasmo (y durante el coito la estimulación de este órgano suele ser indirecta). Además es un error distinguir entre orgasmos vaginales y clitoriales ; el orgasmo es una respuesta fisiológica única, sea cual sea el estímulo por el que se llegue a él.

- Hay que probarlo todo para estar sexualmente liberada/o: La sexualidad y erótica es algo íntimo y muy personal, y no tiene por qué apetecernos o gustarnos todo. Muchas personas creen que si no lo prueban todo no se han liberado sexualmente o tienen algún problema, y nada más lejos de la realidad, respetar nuestros gustos y apetencias, así como las de la pareja en la experiencia, es lo importante para una sexualidad sana y de disfrute, sin presiones ni “deberías".

- Se debe alcanzar el orgasmo simultáneo para tener una buena relación sexual: Durante la relación sexual es normal que cada uno lleve su ritmo, y no es necesario esperarse para que la relación sea satisfactoria. Esta idea puede además generar bastante presión y generar ansiedad por llegar con la pareja, dificultando los encuentros sexuales debido a que elevamos las expectativas. 

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