Los curas catalanes se pusieron de lado de los golpistas

  • Cataluña
  • 01-10-2018 | 01:10
  • Escribe: Redacción

En diversos pueblos de Cataluña se utilizó la iglesia como escondite de las urnas


Hoy, 1 de octubre, se cumple un año justo del referéndum ilegal celebrado en Cataluña. Hoy se rememoran historias de aquel día, marcado ya en rojo en los anales de la sociedad catalana y española. Una de ellas es la de los curas que escondieron las urnas ante las Fuerzas del Estado

Varios pueblos de Cataluña vivieron una jornada llena de incertidumbe, donde en muchos casos la iglesia fue la salvadora, aliandose con los independentistas para salvar los votos. De hecho, decenas de entidades cristianas y más de 300 sacerdotes se posicionaron públicamente a favor del 1-O. 


También los obispos, que a través de un comunicado en la Conferencia Episcopal Tarraconense, pidieron al Gobierno que respetara la iniciativa de la Generalitat: “Conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada su singularidad nacional”. 

En Les Planes d'Hostoles, situado a 5km de Amer, el pueblo natal del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, el campanario luce un lazo amarillo gigantesco y sus calles están abarroatadas de esteladas y de carteles exigiendo la libertad de los presos políticos. Allí la iglesia tuvo un papel importante en las votaciones, aunque el párroco, Jesús Calm, no vio nada ilegal: "La parroquia es antes de los feligreses que de la Iglesia, ya no vivimos en la era feudal”, declaró a El País. 


En Sant Pere de FigueresMiquel Àngel Ferrés, también párroco de la iglesia, admitió que la alcaldesa fue quien le pidió que abriesen el centro para realizar las votaciones. "El local parroquial sirve de colegio electoral en todas las elecciones. Y el hecho de cederlo quiere decir que para nosotros era como unas elecciones democráticas, normales", comentó también a El País. 

En Aiguaviva por ejemplo, uno de los pueblos donde intervino la Policía Nacional, también hay presente un gran lazo amarillo en el campanario y una plaza en honor a tal día. "Esta plaza recibe el nombre de Uno de Octubre, como testimonio y reconocimiento a toda la gente que hizo posible la celebración del referéndum del 1-O y a la que defendió, de manera pacífica y con coraje, su derecho a voto frente a la brutal represión policial que se vivió aquel día”, anuncia el cartel que preside la plaza frente al Ayuntamiento. 



El lugar de votación de Puigdemont, Sant Julià de Ramis, también fue objeto de cargas policiales, aunque las urnas se escondieron en la iglesia.

También en Canet de Mar se utilizó el centro parroquial de escondite. Allí en un principio las votaciones se iban a realizar en un colegio privado, pero la dirección del centro se negó y se trasladó a la iglesia. Ante las amenazas de la llegada de policía (que finalmente no llegó), la alcaldesa pidió propuestas para impedirles el paso y decidieron poner los bancos del templo de San Pedro y San Pablo en la calle, a modo de barrera. 

 

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