Las claves de la victoria del Madrid en el Clásico: saber esperar, la más importante

  • Deportes
  • 13-01-2022 | 07:01
  • Escribe: Manuel Simón
Ancelotti planeó dejarle la posesión al Barcelona para castigar a la contra. El plano físico terminó decidiendo el partido


El Real Madrid suma cinco Clásicos seguidos con victoria ante el Barcelona por primera vez desde 1964. Una superioridad convertida en costumbre que tuvo en la Supercopa de España su último capítulo este miércoles. El triunfo por 2-3 en la prórroga se cimentó en un gran esfuerzo colectivo, siguiendo el plan del entrenador y sobreponiéndose a las adversidades.

Arranque arrollador

La suerte se visitó de azulgrana y los de Xavi pueden dar gracias de haber llegado con vida al tiempo extra después de cómo comenzó el partido. Los primeros 30 minutos fueron una estampida blanca que estuvo a punto de llevarse por delante al Barcelona. Asensio tuvo un par de buenos disparos que rozaron el gol, pero fue Vinicius el que abrió el marcador tras una carrera infernal a pase de Benzema. 



El Barcelona ni se había acercado a la portería de Courtois y el partido tenía tintes de goleada. Pero Ancelotti sabía que los Clásicos tienen vida propia y tenía un plan preparado una vez que abrieran el marcador. Se había cumplido el primer objetivo: salir fuerte y ponerse por delante. Entonces llegaba el momento de mantener la mente fría y ceñirse al plan del técnico. 

Esperar atrás

Ancelotti quiso buscar la seguridad en la solidez de su equipo replegado en su campo para dejarle el balón al Barcelona. El técnico conocía perfectamente que la idea de Xavi pasaba por tener la posesión, y el italiano preparo un sistema de ayudas y coberturas para esterilizar el dominio blaugrana. Pocos equipos en Europa son capaces de defender en conjunto como los blancos.



Nada parecía que podía entorpecer la estrategia de Ancelotti, pero la fortuna, a veces tan caprichosa, quiso poner un poco de picante al partido. El 1-1 de De Jong antes del descanso es uno de los mayores churros que se han visto en un Clásico, y el 2-2 de Ansu Fati en la recta final rematando solo un córner solo se explica como un fallo de concentración insólito. Más allá de los goles, los azulgrana probaron algunos disparos y remates de cabeza, pero ninguno con auténtico peligro para Courtois.

Contras letales

Replegados en su campo, los madridistas sabían que cada vez que recuperasen el balón, debían salir disparados en ataque. Asensio, Benzema, y sobre todo Vinicius, amenazaban en cada carrera con plantarse solos ante Ter Stegen. El dominio en la posesión podía ser blaugrana, pero las ocasiones más claras eran de los blancos. De haber tenido un poco más de precisión en algunas jugadas, el partido hubiera quedado resuelto mucho antes.



Gran parte de la culpa de que el Barcelona llegara con vida en los últimos minutos fue Araujo, que se multiplicó para ayudar a Dani Alves con Vinicius. La velocidad del central culé fue clave para cortar algunos de los ataques más prometedores del Madrid y mantener a raya al cohete brasileño. Llegaba entre algodones después de una operación en la mano la semana pasada, y terminó vaciado después de tanto esfuerzo.

Hasta el final

El Barcelona logró heroicamente forzar la prórroga, pero hasta ahí les llegó la gasolina a los blaugranas. Para el tiempo extra, Ancelotti realizó varios cambios para dar un subidón físico al equipo y salir a apretar nada más pitara el árbitro. El gol de Fede Valverde en la primera parte de la prórroga fue el reflejo de la superioridad física de los blancos. El Madrid se lanzó a la contra con cuatro jugadores y solo había dos azulgranas para frenar la embestida. 



El Madrid mantuvo el tono en la prórroga a pesar de estar por delante en el marcador y pudo incluso haber marcado el cuarto, pero Rodrygo falló inexplicablemente solo ante Ter Stegen después de un regalo de lujo de Benzema. El Real Madrid cuajó el partido que quiso su técnico, se sobrepuso a las complicaciones y la mala fortuna, y superó al Barça para alcanzar la final de la Supercopa. Ahora solo queda esperar al rival.

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