Los científicos dan la voz de alarma: una cuarta parte del planeta, en peligro de extinción

  • Sucesos
  • 10-11-2020 | 07:11
  • Escribe: Celeste De Sebastián

El coronavirus no ha sido la única "enfermedad" de la Tierra durante este 2020.


El cambio climático es una realidad que, a pesar de que muchos negacionistas aún consideren una falacia, está acabando con el planeta Tierra tal y como lo conocemos actualmente.

Así lo han determinado científicos de la Universidad de Cambridge que, además, han señalado que los últimos tres siglos, sus efectos han empeorado, coincidiendo con el aumento de la contaminación humana tras la revolución industrial.


La quema de combustibles fósiles, el crecimiento poblacional, la tala discriminada y la emisión de gases, registrados desde el comienzo del siglo XVIII, han permitido a los expertos simular qué ocurrirá en la Tierra los próximos 80 años, sin obtener resultados que llamen al optimismo.

¿De dónde viene el miedo?


Y es que, según esta simulación, en los últimos 300 años se ha perdido el 18% de los hábitats naturales del planeta; algo que se incrementará en las próximas ocho décadas, habiendo perdido el 23% de la superficie natural original en 2100.

Un deterioro excesivamente rápido, que no permitirá a miles de especies adaptarse correctamente, y que supondrá la extinción de centenares de especies, así como la disminución de muchas otras.



El coronavirus no 'evita' las catástrofes naturales

En marzo de 2020, la pandemia del coronavirus paralizaba por completo el mundo; desde entonces, el foco de atención, y todos los esfuerzos humanos, están puestos en intentar parar al mortal virus de Wuhan.

Sin embargo, este fatídico año no sólo ha traído muerte y destrucción para el ser humano, a pesar de que parece haberse olvidado.

Y es que el año comenzaba con los incendios de Australia, que consumieron más de 10 millones de hectáreas. Y apenas unos meses después, China llegó a plantearse enviar 100.000 patos a Pakistán, país que sufría una brutal plaga de langostas.

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Este verano tampoco pasaba tranquilo para la Naturaleza: y es que, mientras los humanos celebraban el 'respiro' dado por el Covid-19, la selva amazónica sufría, el pasado mes de julio, uno de sus peores incendios de los últimos años.

Deforestación, contaminación y cambio climático producidos por la huella humana en el planeta y que, según los expertos, están a punto de provocar consecuencias irreparables.

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