Los voceros de Torra alientan el boicot a CaixaBank y Sabadell

  • Cataluña
  • 18-10-2018 | 10:10
  • Escribe: Guillermo Vives

El dueño del portal Vilaweb hace una llamada a la población para boicotear a las empresas que se han ido de Cataluña.




"Buen paso del Gobierno dejando plantado al Premio Planeta. Por si hacen falta ideas: retirar todas las cuentas de CaixaBank y Sabadell. Dejar de comprar masivamente ejemplares innecesarios de La Vanguardia y El Periódico, pasar todo el suministro eléctrico por SomEnergia..."

Quien ha dicho esto en su cuenta personal de twitter es Vicent Partal, uno de los voceros útiles del régimen de Puigdemont-Torra en su misión de destruir la convivencia en Cataluña y arrancarla de España.



Vicent Partal es el propietario de Vilaweb, una de las herramientas más útiles del separatismo para fragmentar a la sociedad catalana con sus mensajes incendiarios. Se trata de un valenciano, "nacionalizado" catalán, que ha vivido muy bien en los últimos años a costa de las subvenciones del Govern ocultas bajo el epígrafe de "Cultura".

El fácil recurso del boicot

Nada mejor que fomentar el odio hacia el otro para ganarse el sustento servil llevando la situación al abismo. Puigdemont busca la ruptura con España y utiliza a sus peones para minar la paciencia de los españoles... y los catalanes. Y este se apunta al bombardeo.



Cuando no queda más recurso que el odio para defender unos ideales, el proyecto cojea. Están tan desesperados que ya no saben qué hacer. Lo han probado todo, y ahora vuelven al fácil recurso del boicot sin calibrar las consecuencias de lo que podría suceder si en España los ciudadanos decidideran comportarse como propone Partal, pero al revés. ¿Se habrá parado a pensar en el perjuicio económico que supondría para las empresas y los trabajadores catalanes que viven de ellas?

Es una prueba más de que a Puigdemont y Torra les importa muy poco los problemas que puedan sufrir los ciudadanos de Cataluña. Ellos van a la suya: indeoendencia, independencia e indepencia. Mientras tanto, las consecuencias de sus delirios las pagan los ciudadanos.



 

 



 

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