Las mentiras del títere que dice haber puesto las urnas (II)

  • Cataluña
  • 01-10-2018 | 07:10
  • Escribe: Daniel Guerra

La historia que nos han colado sobre cómo llegaron las urnas a los colegios electorales el 1 de octubre de 2017... ¿Quién las pagó? ¿Cómo empezó todo?


¿Quién puso las urnas? Es una de las grandes preguntas del 1 de octubre, una fecha de mal recuerdo para España y sobre todo para Cataluña, aunque intenten calificar de éxito uno de los ridículos más horrorosos de su historia. El 1-O será una fecha que quedará marcada para siempre en la historia más negra de Cataluña, una mancha para toda la vida en un día que hoy cumple un año: el de un desafío independentista chapucero que llegó demasiado lejos y ha roto Cataluña.

La pregunta es: ¿Cómo llegaron las urnas a destino? Una persona anónima que se esconde para no ir a prisión dice haberlas comprado él. Un patriota de pacotilla como Carles Puigdemont, de los que tiran la piedra y esconden la mano: un valiente que salió corriendo y otro que se esconde para darle voz a las paranoias de su amo. Este tipejo que dice haberse encargado en persona de toda la intendencia de las urnas concedía hace unos días una entrevista a FAQs en TV3 para repasar su presunto papel en la adquisición de las urnas: “Una persona me pidió si me podía encargar de esto, no es conveniente ni adecuado decir quién es (…). Me lo pidieron. Y yo creo que si te piden una cosa de estas por tu país, es difícil negarte. No fui capaz de decir que no. No me lo planteé, lo hice porque creía que tenía que hacerlo”, aseguraba un tal Lluís, un títere que nos han intentado colar. ¿Tan gilipollas nos creen?


Burkina Faso, Uganda, Gabón, Gambia, Chad, Sudán o Níger usaron las mismas urnas en sus elecciones

La empresa china Smart Dragon Ballon Expert, a través de una compañía francesa, fue la encargada de fabricar 10.000 urnas que fueron transportadas en barco hasta Marsella y posteriormente cruzaron la frontera destrangis, alegando supuestamente que su cometido era el de hacer “el castillo de plástico más grande del mundo para homenajear a una colla castellera”: “A nivel aduanero hablamos de cajas de plástico, no era seguro hablar de urnas. Nadie sospechó, no había españoles de por medio y no hubo sospechas. En las aduanas colaboran dos personas”, cuenta Lluís, que desvela que las urnas se fabricaron en China, el encargo se hizo a mediados de junio y se fabricaron en dos días. Burkina Faso, Uganda, Gabón, Gambia, Chad, Sudán o Níger, entre otros países, emplean urnas de la misma procedencia. Cataluña, a la altura del tercer mundo gracias a estos personajes.

Una vez en Cataluña Norte, donde las cajas llegaron en camiones tras viajar en barco hasta Marsella, éstas se trasladaron hasta ocho centros de almacenamiento en Cataluña, cercanos a cada colegio electoral. Se hizo a primeros de agosto, en plena ebullición turística, para que los vehículos pasaran desapercibidos entre la multitud y hubiera menos posibilidades de ser parados por un control policial: “Tomé todas las medidas habidas y por haber. El tema de telefonía era obvio que no podía funcionar, como es normal. No nos comunicábamos por teléfono, lo hacíamos por otros teléfonos o por consignas para no dejar rastros. Iba siempre con ropa de recambio porque no sabía si volvería a dormir a casa. En casa no lo sabían, salvo un hijo que colaboraba”, desvela sobre la operación, que le tuvo en vilo durante meses: “Me costaba dormir, porque tenía que acceder a información por canales que no fueran fácilmente detectables. Si haces una búsqueda en el ordenador que diga ‘urnas’ o cualquier cosa parecida son palabras que pueden permitir hacer un seguimiento y dejar un rastro”, explica.


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Según su relato, realmente inverosímil, la única persona que conoce los pasos es uno de sus colaboradores, pero nadie en el Govern se ve implicado en la operación, haciendo creer a las autoridades españolas que no hay urnas: “No informo al Govern, la situación se la paso solo a una persona de manera muy discreta. La condición principal que puse cuando acepté el encargo fue tener cierta autonomía. No ir por libre, pero sí no estar contaminado”, señala. ¿Nos está tomando el pelo? ¿Quién se va a creer que nadie en el Gobierno catalán participó?



¿Cuándo comenzó todo?

Hoy, 1 de octubre, es el aniversario del vergonzoso y chapucero amago de referéndum de autodeterminación de Cataluña, pero la operación ‘urnas’ comenzó mucho antes, a finales de marzo. Una persona cercana al Govern se habría encargado de ‘fichar’ para la causa a Lluís, que aceptó casi sin pensar: “Nunca me había dedicado al tráfico de urnas, pero pensé que tenía los elementos profesionales suficientes como para poder hacerlo bien.

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Era importante que el día 1 a las 6:00 de la mañana hubiese urnas y no podíamos permitirnos cometer errores”. Tras él, fueron uniéndose poco a poco a la operación miles de voluntarios, organizados de forma piramidal en una red ‘popular’ secreta que consiguió llevar las urnas a los 2.243 colegios electorales. No nos creemos que una sola persona organizara todo ella sola, pero vamos a seguir con la historia para no dormir que el independentismo pretende que nos traguemos.

¿Quién pagó las urnas?

La Generalitat de Cataluña, después de un año, presuntamente no ha pagado a Lluís por el encargo que se le hizo. Todo el dinero, según cuenta, salió de su bolsillo. 100.000 euros para pagar las urnas y un buen pico más para sobres, papeletas, etc.: “El material que se puso en los colegios electorales lo pagué yo de mi bolsillo, tengo varias facturas. Todo legal, por descontado”. Él habría el encargado de tomar todas las decisiones, entre ellas que no apareciera la palabra Generalitat en las urnas para poder volver a usarlas en caso de que se proclamara la República Catalana. Es decir, que un tipo que va a la tele vestido como si fuera a la piscina tenía reservados más de 100.000 euros para la causa. ¡Para partirse el culo! ¿No será que quieren colarnos esta mentira y vendernos que este 'primo' fue el que se encargó de todo para que no les pillen por algún que otro delito más como malversación? Lanzamos la pregunta al aire, y que cada uno se la responda como mejor considere.

La decisión más polémica… ¡urnas opacas!

La legislación española, en su Real Decreto 605/1999 del 16 de abril establece que las urnas deben ser “de un material resistente y transparente”. Sin embargo, Cataluña decidió dar la nota y levantó suspicacias con su decreto complementario 140/2017 del 6 de septiembre de normas complementarias para la realización del referéndum de autodeterminación.

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Éste establecía únicamente que las urnas debían ser “de un material resistente con una tapa que incluirá una ranura en el centro por donde se introducirán los votos”. Establecía además que “la tapa cerrará completamente la urna, que deberá precintarse antes del inicio de la votación”. Las urnas finalmente tuvieron un porcentaje de opacidad de un 100% que impedía ver su interior.

Así es cómo miles de independentistas votaron en la mayor farsa de la historia, en un referéndum sin credibilidad, sin controles de ningún tipo. Una merienda de negros urdida por una banda de delincuentes, una obra de teatro lamentable que no llevaba a ningún sitio. Ha pasado más de un año y siguen haciéndose las víctimas y acusando al Gobierno de España y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de haberse empleado con demasiada dureza para sofocar la rebelión. Por fortuna, sus mentiras no se las cree ni Dios.

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