La razón por la que Carles Puigdemont es la oveja negra de su familia

  • Política
  • 01-07-2022 | 07:07
  • Escribe: Enrique Sanz
El fugado líder catalán está exiliado hasta de su propia familia


Carles Puigdemont lleva ya más de cuatro años fugado de la Justicia española debido a su malogrado intento de separar Cataluña de España en una de las maniobras políticas más destructivas que se recuerdan en la historia de nuestro país. Sus frustados designios significaron destrucción, reyertas y convertir toda Cataluña en una verdadera zona de guerra en la que los antidisturbios ponían en riesgo sus vidas para tratar de calmar las agitaciones provocadas por los radicales y violentos independentistas.

Sin embargo, el propio Puigdemont está exiliado de su familia desde hace muchos años más. A pesar de que dos de sus hermanas comparten su corrupta visión del mundo y se dedican a propagar la ideología independentista en redes sociales defendiendo a su hermano, existe otra cuestión de fondo que separa completamente a Puigdemont del resto de su familia.



Al contrario que todos sus hermanos y sus padres, Carles Puigdemont no es católico practicante. Ni siquiera es católico. Esta suerte de agnosticismo y ateísmo ha hecho mella en la relación con sus familiares más directos, que ha pasado de ser cercana a ser directamente cordial y cortés. Además, su intento de separación de Cataluña y España le habrá colocado como la figura más popular de Amer, el pueblo donde nació Puigdemont, pero no funciona de igual modo con su familia.

Exceptuando sus dos hermanas, el resto de la familia de Carles Puigdemont apenas tiene contacto con él, y su fuga a Bruselas tampoco sentó nada bien en su momento en el clan familiar, que consideró que Carles Puigdemont debía afrontar el castigo al que se había expuesto por dejarse corromper por otras personas y por su fracasado intento de romper España y separar Cataluña.



El negocio de la pastelería, otro de los aspectos de los que Puigdemont alardeaba durante su estancia en nuestro país, también ha sido motivo de abandono por parte del expresidente de la Generalitat. Fugado, no tiene tiempo para preguntar a sus hermanos Francesc y Anna acerca del estado del negocio, que seguramente tuvo que bajar la persiana durante la pandemia. 

Puigdemont es incapaz de regresar a una familia de la que ha sido exiliado por su ideología política, su negación del catolicismo y su escapismo habitual de la política y el negocio familiar gracias al que pudo llegar a ser el presidente de la Generalitat de Cataluña. Pero ahora ha denostado y apartado todo eso en favor de una cuestionable ideología, cuyos promotores actuales le han apartado del tablero para marginarlo en Waterloo y olvidarse de él para siempre: siembra vientos y recoge tempestades.



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