La última vacilada de Puigdemont: ¡Quiere echar a España de Europa!

  • Cataluña
  • 02-05-2019 | 08:05
  • Escribe: Pedro Riscal

En su estrategia de desprestigio a España ha ideado una calenturienta fechoría para que la Unión Europea castigue a España y le retire su derecho de voto.


Aburrido en su retiro dorado de Waterloo que pagan los ingenuos seguidores de su causa, el fugado Carles Puigdemont emplea su tiempo en idear maquiavélicas operaciones que le permitan acaparar el protagonismo perdido y externalizar su causa para que el mundo entero comparta con él el drama de su vida.

La cárcel no está hecha para él, para pudrirse en ella ya está Junqueras

La última fechoría que ha tramado su calenturienta mente pasa por dar a conocer al mundo lo malvado y perverso que puede llegar a ser el estado español para perjudicar a un inocente e indefenso ciudadano como él, que aspira a ser eurodiputado y no le dejan, porque le obligan, en caso de ser elegido, a pasarse por Madrid a recoger su acta. Y, claro, si pisa territorio español ya sabe que su destino pasa por la trena. Y eso sí que no. Para pudrirse en la cárcel ya está Junqueras. Eso no está hecho para él. Que sean otros los que apechuguen con la responsabilidad de sus actos, él prefiere la buena vida belga. 


Poner a España a bajar de un burro

Ahora se ha sabido que en connivencia con el invento que se ha montado del Consell per la República (una república que no existe) y la Asamblea Nacional Catalana que preside su amiga Elisenda Paluzie, Puigdemont ha maquinado una idea brillante para llamar la atención del mundo mundial poniendo a España a bajar de un burro ante los organismos internacionales. En el peor de los casos habrá conseguido hacer ruido y poner en duda la honorabilidad y el nivel democrático del estado español.

La iniciativa pasa por plantear a la Unión Europea que aplique el artículo 7 del Tratado de Lisboa y que retire el derecho a voto de España en el Consejo Europeo. Ni más ni menos. Tantas horas de aburrimiento en Bélgica dan para ideas tan 'brillantes' como esta. 


El castigo que pide a Europa para España

El referido artículo contempla la posibilidad de sancionar a un estado miembro de la Unión en el caso de que viole los principios básicos de la Unión Europea: “respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías”. En caso de prosperar sus reclamaciones, el país denunciado se vería privado de todos sus derechos de voz y voto en la UE, incluso en los temas que le afectan directamente.

Para llegar a eso, Puigdemont, que ya no sabe qué hacer en sus horas y más horas muertas de Waterloo, se ha propuesto poner en marcha una iniciativa ciudadana (para eso cuenta con la ANC) que a base de firmas fuerce a la UE a tomar una decisión radical contra España. Puigdemont no cuenta con que el prestigio de España en Europa está muy por encima de su credibilidad. Pero eso a él le da igual.

Su argumentación pasará por denunciar la aplicación del artículo 155 (recogido en la constitución española) y el veto de la Junta Electoral Central a que él, Toni Comín y Clara Ponsatí puedan presentarse como candidatos a las elecciones al parlamento europeo que se celebrarán el 26 de mayo, lo que ha obligado a su partido, Junts per Catalunya a colocar en su lugar, con carácter de urgencia, a Gonzalo Boye, Xavier Trias y Beatriz Talegón. 

Puigdemont espera recoger un millón de firmas

El primer paso de esta calculada estrategia lo marcará la manifestación convocada para este viernes por la tarde ante la Delegación del Gobierno en Cataluña bajo el lema ‘Por los derechos civiles y políticos: basta de manipulación electoral’. Este es el punto de partida previsto para recoger un millón de firmas durante un año, en España y en Europa, con la sana intención de tocar a España lo que no suena. Calumnia, que algo quedará en el claro objetivo de internacionalizar el conflicto catalán extendiéndolo por todo el mundo. 

Todo está previsto, incluso que la Unión Europea rechace su propuesta. En ese caso Puigdemont acudiría al Tribunal de Justicia de la UE ampliando su denuncia a la Comisión Europea por no haberle hecho caso. 

Así las gasta Puigdemont. Es el problema de tenerle ocioso y sin más que hacer que gastarse el dinero de la colecta que han hecho los ingenuos catalanes que le permiten sobrevivir con un tren de vida propio de un marqués. Ahora Puigdemont quiere echar a España de Europa. Veremos cuál es la próxima fechoría que se le ocurre. 

 

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