Los problemas de la ministra Carolina Darias con la Guardia Civil

  • Política
  • 26-06-2022 | 21:06
  • Escribe: Enrique Sanz
La titular de Sanidad estaba empeñada en que no se conociera su oscuro secreto


Carolina Darias se ha convertido en la cuarta ministra de Sanidad desde que comenzó la pandemia de COVID-19 en nuestro país. Sin embargo, su cuestionable gestión, al igual que la de sus antecesores del Gobierno de Sánchez de esta enfermedad en nuestro país no es objeto de debate y noticia estos días. Ha salido a la luz uno de los secretos mejor guardados por la hoy ministra.

Darias ha cuajado una larga carrera en la Administración pública, pero lo ha hecho gracias a un carácter conflictivo que siempre le provocaba problemas con una de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: la Guardia Civil. Esta concatenación de enfrentamientos no ha dejado un buen poso en el cuerpo policial, que mira con recelo a la ministra de Sanidad cuando hace una aparición pública.



El primer enfrentamiento de Darias con la Benemérita se produjo en 2004, cuando fue nombrada subdelegada del Gobierno en la provincia canaria de Las Palmas. Tres años después de cordiales relaciones con el Instituto Armado, Darias implantó una polémica medida que contentó a los miembros de la Guardia Civil en el momento de su anuncio. 

La iniciativa de Darias eran las torres del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior, conocido como SIVE. Este entramado permitía detectar la llegada de embarcaciones ilegales desde el archipiélago canario, lo que facilitaría el trabajo de control de fronteras a la Benemérita. Sin embargo, no todo lo que relucía era oro: el edificio desde donde se debían monitorizar las señales recibidas por las torres del SIVE no tenía ni aseos, lo que representaba un grave problema para el personal allí destinado.



Las reclamaciones de la Guardia Civil fueron desoídas por Darias, que había contravenido la lógica, el sentido común y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esta infracción se mantiene hoy en día, como relataban incrédulos algunos agentes en 2021: "Hace un año lo cerraron y mandaron la señal a Gran Canaria, y seguía sin aseos". 

Esta quebrantación de la legalidad vigente provocó el ascenso de Darias a la delegación del Gobierno, desde la que tuvo otro encontronazo con los miembros del Instituto Armado en su nefasta gestión del SIVE. Los agentes habían denunciado que no se les permitía comer ni beber dentro de las instalaciones del Sistema Integrado durante su jornada laboral de ocho horas. La imposibilidad de hacer turnos o tener franjas horarias de descanso agravó aún más el ultraje a los miembros de la Guardia Civil, que formalizaron una queja a través de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, la AUGC.



"Eso no es cierto y no es así y, por tanto, niego la mayor". La insolente respuesta de Darias a la reclamación de la Guardia Civil provocó que la AUGC publicara la orden del 19 de agosto de 2008, en la que se impedía a los miembros del SIVE "la tenencia de cualquier alimento o bebida" en el edificio de monitorización del Sistema Integrado. El colmo para la AUGC, que reclamó su dimisión en un durísimo comunicado público, fue que la entonces delegada del Gobierno les colocara la etiqueta de "mentirosos" delante de la opinión pública en un burdo intento de "desacreditar a una organización como la AUGC"

Las reclamaciones de la Guardia Civil a Carolina Darias también son extensivas a su actual dirección del ministerio de Sanidad. Cuando se comenzaron a suministrar las primeras dosis de la vacuna contra la COVID-19, el portavoz nacional de la AUGC solicitaba que los agentes que trabajan de cara al público fueran los primeros en vacunarse: "Esperemos que la ministra nos catalogue como grupo de riesgo, ya que estamos trabajando el primera línea frente a la COVID. ¿Cuándo nos toca vacunarnos? Porque, en estos momentos, desconocemos en qué grupo estamos encuadrados y catalogados".



La pésima relación de Darias con la Benemérita parece haber sido heredada de forma intrínseca por la ministra de Sanidad, que ya está marcada por uno de los cuerpos policiales más importantes de nuestro país y de la Unión Europea como una política inoperante y sin respeto por el trabajo y las condiciones laborales de aquellos que están a su cargo.

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