La terrible historia de Lidia González, la joven que murió de Covid sin contraerlo

  • Sucesos
  • 09-10-2021 | 09:10
  • Escribe: Bárbara Hermida Carrera

La brutal e inexplicable negligencia médica que acompañó a la joven desde su ingreso en el hospital hizo que su vida se fuese apagando poco a poco.




La pandemia del coronavirus ha segado miles de vidas en España, así como en el resto del mundo, donde el virus de Wuhan ha avanzado de manera imparable durante meses, provocando el colapso de los sistemas sanitarios, y la enfermedad, más o menos grave, en millones de personas.

Un colapso que vivió la Sanidad española en extremo, teniendo que habilitarse espacios públicos como hospitales de campaña, y buscando desesperadamente material médico para suplir las deficiencias del sistema sanitario público español, mientas enfermeros y médicos hacían turnos dobles para intentar contener la pandemia desde los hospitales, sobrepasados de pacientes.



Sin embargo, esta pandemia no sólo ha provocado miles de contagios y muertes por Covid-19... sino también el fallecimiento de centenares de pacientes que no han sido atendidos por sus enfermedades debido a la urgencia provocada por el coronavirus.

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Así pues, miles de enfermos de cáncer, y otras enfermedades que requieren atención médica y pruebas específicas, se han visto abandonados por el personal médico, aplazándose sus citas y sus tratamientos 'sine die' debido a la preocupación existente con el Covid-19 en los centros médicos.

Entre estos pacientes, se encontraba Lidia González, una joven de 22 años que el 2 de mayo de 2020, acudía a Urgencias en Palencia por visión borrosa, mareos y dolor de cabeza, siendo ingresada el día 6, en completa soledad. Ahí comenzaba su pesadilla.



La negligencia médica acabó con su vida

"Con 22 años su hija ya sabe lo que tiene que hacer" contestaba una enfermera a la madre de la joven que, desesperada, intentaba acceder a la habitación donde su hija reposaba, sin que los protocolos Covid la permitieran visitarla.

No es hasta el 11 de mayo cuando se conocen las causas de su malestar: tumor cerebral; tres dias después, es operada: 70 grapas en la cabeza, y cinco días más tarde, le dan el alta médica, sin medicación más allá del paracetamol, y transfieren su seguimiento al hospital de Burgos.



Allí, por fin, el oncólogo se preocupa por la paciente y, junto a la familia, buscan desesperadamente ayudar a Lidia con su enfermedad... para lo que hace falta la biopsia del tumor extraído; información que el hospital de Valladolid sigue sin entregar días después de la llegada de la joven a Burgos.

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"No volváis a molestarnos, hay mucho trabajo" responden desde Valladolid "Tenéis demasiada prisa". Una 'prisa' que provoca que, el 9 de julio, Lidia deje de hablar, de ver y de caminar, sin que hayan llegado todavía sus resultados. El oncólogo, despesperado, reconoce a la familia que poco puede hacer por ella hasta no recibir los documentos.

La joven, finalmente, fallece el día 12 de julio, sin que los documentos de su biopsia hayan llegado a Burgos. Aún pasan semanas hasta que esto sucede, con una noticia que agranda aún más el dolor de la familia: el cáncer era difícil, pero tratable.

Una negligencia médica que segaba la vida de una joven de 22 años, que la familia llevaba a los tribunales, que solicitan el historial médico de la paciente a Valladolid, que entrega un disco duro, completamente vacío. La Justicia se paraliza, y la madre de la joven, apenada y furiosa, sólo tiene una cosa segura: "mi hija también ha muerto de Covid".

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