La intrusión en el castillo de Windsor que desató el pánico: Isabel II corrió peligro

  • Política
  • 07-08-2022 | 10:08
  • Escribe: Enrique Sanz
El procesamiento judicial del asaltante ya ha comenzado con una durísima condena


La seguridad de las personas más importantes de un país no es un asunto que se tome a la ligera en los sistemas judiciales de dichas naciones, por lo que las penas para quienes intentan atentar contra la vida o propiedades de los presidentes y reyes de casi todas los lugares del mundo están fijadas en límites muy elevados. Gran Bretaña no es la excepción.

Después de siete meses, se conoce el delito que se imputa a Jaswant Singh Chail, un residente de ascendencia india de aproximadamente 20 años de edad y originario de la ciudad inglesa de Southampton que logró infiltrarse en el castillo de Windsor durante las pasadas Navidades portando una ballesta con la "intención de herir" a la reina de Inglaterra Isabel II. 



Las autoridades judiciales británicas no han dudado en procesarle por un delito de traición según lo establecido por la jurisprudencia británica en el artículo 2 de la Ley de traición de 1842, el artículo 16 de la Ley de delitos contra las personas aprobada en 1861 y el artículo primero de la Ley de prevención de delitos sancionada oficialmente en 1953. Todas estas disposiciones legales han sido empleadas contra Jaswant Singh Chail para acusarlo de traición a la Corona y a su país, del intento de asesinato a Isabel II y de la tenencia y posesión ilícita de un arma ofensiva tal y como viene recogido en el texto legal inglés.

Desde su arresto en la pasada época navideña, Jaswant Singh Chail sigue en los calabozos con mayor seguridad de Inglaterra, detenido bajo el régimen de prisión preventiva hasta su paso por la corte judicial, donde deberá enfrentarse a una de las autoridades más duras en cuanto al poder judicial británico se refiere: el Tribunal de Magistrados de Westminster, donde está previsto que comparezca el próximo 17 de agosto. Además, la dureza de estos magistrados aumentará sin duda al conocer que el procesado está acusado de un delito de traición.



Sin embargo, el caso de Jaswant Singh Chail no es el primero que se produce en el castillo de Windsor, que parece ser el lugar favorito de los ciudadanos británicos para colarse siempre y cuando quieran conocer más de cerca a su monarca. En la década de los años ochenta, el pintor y decorador Michael Fragan logró acceder al complejo real y estuvo paseando por el mismo camuflado como un turista más, teniendo incluso la valentía y el arrojo de detenerse en varias plantas privadas de la fortificación para degustar las delicias que le sirven a la familia real británica para la hora del té.

El pintor llegó hasta la habitación privada de Isabel II, donde se infiltró sin ser detectado e incluso logró despertar a la monarca, que dormía plácidamente y sin saber que había un extraño en su cámara. Estos fallos de seguridad son más que preocupantes para los servicios secretos británicos y la propia familia real inglesa, puesto que ve puesta su vida en peligro ante la lentitud en la respuesta de sus guardaespaldas.



En el caso de Michael Fragan, como en el de Jaswant Singh Chail, no sucedió nada grave y ambos fueron reducidos antes de que pudieran cometer algún acto horrible, pero varios miembros de la familia real además de la reina podrían haber sufrido las consecuencias: en el momento de la intrusión del joven de 20 años, el príncipe Carlos y su esposa, Camila Parker Bowles se encontraban desayunando en una habitación del complejo, por lo que su vida también estaba amenazada sin ellos saberlo. 

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