Marlaska recibe su merecido: silbidos y abucheos allá por donde va

  • Política
  • 04-10-2021 | 11:10
  • Escribe: Redacción

La celebración de la Virgen del Pilar comenzó con gritos de "dimisión" contra el ministro del Interior.




La relación del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, con la Guardia Civil, cada vez va a peor, debido a los continuos desplantes del ministro socialista contra el cuerpo de la Benemérita.

Así pues, si bien la destitución del coronel Pérez de los Cobos molesto profundamente dentro del cuerpo, otras medidas tomadas por Marlaska en los últimos meses han llegado a enfurecer a los agentes de la Guardia Civil, que cada vez se sienten más indefensos y ninguneados por la cartera de Interior.



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Y es que el acercamiento de los presos etarras al País Vasco, las negociaciones con el Gobierno vasco, y la actual intención del ministro de modificar el reglamento sobre tatuajes y aspecto físico de los agentes, ha hecho que  la Benemérita encuentre en el ministro un enemigo, antes que un aliado.



Algo que se ha podido comprobar en la celebración, este domingo, de la Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita, en Córdoba, hasta donde se desplazaba el ministro para presidir el acto conmemorativo. 

Gritos de dimisión contra el ministro

Nada más aparecer el coche del ministro en Córdoba, el público asistente a la celebración comenzaba a silbar y a abuchear al ministro, escuchándose en repetidas ocasiones gritos de "dimisión" hacia Grande-Marlaska, que evitaba hacer comentarios o gestos hacia el público, que demostraba su claro malestar con el socialista.



Así pues, y a pesar de la constante bronca de los asistentes, Marlaska ha mantenido su guión en todo momento, prometiendo una "potente oferta de empleo pública" para reforzar al cuerpo de la Benemérita.

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"Tenemos que evolucionar para que la Guardia Civil siga garantizando la convivencia" ha asegurado, a la vez que anunciaba "una potente oferta de empleo público que permita reforzar todas las plantillas, y más inversión en innovación para conseguir los mejores medios".

Promesas que no han sido suficientes para mitigar los gritos que exigían la dimisión del ministro, que ya vivió hace unas semanas la misma situación en Valladolid, donde los asistentes no dudaban en cargar contra el ministro por su decisión de fomentar los acercamientos de los presos de ETA a Euskadi sin avisar a las víctimas de los terroristas que ahora, parecen protegidos por el Gobierno, en detrimento de los agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. 


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