La Justicia absuelve a los 12 manifestantes que se encadenaron al Palacio de Justicia de Barcelona

  • Sucesos
  • 05-05-2021 | 21:05
  • Escribe: Guillermo Vives




Un  peligroso antecedente: El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha rechazado el recurso de la Fiscalía y entiende que el encadenamiento de los manifestantes se enmarca en la libertad de expresión y manifestación

Los 12 manifestantes que se encadenaron el 23 de febrero de 2018 al Palacio de Justicia de Barcelona han sido absueltos por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.  En su momento fueron juzgados y acusados de desórdenes públicos, desobediencia y resistencia.

La Fiscalía se oponía a la absolución de los responsables de la alteración del orden público respondiendo a la llamada de CDR, Arran, Alerta Solidària, CUP y Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans (SEPC) para protestar en la Plaza Cataluña.



La sentencia explica que un grupo de 200 personas subieron las escaleras del Palacio de Justicia, "cerraron las puertas y pasaron cadenas de hierro entre el forjado de las puertas, rodeando con ellas sus cuerpos".

El TSJC valora que los manifestantes no causaron daños en personas ni objetos, ni amenazaron con hacerlo. De esta manera queda descartado que pudieran haber cometido un delito de desórdenes públicos.



¿Libertad de expresión?

Igualmente admite que, aunque trataron de impedir que los mossos les desataran, "no se opusieron golpeando a los agentes". Y acaba concluyendo que su conducta solo fue una falta de respeto y consideración a los policías porque les dificultaron su trabajo.

La sentencia precisa que "todo ello valorado desde la perspectiva del ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión en el ámbito de la protesta social", y disculpa su comportamiento porque aunque que impidieron el paso por la puerta principal, se pudo entrar por las puertas laterales en todo momento.



Con esta sentencia queda claro que la justicia disculpa el encadenamiento a una institución pública y la alteración del orden público. Se trata de un peligroso antecedente que puede ejercer el efecto llamada para que se repitan actos de similar naturaleza con el convencimiento de que nada puede pasar.

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