Los golpistas se acojonan y suplican clemencia a la Fiscalía

  • Cataluña
  • 01-11-2018 | 18:11
  • Escribe: Gonzalo Palacios

Junqueras mantiene desde la cárcel su chantaje: votará a favor de los presupuestos del PSOE si Sánchez dirige la acción de la justicia a su favor.




Es un secreto a voces. Mañana será oficial, pero a estas horas el mundo entero sabe que mañana la Fiscalía va a presentar ante el Supremo una pertición de penas severas (entre 20 y 25 años de cárcel) a los causantes del conato de golpe de estado que se produjo hace un año en Cataluña. Y están cagados. Tanto, que en las últimas horas se están produciendo movimientos estratégicos para ablandar a quienes están encargados de impartir justicia.

Fueron advertidos de lo que podía pasar

Los presos, y su gente que está en libertad, han aprovechado los últimos días para presionar al Ministerior Público y al Gobierno para que influya en la decisión de los jueces y se rebajen las penas solicitadas para quienes pusieron en marcha el referéndum ilegal y luego hicieron la declaración de independencia unilateral (DUI) que nunca entró en vigor.



Aunque de puertas afuera se hacen los ofendidos cuando escuchan la palabra "indulto" porque ellos se consideran inocentes, lo cierto es que existe verdadero pánico a lo que pueda derivarse del proceso abierto contra ellos. Entienden que la Justicia puede arruinar sus vidas, y siguen empecinados en no admitir que en este embrollo se han metido ellos solos y no sin antes ser advertidos por activa y por pasiva de las consecuencias que podrían derivarse de las locuras que se vivieron en Cataluña hace un año.

Ya ha trascendido que la Fiscalía piensa maniobrar con mano dura, pidiendo penas para los máximos responsables, como Oriol Junqueras, de 20 o más años de prisión.



Junqueras recurre al victimismo del "hombre bueno"

Y se mueven entre la súplica y el victimismo. El mismo Junqueras ha expresado hoy a través de El País su convicción de que no tendrán un juicio justo y de que "no alberga esperanzas" respecto a los escritos de la Fiscalía porque "hasta ahora siempre han optado por la solución más dura". ¿Quiere dar pena Junqueras? "Damos por seguro que no vamos a tener un juicio justo porque tampoco hemos tenido una instrucción justa, pero tampoco vamos a dar por hecha la condena", ha dicho.

Pero Junqueras no se esconde. La politica es así. El PSOE necesita los votos de ERC para sacar adelante sus presupuestos y Junqueras está dispuesto a dárselos sólo si hay contrapartida que solucione su situación. Es decir, lo de menos es el contenido de los presupuestos y si cuadran con la filosofía política de ERC. Esto es un mercadeo. Yo te doy y tú me das. Se cambian patatas por destornilladores. En este caso Junqueras lo ha expresado así: "Supongo que todo el mundo entiende que si alargas la mano no esperas que te la muerdan. ¿Cómo explicamos que nos pidan centenares de años de cárcel y, a su vez, una bendición al mismo Gobierno?". Se le puede llamar chantaje o no. Pero lo cierto es que lo parece.



Torrent también llora

Pero Oriol Junqueras no ha sido el único que ha llorado. Desde fuera de la cárcel, y con libertad de movimiento, al menos de momento, Roger Torrent, el presidente del Parlament catalán, ha amenazado también con la boca pequeña al gobierno de Madrid, consciente de que si ERC no apoya a Sánchez en los presupuestos generales del Estado pueden ponerle en un serio problema de supervivencia en La Moncloa.

Torrent ha dicho en Catalunya Ràdio: "tendremos la prueba del algodón y sabremos si Sánchez quiere solucionar el conflicto". Que, traducido, quiere decir que si Sánchez no se salta la separación de poderes y no consigue que el poder judicial se adapte a sus intereses, que pasan por tener un detalle con los presos golpistas, el PSOE tendrá problemas en el Congreso. Ahora mismo, la solución podría pasar por borrar la acusación de rebelión de los escritos de la Fiscalía. Eso, seguramente en la republicana bananera que nos querían vender los golpistas en Cataluña, sería posible, pero en un estado de derecho como es España, no. 



Así que si depende del poder judicial que los presupuestos de Sánchez sean viables, va a ser que no, lo que podría conducir a una convocatoria de elecciones generales, poero con Junqueras y sus compinches apechugando con los años que les caigan rebelión, sedición y malversación según los casos. Lo de "hombres de paz y presos políticos que defendieron los principios democráticos" queda muy bien para su público, pero la justicia no entiende de sentimientos y sí de hechos, de hechos muy graves que se produjeron en Cataluña y que no pueden quedar impunes porque interesa aprobar los presupuestos. La credibilidad de la Justicia española está en juego.

Pedirán justicia a gritos en la puerta de la cárcel

Aunque Torrent se ofende ante la palabra "indulto", y dice que "no tiene sentido hablar de indultos en términos democráticos, lo que tiene sentido es hablar de libertad en términos de absolución", la realidad es que todos firmarían un indulto del Gobierno ahora mismo, aunque ello supusiera tener que aceptar la culpabilidad de los hechos que se les imputan.

La presión al Gobierno y a la fiscal general del Estado llega por tierra mar y aire. Desde la cárcel, desde la presidencia del Parlament y desde los altavoces de Waterloo, que carecen de valor, pero consiguen hacer ruido en Europa. Y también está previsto que la calle vocifere. Los fieles CDR se juntarán en la puerta de la cárcel de Lledoners para presionar con gritos y consignas exigiendo la libertad de los golpistas.

Es su manera de entender la Justicia. A gritos.

 

 

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