¡Le molesta! Messi no es feliz con Ansu Fati

  • Deportes
  • 06-10-2020 | 06:10
  • Escribe: Gonzalo Palacios

Messi lleva mal su declive y le molesta que Ansu Fati acapare las portadas que ocupaba él en exclusiva hasta ahora


Son una pareja de hecho desde que el tándem Bartomeu-Koeman decidió que había que echar a Luis Suárez del Barça. Pero Messi no se encuentra a gusto con Ansu Fati al lado. Le molesta y echa de menos a su pareja natural.

Messi sabe que Ansu Fati no le busca

No pasó desapercibida la mirada que Messi le lanzó a Ansu Fati anoche en el Camp Nou cuando éste no le entregó el balón y le impidió culminar una jugada que él había iniciado saliendo desde atrás en uno de sus clásicos esláloms. Messi sabe que Koeman le ha dicho a Ansu Fati que no se obsesione con buscar y dar el balón a Messi, y le sentó fatal que Fati no hiciera lo que han hecho todos los compañeros que ha tenido en el Barça en los diez ultimos años, los que coinciden con su etapa de galones en el vestuario.


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Messi lleva mal su declive

Lo cierto es que Messi lleva mal su declive. Es evidente que ya no es el mismo. Ante el Sevilla dio pena. No se fue de nadie nunca. Y eso que el Sevilla es su rival favorito, al que más goles ha marcado. Anoche disparó tres veces a puerta y sólo una entre los tres palos. Cinco regates intentados y sólo tres con final feliz. Perdió 17 balones y se le vio apático. Jugando de falso delantero centro, la marca de calor le descubre: pisó más el círculo central que el área rival. 


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De hecho, el astro argentino lleva anotado un gol (y de penalti) en las tres primeras jornadas de Liga. Las cosas han cambiado mucho para Messi, que camino de los 34 años ha perdido explosividad y ya no está ni se le espera en la lucha por el pichichi o la Bota de Oro.



El físico no le da para más

Y sus compañeros lo ven. Messi jugó andando ante el Sevilla. El físico no le da para más. Hasta ahora se lo perdonaban todo. Era el número uno y convenía que encarara los contragolpes descansado. Nadie cuestionaba que fuera liberado de tareas ofensivas. Pero ahora ya no lo ven así. Y entienden que Messi es una rémora: un hombre menos para defender y presionar y un delantero inoperante más para atacar. No le salen los regates, ni los disparos, ni se va de nadie. Ni con el quiebro seco ni por velocidad. Messi es otro.

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Messi intenta ocultar el hastío que le supone alargar un año más su presencia en el Barça. Pero su actitud en el campo le delata. No se le ha pasado el enfado por la decisión del club de expulsar del Camp Nou a su amigo del alma Luis Suárez. No lo ha superado. Y no ve en Griezmann a su sucesor. Tampoco a Ansu Fati, de quien piensa que se ha inflado prematuramente el globo. Quizá por eso le molesta que le roba tanto protagonismo en las portadas. Y tampoco cree que este equipo, con la reincoporación de Coutinho, disponga de una delantera que pueda dar miedo en Europa y esté capacitada para conquistar su sexta Champions League.

 

Por qué se ha acabado la sintonía con Ansu Fati

Y lo cierto es que ahora hasta un chavalín de 17 años decide pasar de él armando una jugada por su cuenta sin tenerle en consideración. Y hasta se atreve a hacer suyo un balón que se ha inventado él para iniciar una de sus jugadas marca de la casa.

La sintonía de Messi con Ansu Fati fue total mientras estuvo tutelado por su hermano Rodrigo. El día que Ansu Fati cambió a Rodrigo por Jorge Mendes, también cambió el padrinazgo que Messi había estado dispuesto a ejercer hasta ese momento. Ya no es su protegido. Ahora Messi ve en Ansu Fati más a un competidor que a un chico que necesita que el supuesto mejor jugador del mundo le apadrine y proteja.

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