La razón por la que Juan Carlos I odia la piña: no la puede ni ver

  • Política
  • 21-06-2022 | 21:06
  • Escribe: Enrique Sanz
El exmonarca ha desarrollado una curiosa aversión a este alimento


Juan Carlos I ha sido un monarca sometido a su propio tiempo. El desarrollo de su infancia y su formación para poder asumir la corona del reino de España no se produjo en las condiciones ideales y en las que su padre, don Juan de Borbón, había pensado para él. Nacido en Roma, rápidamente se traslada al país vecino, Portugal, con el objetivo de comenzar su carrera académica y recibir las enseñanzas necesarias para que pueda liderar una nación en el futuro.

En posteriores declaraciones, Juan Carlos I ha comentado no guardar un buen recuerdo de su época más joven, puesto que sus estudios y su vida estaban determinados constantemente por los continuos tira y afloja que mantenía su padre don Juan de Borbón con Francisco Franco. El exmonarca afirmó sentirse una pelota de ping-pong, puesto que iba y venía en interminables viajes entre países europeos según quien tuviera la ventaja en la eterna discusión sobre la educación de Juan Carlos I. 



La versión de la relación entre don Juan de Borbón y Juan Carlos I más extendida por todos los medios de comunicación y por los relatores de la época sostenía que padre e hijo apenas se podían ver sin que estallara una fuerte discusión. El propio rey emérito, en declaraciones posteriores, cuando ya estaba asentado en la Corona española, desmintió tajantemente estos relatos: su relación era la propia entre un padre y un hijo, con los encontronazos propios que genera este tipo de vinculaciones familiares.

Será en Portugal donde el exmonarca desarollará una fuerte aversión por la piña, una fruta tropical que Juan Carlos I siempre busca evitar debido a su popularidad y bajo precio en el país luso. De comerla de forma tan habitual a lo largo de los años, el exmonarca ha creado una aversión y hartazgo más que justificados hacia esta fruta, que no puede ni ver.



Esta inocente anécdota, sin embargo, ha comportado la eliminación de esta fruta de gran parte de los menús de La Zarzuela en la etapa de Juan Carlos I como rey de España, siendo todo el mundo consciente del odio que el monarca tenía hacia la piña. Con su llegada a España, el hijo de don Juan de Borbón recibió nuevos estímulos alimenticios.

Además de escapar de la tan odiada piña, comenzó lentamente a conocer la gastronomía española de la que había estado apartado desde su nacimiento. Su llegada al mundo en Roma y sus largos años de infancia y adolescencia en Italia y Portugal privaron a Juan Carlos I de disfrutar los platos estrella del reino de España, que provocaron un mundo nuevo de sensaciones gustativas. Uno de los cambios que más gustaron al monarca fue el paso de la piña a la naranja, que se ha convertido en una de sus frutas favoritas: "Fue un descubrimiento".



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