Lo sucedido en Vigo cambia radicalmente las perspectivas del Madrid sobre Modric

  • Deportes
  • 06-04-2022 | 07:04
  • Escribe: Enrique Sanz
Se abre una nueva puerta que define el futuro del croata con el Real Madrid


Si hay un jugador que ha sabido entender lo que es el Real Madrid prácticamente desde su llegada, ese ha sido Luka Modric. El croata, que llegaba en la temporada 2012-2013 de la mano de José Mourinho desde el Tottenham era totalmente desconocido para el público madridista, pero desde esa misma temporada comenzó a hacerse un hueco en los corazones de la afición del club blanco.

Los "42 millones para tapar vergüenzas" ha resultado ser más que una "cortina de humo" y han llevado al Real Madrid a ganar lo imposible. Su visión de juego y los galones que ha ido adquiriendo con los años, además de estar viviendo una segunda juventud con 37 años, parecen mantenerle en la máxima exigencia competitiva y lejos de abandonarla por ligas más cómodas como la japonesa: Luka Modric no tiene otra cosa en la cabeza que no sea jugar en el Real Madrid hasta que ya no pueda más.



Precisamente después de su retirada como futbolista es el momento en el que piensan ciertos directivos de la entidad blanca. El accidentado partido en Balaídos ha servido para constatar diferentes conclusiones a nivel deportivo, relacionadas tanto con el entrenador como con los propios jugadores. Naturalmente, Luka Modric vuelve a ser el foco de atención de todos.

Su sustitución en el tramo final del partido, para darle descanso de cara al importantísimo duelo que se juega hoy en Stamford Bridge, no impidió que el '10' croata siguiera enchufado al partido. Con el abrigo puesto para protegerse de un posible cambio brusco de temperatura y a vueltas con una botella de agua, Modric tomó las riendas del equipo desde el banquillo visitante de Balaídos durante el tramo final a pesar de la presencia del cuerpo técnico de Carlo Ancelotti, quien estaba ausente por su contagio por COVID-19. 



La intensidad del croata interesó a sus compañeros, que miraban expectantes la entrega con la que Modric vivió los minutos finales en el campo del Celta de Vigo. Uno de los momentos más recordados es el momento en el que se percatan de que Militão parece estar lesionado. Nacho, ya sobre aviso, parecía dubitativo, no sabía si comenzar a calentar ante la negativa de Militão de tirarse al suelo para poder ser atendido o sustituido. Modric lo tenía claro. Sin apenas mirarle y con un claro "calienta ya", Nacho se desprendió del abrigo al instante y comenzó los ejercicios propios de calentamiento. 

Durante el resto del encuentro, Luka fue de acá para allá, intentando templar sus nervios y animándose a dar pequeñas órdenes para colocar a su equipo en el terreno de juego, aunque también supo regresar a su papel de jugador e intercambiar risas y bromas con sus compañeros de vestuario cuando la tensión era demasiado grande como para descargarla con una botella de agua.



Esta fue solo una de las muestras de la intensidad con la que Modric vive el fútbol, tanto dentro como fuera del rectángulo de juego. Quizá después del show del croata en el banquillo de Balaídos, haya entrado su nombre en el bombo de futuros entrenadores del Real Madrid. Calidad, magia y entendimiento del juego no le sobra, eso desde luego. 

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