Mikel Lejarza, 'El Lobo', advierte sobre ETA: "Tienen ganas de volver a las armas"

  • Política
  • 02-06-2019 | 09:06
  • Escribe: Bárbara Hermida Carrera

Habla el escritor de "Yo confieso. 45 años de espía" sobre todo lo que no se sabe de la banda terrorista ETA.


"Yo confieso. 45 años de espía" narra la historia de "El lobo", un 'agente negro' de los Servicios Secretos durante los peores años de la lucha contra la banda terrorista ETA, pero otorgando una nueva perspectiva: está escrita en primera persona, lo que nos permite conocer, no sólo al espía, si no también al hombre: Mikel Tejarza.

El escritor, junto con su coautor Fernando Rueda, ha hablado con el periódico ABC sobre los entresijos de la vida y estructura de la banda terrorista, la cual ha afirmado que "ETA en sí no ha terminado aún, porque el odio está in crescendo. Están ahí con el propósito de en cualquier momento volver a coger las armas". 


Los secretos de ETA que el Gobierno sí conoce

Preguntado por las grandes detenciones de etarras desde 1975, el escritor no lo duda "Yo no puedo decir este u otro gobierno: todos han tenido intereses y todos han pactado con ETA. Decir otra cosa sería mentir". (¡¡La terrible base de datos de ETA con 2.500 objetivos para sus atentados terroristas!!)

El exespía, en su relato, "llama" a la intranquilidad del lector, con afirmaciones de gran calado. No solamente Tejada afirma en el libro que los sucesivos gobiernos han pactado constantemente con la banda terrorista, si no que confirma que desde el oroganismo nacional se han ocultado informaciones terribles sobre la banda terrorista, como que los muertos de la banda no son 830, sino 1.200. Una modificación de los datos debida a los pactos entre gobierno y banda terrorista: "dentro de ese pacto que todos han buscado está el hecho de minimizar todo el daño que ha hecho ETA. Para facilitar el final, nadie quiere sacar a la luz la verdad".


Vivir entre amenazas constantes

La vida de un espía no es sencilla. Lejarza narra en el libro que, además de llevar a cabo un trabajo peligroso (llegó a ser jefe de infraestructuras de ETA estando infiltrado), no sólo tenía que preocuparse de los terroristas a los que combatía todos los días, si no que también sentía amenazas de su propio cuerpo de seguridad. Según el exespía, 'los suyos' llegaron a querer acabar con él en varias ocasiones, destacando un episodio con un Ford Scort bomba.

A pesar de que la historia narrada se remonta a los años 80, Mikel sigue teniendo mucha precaución con su vida y su imagen, temiendo lo que pueda pasar: "ETA ha semnrado tanto el País Vasco de pasquines con mi fotografía, intentando ponerme una imagen de traidor, que se ha credo un germen de rabia hacia esa figura. Cómo no va a haber precaución, más que antes". 



Los homenajes a los etarras

La actualidad política, en ocasiones, hace gala del "perdón" a los terroristas, y la opinión pública ha podido ver, a través de muchos medios de comunicación, cómo se realizan homenajes a los etarras, tras años sembrando terror en las calles españolas. Ante esta situación de acercamiento de los presos etarras y los homenajes que reciben (en ocasiones, más que las víctimas), el exespía sólo puede pronunciar un ruego: "solamente pido a Dios que no tenga que pensar diferente a lo que he pensado hasta ahora". 

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