Los pijos catalanes ponen de moda la versión del botellón en yate

  • Sucesos
  • 14-08-2019 | 11:08
  • Escribe: Álvaro Jiménez

La moda de organizar quedadas en yate en calas protegidas desquicia a los ecologistas.


Cataluña ha puesto de moda las conocidas como abarlofarras, fiestas en yates con jóvenes de alto poder adquisitivo en calas protegidas en las que el alcohol no falta.

La última se celebró el fin de semana en Cala Massoni, un paraje idílico de la Costa Brava a caballo entre las localidades de Palafrugell y Mont-ras (Girona). (“¡Ya está aquí tu Leti con el polvorrón, que entra muy suave!”)


Por lo general, este tipo de fiestas se convocan a través de la red social Instagram y quedan en espacios naturales para dar suelta rienda a sus pasiones. 

Los ecologistas han puesto el grito en el cielo y este tipo de fiestas ha provocado una crisis política. De hecho, hay programada una cumbre para tratar el problema en el Ayuntamiento de Mont-Ras.


Pese a que los ambientalistas denuncian que las juergas se remontan a 2018, las voces consultadas revelan que las fiestas marinas "se vienen celebrando durante al menos seis años".

Fuentes cercanas han asegurado a El Español que detrás de todas estas fiestas en las calas protegidas están los hijos e hijas de grandes empresarios. (14 años de cárcel para dos jóvenes que violaron a una amiga borracha)

Respuesta de los ecologistas

Marga Riera es portavoz de Salvem El Golfet y ha detallado los inconvenientes de estas fiestas. "En una zona que es Espacio de Interés Natural (EIN), que figura en el plan autonómico de espacios naturales (PEIN) y que está integrado en la red Natura 2000, las consecuencias son graves".

"La más evidente es el ruido y la sociedad, que deterioran un entorno muy frágil. Pero luego está también el dragado involuntario del fondo marino con las anclas de los barcos, o los daños sobre la posidonia, que juega un papel fundamental en el ciclo de vida", ha sentenciado.

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