Las cuentas no salen: 2,3 millones de indepes se han perdido de camino a la república imaginaria

  • Cataluña
  • 26-10-2021 | 21:10
  • Escribe: Daniel Guerra

Los números del Consell per la República de Puigdemont son ridículos: dicen que el 52% de catalanes quiere la independencia y ni siquiera el 2% se ha afiliado a su chiringuito




Carles Puigdemont y sus secuaces llevan mucho tiempo llenándose la boca con que hay más de la mitad de catalanes que quieren la independencia, con que al menos 2,4 millones de catalanes quieren votar en un referéndum de autodeterminación y una serie de barbaridades más que no se sostienen, que poco o nada tienen que ver con la realidad.

La cruel verdad es que la sociedad catalana está cansada y que solamente le sacan el dinero a unos cuantos pringados que todavía se creen sus discursitos manipuladores. Los datos del último recuento de afiliados al Consell per la República son la mejor prueba posible de que el independentismo no tiene futuro en Cataluña más allá de la violencia, la intimidación y el victimismo.



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En los últimos dos meses solo se han apuntado al chiringuito de Puigdemont, ese que le sirve única y exclusivamente para vivir a cuerpo de rey en Waterloo gastando el dinero de otros, 2.076 pardillos. De 98.511 del último recuento a los 100.587 que hay actualmente. Son 35 personas al día las que se inscriben, aunque a estas alturas ya deberían ser, según las cuentas que nos han vendido, más de 4 millones de afiliados.



Son solo el 1,3% de los catalanes y el 1,8% del censo, y esta semana van a votar en la Asamblea de Representantes como si aquello fuera fundamental en el devenir de la república imaginaria. En realidad solo es un timo, uno más de los muchos que han sufrido todos aquellos que se han tragado las falacias indepes, comulgando con ruedas de molino.

Más de 1,3 millones de euros aportados a Waterloo

Eso sí, a los bolsillos de Puigdemont y compañía todo esto les ha venido de perlas para poder seguir viviendo del cuento, sin dar un palo al agua más allá que soltar de vez en cuando alguna proclama contra España. 



Puigdemont quería conseguir un millón de afiliados durante los primeros meses de la puesta en marcha de su Consell, pero en lugar de eso solo ha conseguido una décima parte en tres años. Los números son abrumadores y reflejan que casi nadie se traga ya sus milongas, y los que lo hacen debe ser que o bien tienen mucho tiempo libre o bien les sobra el dinero o las dos cosas.

El hecho de que cada afiliado haya pagado una cantidad mínima de 10 euros para ser miembro hace que Puigdemont haya ingresado un millón de euros solo con las cuotas de afiliación, a las que cabe añadir que hay militantes que han aportado más y empresas que han contribuido a su vez con donaciones generosas en pro de la república imaginaria: en total, más de 1,3 millones directos a Waterloo.



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Sin duda, un negocio rentable para Puigdemont, que a sabiendas de que no va a conseguir objetivo político alguno, sigue persiguiendo el objetivo económico de seguir sangrando al personal y poder vivir muy bien a costa de las donaciones de los incautos.

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