La rastrera Beatriz Talegón abandera una nauseabunda campaña de blanqueo de los políticos presos

  • Cataluña
  • 18-01-2019 | 11:01
  • Escribe: Guillermo Vives

Beatriz Talegón fue junto a Rufián a visitar a los presos, a los que trata de vender como "angelitos" a pocos días del juicio.


Twitter se ha revolucionado en las últimas 24 horas con el blanqueo descarado de Beatriz Talegón hacia los presos encarcelados en Lladoners por saltarse la ley y pasarse la Constitución por el forro de sus caprichos. 

Resulta que Beatriz Talegón fue a visitar a los golpistas Oriol Junqueras y Raúl Romeva junto a Gabriel Rufián y en Diario 16 ha expresado sus sensaciones con la completa convicción de que quien la lee no supera los niveles mínimos de la estupidez. (¿Quo vadis Beatriz Talegón? ¡Si no lo veo, no lo creo!)

Vamos, que como propagandista aventajada de los golpistas que atentaron contra España se ha ganado un jamón. ¡Qué buenos son estos chicos... y qué mala es España! Junqueras y compañía han encontrado un filón en esta señora para engatusar al personal con sus mentiras.

Lo que ha escrito Beatriz Talegón: "Lo nuestro va de amor a España"

"De lo que se trata cuando se encierra a estos gigantes es, simplemente, de silenciarles. De amordazarles. De intentar que no se expresen ni transmitan sus ideas, sus propuestas, sus críticas. Para eso están allí. Y ayer, una vez más, lo pude comprobar. ("A los presos les acusan de sedición porque no existe el delito de gilipollas")

"¿Cómo es posible que hayan sido capaces de contarle a la gente en España que nosotros somos golpistas, delincuentes, malas personas, que odiamos y por eso nos queremos ir, cuando en realidad lo nuestro va de todo lo contrario? Lo nuestro va de amor, también de amor a España. Porque defendemos un sistema justo, un reparto de la riqueza sostenible, que se garanticen los derechos sociales. Nosotros no odiamos a nadie, a ningún pueblo, a ningún ciudadano sea de donde sea. Lo que queremos precisamente es garantizar una forma de vida en igualdad de oportunidades, en libertad y con un sistema de justicia que garantice el fin de los abusos". Me reí y le dije que eso del "amor a España" no lo veía yo muy existido como lema político. Y mucho menos entre las filas independentistas. (¡Colau visita a los golpistas presos y se ‘rasga las vestiduras’ por la injusticia del encarcelamiento! ¡Qué jeta tiene!)

Al despedirnos me preguntó cómo le había visto. Le dije que tiene buen color. Que le veo fuerte, consciente de lo que está a punto de empezar: el juicio que lo que persigue son unas ideas. Y todo lo que conllevará. Las dificultades para poder defenderse con todas las garantías, según establece la ley, son la enorme sombra que les espera en Madrid. La falta de descanso, los traslados, el agotamiento. Y Gabriel recordaba que Arnaldo le había contado que llega un momento en el que no sabes ni lo que estás diciendo, ni las veces que lo has explicado ni las que te quedan. Pierdes la noción y el agotamiento anímico, físico y mental es de tal envergadura, que tienes la sensación de estar pasando tus propios límites de aguante de manera continua".

La respuesta de las redes

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