Los orígenes de Fernández Mañueco esconden una historia que ha sido tergiversada

  • Política
  • 16-04-2022 | 07:04
  • Escribe: Enrique Sanz
El político popular ha tenido que ser tajante con su pasado


La familia es uno de los puntos centrales de la vida de una persona en condiciones normales, son las personas con las que nos une un vínculo más fuerte y por las que haríamos cosas que ni los superhéroes más valientes se atreverían a afrontar. Por eso es especialmente enconada su defensa cuando sentimos que nuestra familia está siendo atacada. 

Eso es precisamente lo que le ha pasado al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Durante prácticamente toda su carrera política, ha tenido que aguantar las chanzas y mofas de aquellos que rumoreaban que su padre había ingresado en una orden religiosa. Nada más lejos de la realidad: el propio Mañueco ha querido salir al paso de estas infundadas acusaciones y desmentirlas de una vez y para siempre.



Sí es cierto que su padre, Marcelo Fernández Nieto, estuvo en contacto con una orden religiosa. A pesar de haber tenido lazos muy estrechos con los dominicos españoles, su relación con ellos se basó simplemente en el intercambio de conocimientos e información, sin entrada a la orden de por medio. Marcelo Fernández acudió a un convento dominico única y exclusivamente para recibir formación y poder continuar con su carrera en la Administración franquista. 

El padre de Mañueco fue alcalde de Salamanca entre 1969 y 1971, y era un completo adepto al régimen franquista. Tal y como el propio Marcelo Fernández declaró alguna vez ser "adicto en todo al nuevo Estado" dictatorial creado por Francisco Franco después de su victoria en la Guerra Civil. Desde 1967 Marcelo fue procurador en las Cortes por el tercio familiar hasta el final de la dictadura, cuando el último gobierno de este régimen le nombró gobernador civil de Zamora y Jefe provincial del Movimiento



Toda esta extensa carrera en el aparato estatal franquista parece haber calado hondo en su hijo, que ha podido continuar gobernando en Castilla y León gracias a un pacto con Vox del que Mañueco parece sentirse realmente orgulloso, contrariando así la disciplina del partido. Aunque en el PP entiendan cada vez más que los pactos con Vox son necesarios si buscan acceder al gobierno de alguna Comunidad Autónoma, esta situación no implica que muestren recelos o firmen el pacto a regañadientes. Al menos de puertas hacia fuera.

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