La que se avecina: ¿Se comerá el PP a Ciudadanos?

  • Política
  • 14-11-2019 | 08:11
  • Escribe: Pedro Riscal

Unidos podemos contra Sánchez: Es el mensaje de Casado a Ciudadanos con su proyecto Suma.


La debacle de Ciudadanos en las elecciones generales del pasado domingo también preocupa en el PP por las consecuencias que se han derivado en la escalada de votos de Vox. El PP se encontraba más cómodo disputándose el centro moderado con Ciudadanos que peleando con el radicalismo de Vox por el liderazgo de la derecha. 

Pero la derrota de Ciudadanos aproxima también a Pablo Casado a su sueño de España Suma, que consiste en unir fuerzas con el partido naranja a nivel nacional y también autonómico para un mejor aprovechamiento de la ley electoral. La oferta de Casado siempre estuvo sobre la mesa de Rivera, pero los naranjas nunca la contemplaron porque veían ahí que la sombra del PP podría suponer un freno a sus aspiraciones de crecimiento... que ahora se han visto truncadas.


Unidos podemos contra Sánchez

Y ante la nueva situación, aumentan las posibilidades de que PP y Ciudadanos unan fuerzas para afrontar el asalto al trono de Pedro Sánchez en La Moncloa y también para hacerse valer ante el nuevo inquilino que ambas formaciones tienen en los bancos de la derecha, a quien conviene pararle los pies tras su espectacular crecimiento.

A día de hoy la fusión de ambas formaciones, en la que la marca Ciudadanos quedaría absorbida por el Partido Popular, parece lejana. Los diez diputados cosechados en las últimas elecciones saben a poco cuando en abril, con los mismos nombres, el mismo programa y el mismo discurso, el partido naranja llegó hasta los 57 escaños. El batacazo ha sido tremendo y sólo es comparable al de la UCD en 1982, cuando pasó de 157 diputados a 11. En seis meses Ciudadanos ha perdido 2, 5 millones de votos. Sólo en Madrid se ha dejado 466.715 votos y en Barcelona el 53, 5% de los apoyos recibidos siete meses antes.


Posición de vasallaje respecto al PP

Rivera se ha ido y con él la posición de fuerza que Ciudadanos mantenía en base a sus constantes progresos electorales para negarse a alinear a su partido en dudosas coaliciones con el PP. Rivera veía un intento de ponerle freno el ascenso naranja para situarlo en posición de vasallaje con respecto al PP.

Y lo que con Rivera era imposible, unir a Ciudadanos al PP en una contienda electoral, algo que sólo se vio en Navarra Suma de forma excepcional (y ha sido la coalición más votada en las cuatro convocatorias electorales a las que se ha presentado en esa comunidad), ahora, sin el líder carismático y la humildad que aconseja su espectacular pérdida de votos, Ciudadanos está más receptiva que nunca a sumar en todas partes con el PP aún a riesgo de perder peso y presencia y que Casado pueda dar rienda suelta a su deseo de comerse al pez chico, Ciudadanos, desde su posición de pez grande.



La unión interesa a los dos, aunque en Ciudadanos saben que unidos pueden recuperar votos, pero también perder identidad y personalidad política ante electorado. Es lo que tendrán que valorar.

País Vasco y Cataluña en el horizonte

Lo veremos en 2020, en los resultados que arrojen las elecciones vascas, un escenario nada propicio para ambas formaciones, aunque a última hora el PP se haya hecho con un escaño que se le ha caído al PNV. Para esa cita electoral, Pablo Casado va a echar el resto para conseguir una candidatura única que permita a PP y Ciudadanos obtener unos resultados que no están a su alcance por separado. Asentado Vox en la extrema derecha, el PP y Ciudadanos deben interpretar otro papel en esta obra que pasa por apoderarse de la derecha moderada y el centro derecha que en el País Vasco y Cataluña está en manos de los nacionalistas.

No hay prisa, pero tampoco puede haber pausa porque se ve venir que en 2020 se puede sumar Cataluña al calendario electoral vista la incapacidad del Govern de Torra para avanzar en su proyecto. País Vasco y Cataluña son dos plazas vitales en España, dos plazas con problemas de identidad española y dos plazas en donde tanto PP como Ciudadanos se han estrellado sistemáticamente en las últimas citas con las urnas. Y el PP quiere llegar preparado a esos comicios con un programa más ambicioso capaz de captar a los antiguos votantes de Ciudadanos que han huído a Vox. Y también quiere arañarle votos al PNV. Y para eso necesita asumir ante ese electorado las líneas maestras de Ciudadanos como propias.

¿Coalición o absorción?

A día de hoy, la dirección nacional del PP reconoce que la negociación con Ciudadanos está "encima de la mesa" a través de la plataforma España Suma porque el objetivo debe ser "reconstruir todo el espectro de centro-derecha". Incluso Pablo Casado afirmó ayer ante el Comité Ejecutivo Nacional de su partido que si hubiera prosperado la coalición España Suma entre PP y Cs habrían conseguido 118 escaños en las elecciones generales, al tiempo que subrayó que 1,2 millones de votos a Cs y Vox no han logrado representación parlamentaria. Y ahí está el quid de la cuestión y el interés de Casado por acceder a las ventajas y no sufrir los inconvenientes que puede deparar la ley electoral vigente en España.

También el secretario general, Teodoro García Egea, está convencido de que de haberse presentado las tres derechas unidas habrían "ganado las elecciones al PSOE", que "habría caído por debajo de los 110 escaños". Y ahora lo que toca es "trabajar juntos para reconstruir todo el espectro del centro-derecha en España", en el que no cabe Vox, dado que "si siguen divididos, Pedro Sánchez va a ganar y Pablo Iglesias va a seguir siendo vicepresidente".

En Cataluña lo tienen claro. El presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, ha vuelto a ofrecer a Ciudadanos la posibilidad de unir fuerzas, algo que ya ha reclamado antes Cayetana Álvarez de Toledo, muy comrpometida con el Cataluña Suma y convencida de que Ciudadanos habría logrado representación parlamentaria en las cuatro provincias catalanas de haberse presentado en coalición con el PP.

El asunto está muy caliente porque la ley electoral es la que es y exige soluciones en clave electoral. El pacto entre PP y Ciudadanos está cantado. Sólo falta conocer en qué términos se producirá: ¿Será coalición? ¿Será absorción? El tiempo, País Vasco y Cataluña lo decidiránl

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