Lo cuatro trabajos de Ada Colau antes de dar el salto a la política

  • Política
  • 07-06-2022 | 07:06
  • Escribe: Enrique Sanz
La hoy alcaldesa de Barcelona acumula una variopinta experiencia laboral en su currículum


Ada Colau es, a día de hoy, una de las máximas exponentes de la política que surgió al calor del movimiento del 15-M en nuestro país, y que se extendió como una plaga por toda la geografía española y provocó la fundación de incontables iniciativas políticas y el surgimiento de cientos de líderes locales y regionales. 

La invasión de la política por parte de esta nueva terna de líderes sacados directamente de la calle envueltos en activismo y, en algunas ocasiones, comportamientos irregulares respecto de las fuerzas policiales, ha ido estabilizándose con el paso de los años y ha visto disuelta la frescura, la garra y el carisma por la lucha por el ciudadano de a pie que afirmaron que jamás perderían. Su integración dentro del estamento político ha provocado que figuras como Pablo Iglesias o Ada Colau pasen de hablar de 'casta' a formar parte de ella.



Precisamente la propia Ada Colau ha sido una de las más señaladas en este giro político que han sufrido prácticamente todos los líderes surgidos al calor de este movimiento social. La alcaldesa de Barcelona llegó al Ayuntamiento rodeada de polémica, que jamás le ha abandonado desde que asumió el bastón de mando de la capital catalana en 2015. Sus dudosos pactos con variadas formaciones políticas locales y regionales, con cuestionables idearios, han provocado que la situación en la cosmopolita ciudad se haga insostenible para un amplio sector de la población.

Sin embargo, antes de meterse en política y ganar relevancia con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Ada Colau había sido una persona normal y corriente, una ciudadana española como cualquier otra, con trabajos en los que se ganaba la vida como buenamente podía, libre de los delirios de grandeza y las ganas de aferrarse al poder que mantiene y hace visible hoy en día.



Colau había trabajado antes de luchar en la primera línea de la PAH como encuestadora, azafata, profesora y animadora infantil. Este útlimo trabajo fue el más complicado y bizarro para la política catalana, que asegura que en muchas ocasiones debía vestirse con estrambóticos disfraces para atraer la atención de los pequeños. Disfraces como el de gato o Papá Noel estaban a la orden del día, al tiempo que fingía sus impostados personajes regalando globos a los pequeños invitados a las fiestas en las que debía estar presente. 

Todos estos trabajos eran compatibilizados por aquel entonces con su entrada en la PAH, agrupación en la que fue ganando relevancia y de la que fue obteniendo un rédito mediático que le permitió deshacerse de aquellos molestos empleos. Con su salto definitivo a la política, Colau mostró sus verdaderos colores y se desentendió de aquellos que le habían ayudado a llegar al poder, negociando con socios diferentes a cada tanto con el objetivo de seguir empuñando el bastón de mando de Barcelona una legislatura más.



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