Margarita Gracheva, la víctima de malos tratos que ha puesto en jaque a la administración rusa

  • Sucesos
  • 18-12-2021 | 09:12
  • Escribe: Laura Abad
La joven, marcada de por vida por la violencia machista, teme ahora las posibles 'represalias' de su ex marido cuando salga de prisión.


En febrero de 2017, el Congreso ruso eliminaba algunas leyes del Código Penal del país que castigaban la violencia doméstica y el maltrato a la mujer; una decisión que provocaba que, a los ojos de la administración rusa, las primeras agresiones sufridas por la víctima, de no conllevar hospitalización, no se traten como delitos penales, sino como 'faltas'.

Un cambio en la legislación rusa ante el que la organización Human Rights Watch (HRW) advirtio al Gobierno de Putin, avisando que esta flexibilidad de la legislación podría desproteger a las mujeres victimas de violencia de género. 



Advertencia que la administración rusa decidió ignorar, y que supuso un antes y un después en la vida de Margarita Gracheva, una mujer rusa víctima de violencia machista por parte de su esposo, que ahora se ha convertido en un 'dolor de cabeza' para la legislación rusa.

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"Él cogió un cuchillo y lo puso en mi garganta. Y repetía: 'Admitelo. ¿Me estás engañando o no?'" explicaba Margarita a la BBC. Hechos que denunció ante la policía, recibiendo una inesperada respuesta por parte de las autoridades: "El policía me dijo: tú y él haréis las paces. Esto no es importante".

Apenas unos días más tarde, su ahora ex marido, Dmitry Grachev, la llevó a un bosque a las afueras de Moscú, y le cortó las dos manos con un hacha, tal y como ha relatado, de forma escalofriante, la superviviente de malos tratos.



"Me llevó a un bosque, a un lugar aislado. Y me gritó: '¡Pon tus manos sobre el árbol!'. Yo lloraba, gritaba y le rogaba que no me hiciera daño. Él me dijo que no mirara, y comenzó a cortarme las manos" ha descrito Margarita.

Teme las represalias de su ex marido

Después de estos atroces hechos, el hombre la llevó sangrando al hospital, y les dio a los médicos una caja con la mano derecha de su mujer, entregándose posteriormente a la policía.



Por suerte para Margarita, tras diez horas de operación urgente, los médicos consiguieron recuperar su mano derecha; la izquierda, por el contrario, "se perdió en el bosque", siendo encontrada días más tarde, totalmente destrozada por los hachazos, siendo sustituida, gracias a las donaciones, por una mano biónica.

Ahora, su ex marido cumple con su condena de 14 años de prisión, habiéndosele prohibido también cualquier acceso a sus dos hijos. Algo que no tranquiliza a Margarita, que teme las posibles repercusiones que puedan tener estos hechos cuando Dmitri salga de prisión. 

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"Para mí, lo mejor hubiera sido que le dieran cadena perpetua. Eso me mantendría segura. Si él, eventualmente, vive cerca, eso no será seguro ni para mí ni para los niños" ha lamentado.

Una realidad que ha llegado a la Corte Europea de Derechos Humanos, que ha dado la razón a la mujer, dictaminando que el Gobierno ruso le pague una compensación de casi medio millón de dólares por la laxitud de la legislación en su caso; dinero que, sin embargo, no hará que otras mujeres rusas estén a salvo de la violencia machista.

 

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